Lo que debemos evitar el próximo año

16 12 2018

Estamos expuestos a muchos riesgos en 2019. En el ámbito internacional, riesgos económicos tales como una posible recesión económica en las economías avanzadas o, en el peor de los casos, una estanflación provocada por una guerra comercial mundial; riesgos financieros, como un financiamiento internacional más escaso y más caro, o inaccesible en el peor de los casos; y riesgos políticos, como el de la “Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua de 2018” recientemente aprobada por el Congreso de los Estados Unidos.

En el ámbito nacional, riesgos económicos tales como el surgimiento de una depresión económica derivado del problema político que impera desde abril de 2018 y, consecuentemente, un gran aumento del desempleo y una gran contracción del consumo de los hogares; riesgos monetarios y financieros, como la caída progresiva de las reservas internacionales, el incumplimiento de las condicionalidades de la estabilidad macroeconómica y el deterioro del córdoba; y riesgos políticos, como lo es la falta de diálogo o de negociación entre los nicaragüenses para resolver los problemas políticos.

En un escenario optimista, caracterizado por el supuesto de que no se aplicara la ley estadounidense arriba mencionada -que implica, lógicamente, el restablecimiento del diálogo o de la negociación- se prevé una caída de 1.3% del Producto Interno Bruto (PIB) Real, una tasa de desempleo, tanto abierto como equivalente relacionado con el creciente subempleo, de 31.0% de la población económicamente activa y una tasa de inflación de 4.9%, prácticamente igual a la tasa de devaluación de 5% mantenida invariablemente desde 2004. Nicaragua no observaría una tasa de crecimiento económico positiva porque la confianza entre los agentes económicos del país se ha deteriorado, especialmente entre los inversionistas del sector privado, tanto nicaragüenses como extranjeros.

En este escenario optimista de 2019, las mayores tasas de caídas en la producción por actividad económica se observarían, en orden de importancia, en la construcción, la industria manufacturera y la agricultura, mientras que por el lado del gasto la caída de la inversión fija (construcción y maquinaria y equipo) sería muy similar a la observada en este año que termina, el consumo de los hogares continuaría disminuyendo levemente, el volumen de las exportaciones se estancaría y, dada la caída de la producción, el volumen de las importaciones disminuiría. En resumen, el ingreso per cápita promedio anual de los nicaragüenses equivaldría a US$2,061, un monto muy cercano al registrado en 2015.

El escenario económico pesimista de 2019 se basa en el supuesto de la aplicación de dicha ley. El resultado sería una catástrofe económica, porque se paralizarían los desembolsos de la cooperación oficial destinada a financiar la inversión pública. La susodicha ley señala que los directores estadounidenses en las instancias del Grupo del Banco Mundial y en el Banco Interamericano de Desarrollo se opondrán, a “la extensión de cualquier préstamo o asistencia financiera o técnica al Gobierno de Nicaragua para un proyecto en Nicaragua”, y, en especial, al director estadounidense en el Fondo Monetario Internacional o en cualquier otra institución financiera internacional se le instruye a “desarrollar un enfoque de política coherente para futuros compromisos, incluyendo la cooperación, con Nicaragua, en una forma que avance con los derechos humanos …”. Cabe recordar que el 80% de la inversión pública es financiada con recursos de la cooperación internacional.

En este escenario pesimista se esperarían dos momentos muy contractivos en la producción y, por ende, en el gasto de bienes y servicios. El primer impacto lo sufrirían las empresas de la construcción, acompañadas de las empresas extractoras de minerales no metálicos, que ofrecen insumos a la actividad de la construcción, con una posible caída de 76%, al suspenderse casi la totalidad de la ejecución de las obras públicas y la totalidad de la inversión extranjera directa y al ejecutarse sólo el 30% del nivel normal de la construcción del sector privado local. En términos ponderados, sólo se lograría ejecutar el 20% de la inversión fija registrada en tiempos sin conflictos políticos, como el que existía antes de abril de 2018. Resultado de este primer impacto es la caída de 9.7% del PIB Real.

Producto del impacto en la actividad de la construcción y de su efecto multiplicador en las otras actividades económicas del país, se provocaría el desempleo de 160,198 personas -la caída directa es 69,890 y la caída indirecta es 90,308-, de tal forma que la tasa de desempleo, tanto abierto como equivalente relacionada con el creciente subempleo, se elevaría hasta el 41.1% de la población económicamente activa. Al disminuir el ingreso nacional, los hogares sufrirían el impacto de ver reducido su nivel de consumo en 11.1%, lo cual provocaría una segunda caída del PIB Real, que aunada a la caída de la producción por la reducción de inversión fija provocaría un desplome del PIB Real del orden de 20.0%.

Esto es un cuadro económico caótico. El ingreso per cápita promedio nacional descendería hasta el nivel de US$1,677, que es muy aproximado al observado en 2011 y equivaldría al 58% del ingreso per cápita promedio anual de Honduras esperado en 2019, el segundo país más pobre del istmo centroamericano. El PIB de Nicaragua participaría apenas con el 4.3% en la formación del PIB de Centroamérica, incluyendo a Panamá.

Apelo a la comprensión de todos los dirigentes políticos, económicos, financieros y sociales de Nicaragua para que evitemos esta catástrofe económica que estaría latente desde inicios de enero de 2019. Reitero, como lo he dicho desde mediados del año que está terminando, que la única forma para que Nicaragua salga avante ante esta nueva prueba que enfrentamos es la del diálogo, la de la negociación política, en forma respetuosa y constructiva.

Cualquier escenario probable de 2019, estimado conciudadano, estaría inmerso en el rango de caída del PIB entre 1.5% y 20.0%. Nuestra tarea es minimizar el resultado económico esperado en 2019.

 

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2 responses

17 12 2018
Juan Jose Rodriguez Bustos

Excelente análisis! Más claro lo puede ser. Saludos de Navidad y año nuevo. Juan José Rodríguez Bustos.

24 12 2018
Frank Mosquera

No queda más alternativa q u e el diálogo para superar el desplome económico que se avecina, si realmente amamos Nicaragua

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