El FMI y su propuesta de política monetaria y financiera para Nicaragua

16 07 2017

Frente a los actuales riesgos externos de la economía de Nicaragua, el costo de mantener la estabilidad macroeconómica, además de las pérdidas del Banco Central de Nicaragua resultantes del mantenimiento de valor de la Letras subastadas y del mayor rendimiento que tendría que pagar a los inversionistas financieros locales, sería la desaceleración de la tasa de crecimiento económico del país.

A mayo de este año, los dos indicadores de la dolarización financiera de Nicaragua muestran que en el sistema financiero nacional los préstamos en dólares representan el 89.1% del total de la cartera de préstamos y ha sido facilitada a deudores que no tienen ingresos en dólares, mientras que los depósitos en dólares representan el 75.4% del saldo total de los depósitos. La excesiva dolarización extraoficial de la economía nacional se refleja en el hecho que el total de los depósitos en dólares participa con el 70% en la liquidez global de la economía.

En ese escenario monetario y financiero, el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su declaración final de la Consulta de Artículo IV de 2017 identificó tres riesgos para la solidez del sector bancario: las alzas de la tasas de interés internacional, que haría más caro y más escaso el crédito, aunque Nicaragua no está plenamente integrada al mercado financiero internacional; la fortaleza del dólar, que provocaría una mayor inflación importada con el encarecimiento de los productos estadounidenses; y la potencial disminución del monto de remesas familiares, con la casi segura suspensión del Estatus de Protección Temporal (TPS), que vence el 8 de marzo de 2018, recién advertida por el Secretario del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kelly, lo que tensionaría al mercado laboral y reduciría el gasto de consumo familiar.

Los consejos del FMI a las autoridades gubernamentales sobre la supervisión bancaria se concentraron principalmente en (i) el fortalecimiento de los instrumentos monetarios, los coeficientes obligatorios de liquidez y los requisitos de capital; (ii) la evaluación plena de los riesgos bancarios y la realización de las pruebas de estrés financieros a las entidades bancarias; y (iii) la supervisión a todas las instituciones que captan depósitos y a las microfinancieras.

En cuanto a los mercados financieros, el FMI propuso desarrollar la capacidad de las instituciones financieras para gestionar sus riesgos; mejorar la gestión de liquidez de corto plazo realizada por el Banco Central de Nicaragua (BCN) para mejorar los pronósticos de liquidez y las herramientas de gestión de liquidez de corto plazo; aumentar la inclusión financiera mediante una cuenta de ahorro simplificada, la facilitación de acceso a medios de pagos y el desarrollo de un plan nacional de educación financiera; y continuar la capitalización del BCN, cuyas pérdidas, dicho sea de paso, totalizan US$931 millones en el período 1994-2016.

Finalmente, en relación con el Régimen de Combate al Lavado de Dinero y Financiamiento al Terrorismo (AML/CFT), el FMI sólo enfatizó que se pusieran efectivamente en marcha las medidas preventivas antes de que concluya este año.

Sin embargo, los riesgos externos, ya mencionados por el FMI en sus consejos de la política fiscal, también afectan al mercado monetario y financiero. Por ejemplo, el desplome del crédito petrolero de Venezuela ha reducido el tamaño del escudo protector de las reservas internacionales del BCN, porque desde el año pasado se paga en efectivo el 70% del monto anual de la factura petrolera. Otro ejemplo de los riesgos externos sería la aprobación de la iniciativa “NICA Act” en la Cámara de Representantes y en el Senado de Estados Unidos, y entre sus efectos se observaría la muy probable disminución del flujo bruto de la inversión extranjera directa proveniente de países de economía avanzada.

Lo único que podría hacer el BCN para enfrentar los efectos de estos riesgos externos sobre el mercado monetario sería sacar córdobas de circulación mediante las operaciones de mercado abierto, o sea, con las subastas semanales de Letras –aunque el 83% de sus colocaciones se concentra en papeles con plazos de 7 días, 14 días y un mes-, y mediante el aumento de la tasa de encaje legal efectiva sobre los depósitos en córdobas, que en la actualidad es 23.0% diario y 23.3% catorcenal. Con menos córdobas circulando en el mercado, el BCN restringiría la demanda de importaciones de los agentes económicos –productores, consumidores y Estado- y, consecuentemente, estaría protegiendo la posición de las reservas internacionales, pero provocaría una fuerte desaceleración del crecimiento económico del país, con sus conocidos impactos sobre el subempleo, el desempleo y la pobreza.

El BCN no podría recurrir a la devaluación del córdoba para defender las reservas internacionales oficiales, debido a la proliferación de una gran cantidad de mecanismos de indexación de precios en córdobas con el tipo de cambio. Si el BCN devaluara en estas condiciones, o sea, si acelerara la tasa de deslizamiento de 0.41% mensual o de 5.0% anual, deterioraría el escenario monetario con la aceleración de la tasa de inflación. No se garantizaría la estabilidad macroeconómica.

La cláusula de mantenimiento de valor en el sistema financiero no logró su cometido de promover la confianza del público para que depositara córdobas en las entidades bancarias en el momento en que el país salía de la cuarta hiperinflación del mundo en el Siglo XX. Las estadísticas monetarias actuales demuestran que apenas el 10% de la liquidez global corresponde a córdobas con mantenimiento de valor, que está registrado en los depósitos de ahorro y a plazos del sistema financiero.

La excesiva dolarización extraoficial de la economía nicaragüense es un problema potencial para la eficacia de la política monetaria del BCN, porque los agregados monetarios se vuelven más sensibles a los cambios en las expectativas de devaluación. El valor del dólar y los flujos de dólares que ingresan al país, que influyen más al ahorro y al crédito en nuestra economía muy dolarizada extraoficialmente, se encuentran fuera del BCN. En conclusión, esa excesiva dolarización extraoficial, que ha protegido a los agentes económicos contra la inflación de la moneda local, podría desestabilizar al córdoba.

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