Un momento clave para Nicaragua

30 12 2018

Con o sin negociaciones que traten de resolver los problemas políticos nacionales, la economía de Nicaragua volverá a caer de nuevo en 2019. La magnitud de la caída económica estará en función de la intensidad de la voluntad política para negociar, dialogar y resolver los problemas entre nicaragüenses.

Aunque las microempresas y las pequeñas empresas funcionasen a plena capacidad, difícilmente se podrá observar un leve crecimiento económico el próximo año, aún tomando en cuenta que el número de dichas empresas representan el 80% del total de empresas del país y contribuyen con el 40% en la formación del producto interno bruto, pero una gran parte de dichas empresas no tiene registros contables sencillos ni paga impuestos y la mayoría de sus trabajadores no cotiza la  seguridad social. Constituyen una gran parte del denominado mercado informal del país.

Algunos economistas han dicho que el desempeño productivo del país se ha revitalizado en el último trimestre del año que termina y, por consiguiente, el crecimiento económico en 2019 ya está garantizado. Parece que estos economistas desconocen la relación entre el producto de los ciclos productivos  y el comportamiento de la producción en el año calendario, a sabiendas que la economía nicaragüense no tiene un perfil industrial, sino agropecuario y forestal.

También parece que no reflexionan sobre la destrucción de puestos de trabajo formal; los efectos de la caída de la productividad de la economía; la incertidumbre y la amplia crisis de confianza de los productores y de los consumidores; el detente inversionista de las grandes y medianas empresas privadas nicaragüenses y extranjeras; la fuga de los depósitos en moneda extranjera por un monto de US$1,088 millones, equivalentes a 30 días de producción de bienes y servicios en el mercado local, entre el 12 de abril de este año, fecha en que se registró el máximo de US$4,115 millones, y el 30 de noviembre recién pasado; y la reducción de C$8,400 millones de los depósitos en moneda local, equivalentes a US$304 millones, en el lapso antes mencionado.

Tampoco meditan sobre la desconfianza de los inversionistas financieros, que se puede ejemplificar con el hecho de que el 91% de las colocaciones de Letras subastadas por el Banco Central de Nicaragua (BCN) en este año se han concentrado en plazos de 1 semana, 2 semanas y 1 mes, ni sobre la fragilidad de la estabilidad macroeconómica debido al desplome de US$507 millones en las reservas internacionales brutas administradas por el BCN, de tal manera que al 30 de noviembre el saldo de dichas reservas era igual a 2.41 veces el saldo de la base monetaria, 9 centésimas menor que la condicionalidad establecida de 2.5 veces. El mantenimiento de la estabilidad del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor ha estado dependiendo de una excesiva contracción  de la oferta de dinero, del orden de C$4,662 millones en el período enero-noviembre de este año, con el consecuente costo de una mayor desaceleración de la tasa de crecimiento económico, que ya es negativa.

Y en este escenario de recesión económica, que probablemente podría transformarse en una depresión económica a finales del año de 2019, parece que los susodichos economistas están ajenos a la distribución del ingreso y de la riqueza, es decir, que están ajenos a garantizar que la población de bajos ingresos se mantenga en el juego del sistema económico, ya sea capitalismo o economía social de mercado o como se le llame, a sabiendas que el 62% de la población nicaragüense, con todos sus ingresos, no podía adquirir los 53 productos de la canasta de consumo básico en 2014, de acuerdo con datos oficiales de la Encuesta de Medición de Nivel de Vida de ese año. Sin duda alguna, cualquier modelo que ignore al 62% de los hogares fallará en algún momento.

A dos días para entrar a 2019, la economía local se ve tambaleante y presionada por la “Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua de 2018”, que fue promulgada por el Senado y la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos. Esto hace que este momento sea difícil para pronosticar, pero también es un momento bastante intrigante porque se requiere la negociación política para resolver el problema político nacional con los objetivos de restablecer gradualmente la confianza entre los agentes económicos -gobierno, productores, consumidores y comunidad internacional- y facilitar la contención del deterioro económico que observamos desde hace ocho meses y que en ciertas ocasiones ha sido espoleado por declaraciones económicas bastante cuestionables de algunos servidores públicos.

El comercio, el turismo, la actividad pecuaria, la construcción y el sistema financiero fueron golpeados por la crisis en 2018. Ahora, con los riesgos externos e internos activados, que son principalmente de origen político, en 2019 el golpe irá dirigido de nuevo a la construcción, el comercio y el sistema financiero, pero abarcará al resto de las actividades económicas del país.

Creo que ha llegado el momento de emprender la solución de los problemas políticos para evitar el hundimiento de la economía, el masivo desempleo y subempleo, y la creciente pobreza. El verdadero riesgo en el ámbito económico es que la recesión actual se transforme en depresión en el corto plazo, y que la desconfianza entre los agentes económicos empeore los retos económicos.

Continuar administrando una política monetaria muy contractiva provoca un poderoso desestímulo de la demanda simplista de sacar córdobas del mercado en un momento de recesión. Continuar observando la contracción de la inversión empresarial, o sea, la inversión en construcción y adquisición de maquinaria y equipo, provocará una mayor caída de la la productividad. Si deseamos mantener un crecimiento económico sostenible y suficiente para reducir el desempleo, el subempleo y la pobreza, tendríamos que ver un traspaso del estímulo keynesiano a una mayor inversión en una mayor productividad, pero esto no está ocurriendo.

Y el riesgo inflacionario está al acecho por la reducción del saldo de las reservas internacionales resultante de la potencial paralización de la cooperación externa multilateral destinada al sector público, en un momento en que el flujo de las remesas vuelve a ser la principal fuente de recursos externos del país al desaparecer prácticamente la inversión extranjera directa.

Creo que este momento aún es oportuno para evitar ese descalabro económico.

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s