La opinión del FMI sobre Nicaragua

7 02 2016

Presentación1El reporte sobre la economía de Nicaragua presentado por una misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI), que visitó al país en octubre de 2015, ratificó que la política económica mantiene la estabilidad del tipo de cambio y de una baja presión inflacionaria. El saldo de las reservas internacionales brutas oficiales en el Banco Central de Nicaragua (BCN) al 31 de diciembre de 2015 era de US$2,492.3 millones, que excede los puntos de referencia internacional de 3 meses de importaciones de bienes CIF excluyendo la maquila, aunque el nivel óptimo de cobertura de reservas por las características del país es 4 meses de acuerdo con el marco de referencia propuesto por Dabla-Norris et al (2011), el cual es inferior a los 5.1 meses observado a finales de 2015; también excede el 20% de la liquidez global (M3A), porque es inferior al 49% alcanzado; y sobrepasa el 100% de la deuda de corto plazo, el cual es menor que 429% al sumar dicha deuda un monto equivalente a US$581.4 millones en el sistema financiero nacional al 31 de diciembre de 2015.

Sin embargo, en el cuarto y último programa trienal que el país suscribió con el FMI y que expiró en diciembre de 2011 se mantuvo la condicionalidad de estabilidad macroeconómica de que el saldo de las reservas internacionales brutas oficiales fuesen iguales a 2.2 veces el saldo de la base monetaria, después el BCN la elevó a 2.5 veces y su resultado al 31 de diciembre de 2015 fue 2.35 veces.

El reporte también mostró las bondades macroeconómicas de 2015, como son un crecimiento económico de 4% gracias, según el FMI, a un mayor gasto de consumo –aún no conocemos la versión oficial de la tasa de crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB) Real, pero, Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) la pronosticó en 5.1% y la comprobó con el comportamiento del consumo de mWh de electricidad, de los ingresos tributarios del Gobierno Central y el consumo de cemento en quintales; una baja tasa de inflación, que al cerrar el año fue 3.05%, influenciada por la caída de los precios de los alimentos y las tarifas de transporte; un aumento importante de los ingresos tributarios, que a finales de noviembre es 14.2% con respecto al mismo período de 2014 y es mayor que el incremento de 13.5% de los gastos en ese mismo período; una leve expansión hasta 3.7% del PIB del déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos en el primer semestre de 2015 con respecto al mismo período del año pasado, que fue de 3.1% del PIB, debido a los menores precios de las materias primas exportadas y a la caída de las exportaciones de zona franca por el vencimiento del Régimen Arancelario Preferencial (TPL) el 31 de diciembre de 2014; y la solidez de la banca comercial, que se manifiesta con una norma de adecuación de capital 13.08%, mayor que la norma legal de 10%, aunque el diferencial de las tasas de interés permanece grande mientras la calidad de sus activos y los indicadores de rentabilidad son robustos.

Entre los principales riesgos del momento actual, el FMI mencionó la desaceleración del crecimiento del PIB Real de las economías avanzadas y de las economías emergentes, así como la caída de los precios de los principales productos de exportación del país, pero es necesario aclarar que en esos dos grupos de economías sólo nos interesa el comportamiento del crecimiento económico de Estados Unidos, que se prevé en 2.6% en este año y se transmite en Nicaragua a través de la demanda de materias primas, la inversión extranjera directa, las remesas familiares y el turismo; el riesgo potencial de la construcción del Gran Canal de Nicaragua porque se necesitan estudios adicionales sobre su impacto ambiental y social, y la información disponible es insuficiente para evaluar el beneficio neto de este megaproyecto; y el tema de la deuda privada externa, es decir, el crédito petrolero de Venezuela, que no tiene garantía pública y está siendo transferido de CARUNA a ALBANISA, cuyo riesgo es que el deterioro de sus condiciones financieras presione la absorción de los proyectos sociales dentro del presupuesto gubernamental.

El reporte también reflejó algunas inquietudes, entre las cuales se destacan la suspensión de la eliminación de las exoneraciones y exenciones del impuesto de valor agregado (IVA) y de la reducción de la tasa del impuesto sobre la renta (IR), a las cuales hay que agregar la suspensión de la supervisión de los precios de transferencia, ya contempladas en la Ley de Equidad Fiscal, lo que obstaculiza una mejor eficiencia y equidad tributaria; la persistencia de las tarifas subsidiadas de energía eléctrica, que generan grandes distorsiones y altos costos fiscales al beneficiar a grupos no vulnerables; las pérdidas técnicas y no técnicas de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (ENACAL), que podrían implicar el aumento de las tarifas de agua, actualmente subsidiadas; los crecientes gastos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) por la introducción de la pensión reducida en 2013 e incrementada en 2015, y por los servicios de salud, bienes de capital y administración, que acompañados por una baja tasa de retorno de sus inversiones afectará al INSS con la persistencia de sus déficit en 2017 y el agotamiento de su fondo de reserva en 2024; la tasa de crecimiento anual del crédito del sistema financiero nacional, que al 31 de diciembre de 2015 se aceleró hasta 23.1% y es mayor que la de 12.8% de los depósitos ; el incipiente desarrollo del mercado de bonos y la lenta recapitalización del BCN; y la necesidad de mejorar la recopilación y la revisión de las estadísticas de las cuentas nacionales, el balance fiscal, la deuda pública y el sector externo, así como ampliar la transparencia de la información del sector público, con la comunicación pública de sus cambios metodológicos.

Las inquietudes fondomonetaristas, como ha sido usual, siempre han mostrado un sesgo bastante pronunciado hacia el desequilibrio de las finanzas públicas, y ahora recomienda establecer un  amortiguador fiscal equivalente a 1% del PIB después de las elecciones del 6 de noviembre de 2016 por el riesgo latente de un sobreendeudamiento del sector público; en cambio, en el reporte no se observan preocupaciones clave en el manejo de la política monetaria, la política cambiaria y la política financiera.

En el ámbito monetario y financiero, el FMI alertó por el excedente de encaje depositado por los bancos en el BCN que, al internalizar sus riesgos de liquidez, podría acelerar la colocación de crédito y provocar una inflación más alta o pérdidas de reservas internacionales; sugirió la necesidad de fortalecer la cooperación en la regulación financiera centroamericana, dada la regionalización de la banca; y en un ambiente de excesiva dolarización extraoficial, pidió monitorear el crédito en dólares a empresas y familias que no generan ingresos en dólares, debido al riesgo de la fortaleza del dólar y al aumento gradual de las tasas de interés en Estados Unidos, aunque en nuestra opinión Nicaragua continuará contratando deuda externa concesional con instituciones multilaterales, tales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM/IDA), porque aún no es un sujeto de crédito en el mercado financiero internacional, no obstante Moody´s elevó la calificación del crédito a Nicaragua a B2 desde B3 y Fitch también lo clasificó por primera vez en B+, o sea, según Moody´s la deuda soberana de Nicaragua es altamente especulativa, carece de las características de una inversión deseable y está sujeto a un riesgo crediticio alto, y según Fitch la solvencia de Nicaragua es muy justa y es una deuda que puede llegar a incurrir en impagos.

Finalmente, los consejos del FMI para elevar la competitividad empresarial en el mercado internacional fueron mejorar la infraestructura y las redes comerciales, invertir en capital humano (educación) y reducir las barreras de entrada, con los fines de promover la diversificación y la transformación estructural que disminuya la informalidad y fortalezca la reducción de la pobreza.

Con la actual política cambiaria reptante, cuyo objetivo es mantener fijo el tipo de cambio real, y la presencia de un gran número de mecanismos de indexación de precios en córdobas con el tipo de cambio nominal, Nicaragua no puede enfrentar los choques externos en su economía, que como muy bien señala el FMI son los aumentos de los precios del petróleo y la caída de los precios internacionales de los bienes primarios o commodities.

Sin embargo, el FMI afirmó en su reporte que el tipo de cambio real no muestra un desalineamiento importante, la sobrevaluación del córdoba es apenas de 1.2% un promedio resultante de los resultados de sus tres metodologías de medición del tipo de cambio real, que son el enfoque del balance macroeconómico, el enfoque de la sostenibilidad externa y el enfoque del tipo de cambio real de equilibrio, pero aclara que el rango de esos tres resultados está entre una sobrevaluación de 6.5% y una subvaluación de 3.9%, y este límite inferior de dicho rango es bastante cuestionable porque no se observan estímulos cambiarios para promover las exportaciones del país. No obstante la notable cercanía del tipo de cambio real observado o de corto plazo al tipo de cambio real de equilibrio o de largo plazo manifestada por el FMI, continúa aconsejando que para mejorar la competitividad externa las exportaciones del país deberían tener un mayor valor agregado, es decir, las empresas tienen que diversificar y mejorar la calidad de los productos manufactureros, entiéndase principalmente agroindustriales, que son destinados al mercado externo.

En el período 2006-2014, de acuerdo con la metodología de la sexta revisión del Manual de Balanza de Pagos y Posición de Inversión Internacional (MBP6), en términos promedio anual el déficit comercial de bienes con el exterior, con base en datos del BCN, fue igual a 24% del PIB y prácticamente su representación gráfica es una línea horizontal a lo largo del tiempo, lo cual sugiere la presencia de una importante sobrevaluación del córdoba. En parte, por esta razón COPADES ha sugerido que, teniendo en cuenta los problemas estructurales de la economía nicaragüense, se analicen los efectos de los fundamentales de la economía sobre el tipo de cambio real de equilibrio, como son los términos de intercambio, el flujo neto de capitales, el progreso tecnológico y la productividad de la economía, simultáneamente con los efectos de la política macroeconómica sobre el tipo de cambio real de corto plazo, a través del déficit fiscal, la base monetaria, la tasa de devaluación nominal en el mercado oficial y la brecha cambiaria entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio para la venta del dólar en el mercado financiero.

Otra observación al reporte del FMI es sobre su énfasis en que los salarios mínimos de Nicaragua son muy competitivos. La vía apropiada para aumentar el nivel de competitividad internacional es mediante el aumento de la productividad en las actividades agropecuarias e industriales, principalmente manufactureras, mientras que la vía de mantener salarios reales bajos, por ejemplo, el salario medio de la economía se gasta casi exclusivamente en la adquisición de los 23 productos alimenticios de la canasta de consumo básico, permite la obtención de beneficios a las empresas nacionales y extranjeras y, por lo tanto, competir a pesar de su baja productividad, pero esta vía representa una especialización en la pobreza y su viabilidad depende del mantenimiento de esa misma pobreza.

Además de las tres recomendaciones del FMI antes mencionadas para elevar la competitividad empresarial en el mercado internacional, es necesario que se tome en cuenta la transferencia de tecnología y la facilitación del acceso al crédito a los propietarios de microempresas y pequeñas empresas, la creación de posibilidades para financiamientos de largo plazo para promover la inversión doméstica, la atracción de empresas extranjeras y vincularlas a cadenas de producción locales (coinversión) y el mejoramiento de la administración y de la calidad empresarial.

Por otro lado, a pesar que el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) realiza encuestas mensuales y procesa datos de indicadores del mercado laboral por trimestres móviles, dicho mercado es rápidamente mencionado en el reciente reporte del FMI, al referirse a una tasa de desempleo de 6.8% de la población económicamente activa en 2014 y al reconocer la escasez de estadísticas del mercado laboral y la disponibilidad irregular de las cifras de desempleo.

Sin embargo, el reporte ignora el creciente problema del subempleo, el cual, de acuerdo con datos del BCN y del Ministerio del Trabajo (MITRAB), afectaba al 33.3% del total de ocupados en 2006 y se elevó hasta el 48.3% en 2013, mientras que la informalidad del mercado se reflejaba con el creciente porcentaje de ocupados que laboran en empresas que no tienen registros contables, al pasar de 64.4% en 2006  a 77.4% en 2013. Es mucho más difícil reducir el subempleo que el desempleo, y el FMI sólo sugiere revisar el régimen tributario de las pequeñas y medianas empresas para estimular la formalidad y el crecimiento, y vincular el alivio tributario a la inversión en vez de las utilidades.

Compartimos la opinión del FMI sobre las restricciones a la obtención de datos sobre empleo, desempleo y subempleo, lo cual impide cuantificar la productividad por actividad económica, determinar las condiciones para evaluar el trabajo decente, y analizar la pobreza de la población sin olvidar su carácter multi-dimensional y no caer en la trampa de la definición uni-dimensional, por ejemplo en términos de consumo, como lo hace el Banco Mundial.

En términos generales, el reporte demuestra que la situación macroeconómica del país en la actualidad es muy buena, satisface la expectativa de que aconseja algunas acciones para enfrentar problemas potenciales en el mediano y largo plazo, pero no profundizó sobre el desequilibrio comercial externo, la viabilidad del actual régimen cambiario para reducir el grave desequilibrio comercial externo en el largo plazo, y la efectividad de la política monetaria que hace depender inapropiadamente la tasa de inflación de la tasa de devaluación a sabiendas de que la excesiva dolarización extraoficial ha marginado al córdoba en un espacio igual al 22% del tamaño mercado.

 


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