¿Reforma tributaria en recesión económica?

3 02 2019

La reforma de la Ley No. 822, “Ley de Concertación Tributaria”, presentada a la Asamblea Nacional  por el Poder Ejecutivo el 28 de enero recién pasado, muestra objetivos recaudatorios para facilitar el financiamiento de un creciente déficit fiscal, producto de la caída de los impuestos recaudados por el Gobierno Central por el desplome de la producción de bienes y servicios provocada por la crisis política imperante desde el 18 de abril del año pasado.

Entre los principales efectos macroeconómicos de esta reforma tributaria, se pueden distinguir los siguientes:

  • El fortalecimiento de la recesión económica, técnicamente registrada en el país desde el tercer trimestre de 2018.
  • La disminución de la demanda de productos por precios más altos resultantes de la eliminación de las exoneraciones y exenciones del impuesto al valor agregado (IVA), y las alzas de las tasas tributarias del impuesto específico de consumo de cigarrillos (IECT) y del impuesto específico de consumo (ISC)  de las bebidas alcohólicas y bebidas azucaradas.
  • El aumento del contrabando de bienes de la denominada industria fiscal, principalmente cigarrillos que no cumplen los requisitos de calidad y podrían elevar los gastos presupuestarios de salud y también de seguridad interna por la proliferación de las bandas de contrabandistas.
  • Las reducciones de la liquidez, el capital de trabajo y, muy probablemente, la rentabilidad de las empresas generadas por las modificaciones del impuesto sobre la renta (IR).
  • La mayor aceleración de la caída de la producción de bienes y servicios ya prevista para 2019, antes del anuncio de la reforma tributaria, que alentaría el riesgo de la depresión económica al tomarse en cuenta los impactos de la aplicación de la “Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua de 2018”.
  • El desestímulo a la inversión privada, tanto por la disminución de la producción y del gasto de consumo de los hogares.
  • La destrucción de puestos de trabajo formal, el incremento del subempleo y del desempleo, y la expansión del mercado informal.

La aplicación de reformas tributarias en momentos de recesión económica no es prudente ni aconsejable. Sería mejor que se consideraran reducciones y restricciones del gasto corriente o del consumo superfluo contenido en el presupuesto nacional, lo cual implicaría la evaluación de la productividad de los servidores públicos y la readecuación del tamaño del aparato gubernamental.

En relación con las reformas al impuesto sobre la renta (IR), el incremento propuesto de las retenciones definitivas de rentas de la actividad económica y de las rentas y ganancias de capital del 1% al 3% para los grandes contribuyentes y del 1% al 2% para los principales contribuyentes, permaneciendo constante en 1% para el resto de los contribuyentes -es decir, las microempresas, las pequeñas empresas y algunas medianas empresas-, junto con el adelanto de la fecha de declaración al 5 en vez del 15 de cada mes, tiende a obstaculizar la ejecución de los gastos administrativos-operativos y el capital de trabajo de las grandes y de las principales medianas empresas, ya deprimido por la falta de acceso al crédito. Esto podría provocar el cierre de algunas empresas.

En el ámbito de la inversión extranjera directa, se cambiaron las reglas del juego relacionadas con el royalty o la regalía por el derecho de exploración y explotación minera, que prevé incrementar de 3% a 5% y eliminar su deducción como gasto para el cálculo del IR. Esto podría disminuir el gasto de inversión y el futuro crecimiento económico del país.

Por otro lado, las empresas exportadoras ya no podrían acreditarse el crédito tributario de 1.5% en el pago por adelantado del Impuesto sobre la Renta (IR), sino solamente en la declaración del IR anual, por lo cual se afectaría el incentivo fiscal, el único porque no existe el estímulo cambiario debido a la apreciación del córdoba- para aumentar el volumen de las exportaciones de bienes, en un país exportador de materias primas agropecuarias que actualmente tienen precios de venta muy bajos en los mercados internacionales.

La propuesta de reforma tributaria no ayudó a esclarecer a la población cuáles serían los productos procesados industrialmente que estarían gravados con el IVA, lo cual elevaría los precios de esos productos y disminuiría su consumo en los hogares y el volumen de sus ventas en las empresas que los producen. Esto podría provocar la reducción del monto esperado con la nueva recaudación del IVA.

Entre los bienes afectados por la eliminación de las exenciones y exoneraciones del IVA, cabe mencionar, entre otros, agroquímicos, productos veterinarios, alimentos para el ganado, aves de corral y animales de acuicultura, maquinaria agrícola y sus repuestos, materias primas de productos de consumo básico, el arroz de calidad superior, café, aceite comestible distinto al de soya y de palma, pan dulce tradicional, bebidas no alcohólicas a base de leche, productos de higiene personal, paneles y baterías solares, y lámparas y bujías ahorrativas.

Los aumentos de las tasas del IEC de cigarrillos, bebidas alcohólicas y bebidas no alcohólicas azucaradas, incrementarán los precios al consumidor de estos bienes de consumo masivo, disminuirán el volumen de las ventas y de la producción de esos rubros, promoverán el contrabando de dichos productos, principalmente cigarrillos, caerá el monto esperado de la recaudación del ISC, subirán los gastos presupuestarios de salud pública y seguridad interna y expandirán el déficit fiscal.

Ojalá los servidores públicos reflexionen sobre el impacto macroeconómico de esta reforma tributaria, que incluso en tiempos de bonanza económica contiene algunos aspectos controversiales para el mantenimiento de un crecimiento económico suficiente y sostenible.

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One response

7 02 2019
Juan Rodríguez

En síntesis, la reforma económica va a a golpear la economía del consumidor, todos en general, donde la gran mayoría dispone de un salario fijo, y por ende no va a tener el efecto recaudatorio esperado por el gobierno, agravando la recesión económica.
Pero eso, en lenguaje popular es “salirle el tiro por la culata”? No es así?. Evidentemente se debe revisar bien esa ley.
Gracias Doctor Avendaño por la explicación.

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