Los mismos éxitos y los mismos problemas

3 07 2016

Datos oficiales sobre el comportamiento de la economía del país, que están disponibles al 30 de junio de este año, reconfirman el pronóstico de COPADES sobre el crecimiento económico de 5.3% para 2016. Nicaragua, reiteramos, ya entró a un estadio de crecimiento económico anual de entre 5% y 6% a partir de 2015.

Al mes de abril recién pasado, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) elaborado por el Banco Central de Nicaragua (BCN) indica una tasa de crecimiento interanual (entre abril de 2015 y abril de 2016) de 5.7% y una tasa de crecimiento promedio anual de 4.8%.

El crecimiento interanual del volumen de producción de bienes y servicios antes mencionado, en nuestro entender, se sostiene principalmente en los aumentos de los volúmenes consumidos de energía eléctrica y cemento, y de la recaudación real (eliminando la inflación) de los impuestos indirectos del Gobierno Central, todos observados entre los períodos de mayo 2014-abril 2015 y de mayo 2015-abril 2016, con tasas de 9.3%,  9.6% y 13.1% en el mismo orden.

En relación con el empleo, al mes de abril sólo se dispone del número promedio de trabajadores afiliados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), que en los primeros cuatro meses del año aumentó 12.5% con respecto al mismo período del año pasado al registrarse un nivel de ocupación de 839,801 trabajadores activos asegurados. El poder adquisitivo del salario promedio de los trabajadores asegurados se elevó 5.0% entre abril de 2015 y abril de 2016, y en abril de 2016 el salario nominal promedio mensual de estos trabajadores es C$9,501, equivalentes a US$335.40 con una cobertura de 75% sobre el costo de la canasta de 53 productos de consumo básico.

No obstante la drástica disminución del crédito petrolero venezolano impulsada por la caída del precio internacional del petróleo, el menor porcentaje de la factura sujeto al crédito y la menor extracción petrolera de Venezuela, la estabilidad macroeconómica del país se mantiene porque el saldo de las reservas internacionales brutas en las arcas del BCN de US$2,459 millones, -dicho sea de paso, en junio dichas reservas cayeron US$63 millones por el pago de la deuda externa y la reducción del exceso de encaje en moneda extranjera de los grupos financieros-, es equivalente a 2.68 veces el saldo de la base monetaria, mayor que las 2.5 veces establecida por el BCN, y a 5 meses de importaciones de bienes CIF, mayor que los 4 meses sugeridos por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Con el mantenimiento de la tasa de devaluación oficial invariable de 0.4% mensual desde enero de 2004, la tasa de devaluación de 2.5% durante el primer semestre de este año estuvo acompañada de una tasa de inflación acumulada en el primer semestre (estimada por COPADES) de 2.5% y en términos interanuales (de junio 2015 a junio de 2016) de 4.0%. A mayo de este año, la versión oficial de la inflación acumulada es 2.17% y la inflación interanual es 3.65%.

La presión inflacionaria ha estado influenciada por la disminución interanual de 18.6% del precio promedio mensual del barril de petróleo WTI, al pasar de US$59.82 en junio de 2015 a US$48.70 en junio de 2016 y, por otro lado, por el bajo aumento interanual de 9.0% del medio circulante (en córdobas), al compararse con el rango de aumento de [16%, 23%] que se observó entre enero de 2015 y enero de 2016. La restricción monetaria es un resultado de mayores colocaciones netas de Títulos Especiales de Inversión que de Letras Estandarizadas del BCN en el transcurso de este año.

En cuanto a los déficit gemelos, al mes de abril recién pasado el presupuesto gubernamental reflejó un déficit (antes del registro de las donaciones externas) de C$713 millones equivalentes a 0.2% del Producto Interno Bruto (PIB) pronosticado por COPADES para 2016, mientras que el déficit comercial externo fue igual US$1,012 millones y a 7.7% del PIB pronosticado para este  año, resultante de exportaciones domésticas de bienes FOB de US$780 millones y de importaciones de bienes FOB de US$1,792 millones.

A simple vista, se puede notar que la macroeconomía está muy bien, porque sólo está afectada por el alto déficit comercial externo crónico, aunque también es necesario que la población conozca el costo del mantenimiento de la estabilidad macroeconómica, es decir, los gastos financieros del BCN relacionados con sus emisiones de títulos valores y los bonos por las liquidaciones bancarias del bienio 2000-2001, que ascendieron a C$449 millones (casi US$16 millones, nueva deuda pública interna) en el primer semestre del año en curso. Cabe recordar que los contribuyentes estamos obligados, por la ley, a recapitalizar al BCN, o sea, a pagarle sus pérdidas acumuladas, que han sumado US$887 millones en el período 1994-2015.

Sin embargo, la microeconomía continúa bastante mal. En el ámbito de las empresas se observa una gran informalidad, poca competitividad y una baja productividad, debido a que entre 70% y 80% del total de ocupados labora en empresas que no tienen registros contables, los altos costos unitarios de producción, la poca educación técnica, la escasa transferencia de tecnología a las microempresas y pequeñas empresas, y los altos costos financieros del capital de trabajo en el mercado local, aunque también se observa el mejoramiento y la ampliación de la infraestructura económica del país.

En el entorno del gasto de consumo de las familias, con base en los datos de la VI Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) 2014, con todos sus ingresos –salario, remesas, producción de autoconsumo, premios de la lotería, alquileres, intereses, dividendos, donaciones y transferencias- el 41% de la población de 6.2 millones de habitantes no pudo adquirir todos los 23 alimentos que forman parte de la canasta de consumo básico, y el 62% de la población del país no tuvo acceso a todos los 53 productos de dicha canasta. En el entorno inversionista de las familias, el 85% de 1,432,459 familias nicaragüenses no puede comprar una vivienda de interés social nueva.

Siempre sobre la base de datos de la VI EMNV 2016, la tasa de analfabetismo de la población de 5 años y más de edad es 16.4% y el 6.5% de la población total del país no tiene acceso a servicios de salud. Como porcentajes del total de hogares del país, el 11.3% está hacinado, el 33.9% no tiene acceso a una fuente de agua potable, el 63.0% no tiene acceso al servicio de alcantarillado urbano, el 13.2% no tiene acceso al servicio de energía eléctrica, el 51% usa leña para cocinar y el 51.6% no tiene acceso al servicio de recolección de basura.

Pero entre las necesidades básicas insatisfechas de la población, la más relevante es la dependencia económica, al señalar el 26.3% de la población total del país que hay dos o más personas por cada ocupado y el jefe del hogar tiene una escolaridad máxima de primaria incompleta.

En conclusión, la macro está muy bien y la micro está bastante mal, los éxitos y los problemas son los mismos, lo cual puede explicarse en gran parte con la desigualdad en la distribución del ingreso.

El coeficiente de Gini de la distribución del ingreso fue igual a 0.48 en 2014, 2 centésimas mayor que el de 2009 y, a manera de ejemplo, en 2014 dicho coeficiente fue igual a 0.19 para el 70% de la población total del país, es decir, entre pobres hay modestas desigualdades.

Se requiere, por consiguiente, de una fuerte voluntad política para regular la potencia del mercado, que no se autorregula para el servicio supremo del interés general.


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