Los riesgos externos de la economía de Nicaragua

11 06 2017

Los tres riesgos de origen externo que enfrenta la economía nicaragüense en este año son (i) el escaso crédito petrolero de Venezuela, que debilita la posición de las reservas internacionales; (ii) la aprobación de la iniciativa “NICA Act” en el Congreso y el Senado de Estados Unidos, que afectaría en mayor medida las cuentas del sector privado que las del sector público; y (iii) la política económica de la Administración de Donald Trump, caracterizada por una resistencia a la inmigración, el proteccionismo comercial, la disminución de los impuestos sobre la renta, el aumento del gasto público en infraestructura y defensa, y la liberalización financiera de Wall Street.

El primer riesgo es una realidad desde el año de 2016, cuando el monto del préstamo petrolero fue apenas de US$96 millones y suplió sólo el 28% del requerimiento anual de hidrocarburos del país.

El segundo riesgo, preanunciado desde el 22 de septiembre de 2016, en caso de no adoptarse medidas políticas para garantizar la transparencia electoral, la independencia de los poderes del Estado, el imperio de la ley, el combate a la corrupción y la protección de los derechos humanos, se prevén grandes problemas en ciernes por sus impactos en la confianza inversionista, la confianza de los consumidores, el balance del sistema financiero nacional y la estabilidad del córdoba.

El tercer riesgo, esbozado en la carrera electoral que ganó Donald Trump el 8 de noviembre de 2016, en caso de concretarse afectará a la economía mundial en el largo plazo, aunque en el corto plazo se podrá observar una aceleración del crecimiento económico de Estados Unidos y un fortalecimiento del dólar.

La política económica del presidente Donald Trump tiene que ser aprobada por los políticos en el Congreso y en el Senado de Estados Unidos, porque se concentra en la ley del presupuesto federal estadounidense. Sin embargo, al ser tan funestos los efectos de la política fiscal y comercial o arancelaria propuesta por la administración estadounidense, podría ser modificada por los políticos con el fin de evitar sus restricciones comerciales y económicas.

Si se aprobara el proteccionismo comercial con la imposición de aranceles a las importaciones de bienes realizadas por la primera economía mundial, se provocaría una guerra comercial porque los otros países, en reciprocidad, también impondrían aranceles a los productos de exportación estadounidenses.

El desencadenamiento de una guerra comercial mundial llevaría a la economía mundial a una gran depresión como la de los años 30 del siglo pasado, los precios de los bienes importados se incrementarían y la tasa de inflación mundial se aceleraría. Reaparecería el fantasma de la estanflación, es decir, la caída de la producción con una elevada inflación.

En la actualidad, la economía de Estados Unidos prácticamente está en pleno empleo. En este año, la tasa de desempleo abierto de 4.3% en mayo y la tasa de inflación interanual de 2.2% en abril de la primera economía mundial así lo confirman.

En el corto plazo, las reducciones de las tasas tributarias sobre la renta de las actividades económicas y del trabajo, junto con los aumentos de la inversión pública y del gasto de defensa en una situación de pleno empleo, aumentarán la tasa de crecimiento económico, pero acelerarán la presión inflacionaria de Estados Unidos.

Para contrarrestar la mayor presión inflacionaria, el banco central estadounidense (Fed) se verá obligado a subir más agresivamente las tasas de interés que en este momento se ubican en el rango de [0.75%, 1.0%]. Esas alzas de las tasas de interés atraerán más capital extranjero a Estados Unidos y el dólar se fortalecería, es decir, el tipo de cambio del dólar se apreciaría más frente a las otras divisas duras, tales como el euro, la libra esterlina y el yen.

En consecuencia, el déficit comercial estadounidense se dispararía, porque los productos importados por Estados Unidos se abaratarían y los productos de exportación estadounidenses se encarecerían y, por lo tanto, los otros países, entre ellos el nuestro, tendrían una mayor inflación importada. Además, por las alzas de las tasas de interés también se encarecería el servicio de la deuda en economías con pasivos en dólares.

Finalmente, el 8 de junio recién pasado, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la CHOICE Act que amplía las oportunidades financieras a los inversionistas y empresas, corta las pruebas de resistencia a las que la Reserva Federal somete cada año a los grandes bancos para determinar si tienen los colchones de liquidez necesarios para soportar una situación de estrés, y reduce las exigencias sobre la protección de los consumidores de servicios financieros.

Esta iniciativa legislativa republicana, aún pendiente del referendo del Senado para que entre en vigor, busca la desregulación financiera prometida por el presidente Trump y pretende modificar el reglamento de la Dodd-Frank Act. El riesgo de dicha iniciativa es que el escenario financiero global quedará más expuesto a la inestabilidad.

Los tres riesgos antes mencionados exigen la formulación de acciones políticas y medidas económicas y financieras que contribuyan a mitigar los efectos indeseados sobre el desempeño económico nacional. No obstante se observa una reacción gubernamental de diversificación de las relaciones económicas y financieras internacionales, pero aún insuficiente frente a los riesgos externos antes señalados.

 

 

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: