La principal restricción económica: la baja escolaridad

15 10 2017

La economía de Nicaragua ha estado creciendo muy cercano al 5% anual durante los últimos tres años, dos años por encima de dicha barrera. Por el lado de la oferta, el crecimiento ha estado impulsado por los volúmenes de producción de las actividades agropecuarias, la construcción y el comercio, mientras que por el lado de la demanda el crecimiento ha descansado sobre los volúmenes de la inversión fija, las exportaciones y, sólo en un año, el consumo al registrarse el declive de la producción agroexportable en dos ciclos agrícolas consecutivos por el efecto del fenómeno de El Niño.

Las tasas de crecimiento son variaciones relativas, por lo cual no hay que obviar si la base de ese crecimiento es pequeña, mediana o grande. Aunque la tasa de crecimiento económico de Nicaragua es importante en el actual escenario internacional, desde el año de 2012 el país continúa participando con el 5.5% en la formación del producto interno bruto (PIB) del istmo centroamericano, incluyendo a Panamá. Aún no hemos logrado un volumen importante de producción interna para cantar victorias, como la del pleno empleo de la economía del país manifestada recientemente por el presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes.

Esa tasa de crecimiento económico tampoco ha sido suficiente para reducir efectivamente el subempleo, el desempleo abierto y la pobreza de los nicaragüenses, una tarea más difícil de concluir cuando están ausentes las políticas públicas que buscan disminuir la inequidad tanto de la distribución del ingreso como de la carga tributaria, especialmente aquéllas políticas por la vía impositiva. Reiteramos que no existe un vínculo automático entyre crecimiento económico y reducción de la pobreza.

La educación de la población es crucial para aspirar a mayores niveles de crecimiento económico. De acuerdo con la base de datos de la VI Encuesta de Medición de Vida (EMNV) 2014, la tasa de analfabetismo de la población de 10 años y más de edad era 13.2%; el 26.3% de los hogares del país observó la dependencia económica de 2 o más personas por cada ocupado con un jefe del hogar que tenía una escolaridad máxima de primaria incompleta; y el 9.5% de los niños de 6 a 14 años tenía una baja educación porque no asistía a la escuela.

Es también bastante difícil que la producción anual de bienes y servicios crezca más de 5% anual porque en 2014 el nivel de escolaridad promedio nacional de los nicaragüenses fue igual a 6.22 años de estudio. A duras penas, la población del país aprueba la educación primaria. La educación, y especialmente la técnica que en términos generales no existe, es fundamental para acelerar el desempeño productivo del país.

El bajo nivel educativo es más crítico en las zonas rurales que constituyen la base productiva nacional, en las cuales la escolaridad promedio es 4.31 años de estudio, aunque debemos reconocer que ningún país se ha desarrollado sobre la actividad agropecuaria sino sobre la industria manufacturera. Nuestro país necesita el desarrollo de la agroindustria. Sin embargo, en términos promedio, un pobre extremo rural estudia 2.76 años, un pobre no extremo logra aprobar 4.13 años y un no pobre tampoco se gradúa en educación primaria al tener una escolaridad de 4.92 años.

En cambio, la población radicada en las zonas urbanas no aprueba el tercer año de secundaria, antes denominado “el ciclo básico” de los estudios de secundaria para poder optar a un estudio técnico medio, al tener una escolaridad de 7.57 años de estudio. Siempre en términos promedio, un pobre extremo urbano no aprueba la educación primaria al tener una escolaridad de 4.09 años de estudio, un pobre no extremo no se gradúa en educación primaria al registra una escolaridad de 5.34 años y un no pobre aprueba el segundo año de estudios de secundaria al poseer una escolaridad de 7.97 años.

La situación de la educación es más alarmante en la Región Caribe, donde la población cuenta con 4.74 años de studio; le siguen las poblaciones, en orden ascendente, de la Región Central con 4.23 años; la Región del Pacífico, excluyendo el Departamento de Managua, con 6.70 años de estudio; y el Departamento de Managua, con 7.93 años. Sólo la población urbana del Departamento de Managua supera el promedio de los 8 años de estudio, pero no aprueba el tercer año de secundaria al tener una escolaridad de 8.07 años.

Con la suscripción de tratados de libre comercio, un mecanismo para potenciar el crecimiento y el comercio global, Nicaragua se ha puesto a competir con países que tienen 12 y 13 años de escolaridad, es decir, con poblaciones que se han graduado en la educación secundaria.

Con ese panorama educativo a la vista, el Presupuesto General de la República (PGR) de 2014 destinó el 2.8% del gasto total al Ministerio de Educación (MED), equivalente a US$322 millones y a US$221 por estudiante matriculado, bastante alejado del objetivo internacional establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de asignar el 7% del PIB a los niveles de enseñanza preescolar, primaria y secundaria. Si se hubiera cumplido con dicha disposición internacional, en 2014 se habría asignado al MED el monto de US$832 millones, con lo cual se hubiera garantizado la matrícula plena y una educación de mejor calidad, requisito para resolver el problema estructural del bajo nivel de escolaridad de la población del país y mejorar el capital humano.

Nuestro talón de Aquiles para alcanzar más altos niveles de producción y, por ende, mejores niveles de vida para la población, es la falta de educación y, agregaría, con una educación de poca calidad. Con esos niveles educativos, es bastante improbable que podamos aspirar a tasas anuales de crecimiento del PIB Real de 8% y más, aunque todavía es posible que la economía nicaragüense logre a llegar al estadio de crecimiento de entre 6% y 7% anual.

Con una baja escolaridad promedio nacional no arribaremos a un puerto seguro del bienestar económico y social. El problema de la falta de educación o de la baja escolaridad no se resuelve en el corto plazo y su solución, con apropiadas políticas públicas, podría lograrse entre una y dos generaciones.

 

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2 responses

15 10 2017
Luis Sanchez

Estimado amigo: Me gustaría publicar en La Prensa este comentario suyo. Solo habría que cambiar el título porque está muy grande para la diagramación del periódico, ¿Me autorizaría la publicación? Gracias y saludos cordiales.

Luis Sánchez Sancho

30 10 2017
nestoravendao

Estimado Sr. Luis Sánchez Sancho: Sin ninguna restricción, puede modificar el título del artículo. Saludos cordiales, Néstor Avendaño

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