Distribuir el ingreso no es lo mismo que distribuir el consumo

10 04 2016

Presentación1

Siempre he discrepado con los técnicos del Banco Mundial que miden la pobreza de la población en función del consumo, en vez de hacerlo en función del ingreso. Por ejemplo, si a una persona le regalan los alimentos para vivir, según el Banco Mundial esa persona ha dejado de ser un pobre extremo o indigente, o si una persona recibe mensualmente US$300 en remesas provenientes del exterior, tampoco es pobre. Esto significa que un país puede vivir de la caridad internacional y no ser pobre.

Abandonar la pobreza es posible con disponer de un puesto de trabajo decente, que facilite a una persona generar el suficiente ingreso para alcanzar una vida digna junto a su familia. El problema de la pobreza no es unidimensional como lo ve el Banco Mundial, sino un problema multidimensional que en Nicaragua cruza los campos minados de la baja escolaridad de la población, la insuficiente educación técnica, la escasa transferencia de tecnología a las empresas que no pueden comprarla y la falta de acceso al crédito con tasas de interés apropiadas. En resumen, es un campo minado por la baja productividad de la economía.

La VI Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) de 2014 mostró que la inequidad de la distribución del ingreso aumentó con respecto a la observada en la V EMNV de 2009, al pasar el Coeficiente de Gini de dicha distribución de 0.46 en 2009 a 0.48 en 2014. Cabe aclarar que si dicho coeficiente, que se basa en la Curva de Lorenz y se define como la proporción acumulada de los ingresos totales (eje y), que obtienen las proporciones acumuladas de la población (eje x), fuese igual a 1 indicaría la máxima desigualdad y si fuese igual a 0 señalaría la máxima igualdad, en este caso, de la distribución del ingreso.

El Informe de Desarrollo Humano del año de 2014, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) muestra que el Coeficiente de Gini para Namibia es 0.639 e indica una situación de máxima desigualdad, mientras que el de Suecia es de 0.25 y refleja una situación de máximo reparto igualitario. De acuerdo con este informe, entre 2003 y 2012 el Coeficiente de Gini de El Salvador es 0.483; Costa Rica, 0.507; Panamá, 0.519; Guatemala, 0.559; y Honduras, 0.57. Nicaragua tiene la menor desigualdad de la distribución del ingreso entre los países del istmo centroamericano.

Sobre la base de los datos del ingreso total de la VI EMNV de 2014, que también indica el tamaño promedio nacional de un hogar nicaragüense de 4.34 personas, se puede concluir que el 42.4% de la población total del país, es decir, 2,637,564 personas en 607,734 hogares que apenas captan el 14.5% del ingreso nacional, tienen un ingreso promedio mensual por hogar igual a o menor que US$302.66, un monto muy aproximado al costo de los 23 alimentos de la canasta de consumo básico que ascendió a US$302.49 en marzo de este año. Cabe recordar que los volúmenes de los 23 alimentos de la canasta de consumo básico del país fueron actualizados para una economía de paz en septiembre de 2007, y aseguraron la ingesta de 2,455.4 kilocalorías per cápita diarias.

El índice de pobreza extrema que arrojó la encuesta de 2014 fue igual a 8.3% de la población total del país, porque se estimó una línea de pobreza extrema del orden de CS10,523.92 per cápita anual, o sea, C$876.99 mensual equivalentes a US$33.26, o US$144.36 mensuales por hogar, y con este monto se garantiza la ingesta de 2 mil 282 kilocalorías per cápita diarias. Sin embargo, ese monto mensual de consumo por hogar representa apenas el 47.7% del costo total de los 23 alimentos que están incorporados en la canasta de consumo básico del país.

La VI EMNV de 2014 concluyó que, con los pobres extremos, el 29.6% de la población total es pobre, al fijar una línea de pobreza general de C$17,011.47 promedio anual per cápita, es decir, C$1,417.62 promedio mensual equivalentes a US$53.77 o US$233.36 por hogar, y con este monto se garantiza no solo la ingesta de 2 mil 282 kilocalorías per cápita diarias sino también el consumo de servicios de vivienda, transporte, educación, salud, vestuario y los de uso cotidiano en el hogar.

Los datos del total de ingresos de la VI EMNV de 2014 reflejan que el 61.6% de la población total del país, o sea, 3,830,255 personas que forman 882,547 hogares y que captan el 27.6% del ingreso nacional, tienen un ingreso promedio mensual por hogar igual a o menor que US$444.17, un monto que es levemente menor que el costo total de la canasta de consumo básico de US$448.08 registrado en marzo de este año. Lo curioso de este resultado es que, por el lado del ingreso, el 61.6% de la población no tiene acceso a la canasta de consumo básico del país, un porcentaje que es igual a un poco más del doble de la probabilidad de ser pobre en el país, 29.6%, que fue medido por lado del consumo con la metodología del Banco Mundial.

En otras palabras, sólo el 38.4% de la población, 2,386,617 personas que forman 549,912 hogares y que se apodera  del 72.4% del ingreso nacional, tiene un nivel de ingresos que oscila, por hogar, entre US$453 y US$6,394 mensuales, pero es bastante probable que este último monto sea mayor porque las familias de más altos ingresos, conocidas mundialmente como el 1%, no respondieron la VI EMNV de 2014.

Estimamos que sólo 159,149 hogares, el 12% del total de hogares del país, con ingresos promedio mensual por hogar que varían entre US$709 y US$1,036 podrían comprar una vivienda de interés social mediante préstamos con tasas de interés subsidiadas por el Estado. Además, los estratos de la población encuestada con los mayores niveles de ingresos promedio mensual por hogar apenas representan el 5% de la población total del país, o sea, 313,872 personas que forman 72,321 hogares, con un mínimo de US$1,805 y un máximo de US$6,394. Este es el segmento de la población más dinámico en el mercado local, que tiene una capacidad de gastar y ahorrar más allá de los límites que restringen al 61.6% de la población total del país.

Con esta fotografía de la distribución del ingreso tomada con los datos de la VI EMNV de 2014 se puede comprender mejor la queja permanente de la población nicaragüense que sus tres principales problemas son el desempleo, la pobreza y la carestía de la vida. Por supuesto que esta panorámica no la hubiéramos podido observar con las líneas de pobreza extrema y general, que determinan ciertos valores de consumo per cápita anual bastante cuestionables e irrealistas.

 


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