La trampa de la liquidez y la inflación

31 01 2016

Presentación1

Nicaragua tiene una baja inflación por el control del el Banco Central de Nicaragua (BCN) sobre la emisión de dinero, cuyo saldo no se aleja del 5% del Producto Interno (PIB) en los últimos años, y por la política contractiva del déficit del sector público, cuyo monto oscila entre 2% y 3% del PIB en la actualidad, incluyendo las pérdidas del BCN.

Si el déficit público fuese financiado con emisión de dinero provocaría una aceleración de la tasa de inflación, pero esto hoy no es posible porque, por ley, el BCN no puede dar préstamos al sector público no financiero. Por esa disposición, excluyendo las pérdidas del BCN que se financian con emisión de dinero, el déficit del sector público se financia con donaciones y préstamos externos, que no provocan inflación pero contribuyen a la sobrevaluación del córdoba.

Por otro lado, el BCN al ser un prestamista de última instancia, castiga cualquier solicitud de asistencia financiera de cualquier banco mediante una elevada tasa de interés o de redescuento, lo cual empuja a las instituciones financieras a buscar crédito entre ellas mismas cuando necesitan liquidez.

La relación entre la emisión de dinero y la tasa de inflación está fuera de discusión. El economista Milton Friedman dijo que la inflación es un problema estrictamente monetario, es decir, que la inflación se produce porque hay más dinero en circulación del que debería haber de acuerdo con las reservas internacionales que tiene el banco central y con la actividad económica en general. Por ejemplo, al 31 de diciembre de 2015 con un saldo de 2 mil 492 millones de dólares en concepto de reservas internacionales brutas en las arcas del BCN, la cantidad de dinero circulante en el país en córdobas no debería superar tal cifra de reservas. Si hubiese más, ese monto de córdobas no tiene respaldo y vale menos.

El saldo del medio circulante al 31 de diciembre del año pasado era igual a 34 mil 585 millones de córdobas y equivalente a 1 mil 179 millones de dólares. La tasa de inflación del año pasado registró el nivel de 3.05%, en gran parte debido a la caída de 47.6% del precio promedio anual del barril de petróleo WTI, marcador para Latinoamérica, al pasar de US$93.26 en 2014 a US$48.83 en 2015, no obstante el piso inflacionario del país es 5%, igual a la tasa anual de devaluación reptante que está acompañada de un gran cantidad de mecanismos de indexación de precios en córdobas con el tipo de cambio.

Desde finales de 2008, la política monetaria de Estados Unidos, denominada como relajamiento cuantitativo (quantitative easing), aceleró la emisión de dólares para enfrentar la gran recesión económica mundial resultante de la quiebra de la banca de inversión de Wall Street ocurrida en septiembre de 2008.

El banco central estadounidense (la Fed) comenzó a comprar mensualmente una gran cantidad de bonos para poner a circular una gran cantidad de dinero con el fin de reactivar la economía, y al suspender esta política en octubre de 2014 había añadido más de 3.5 billones de dólares al tamaño de su balance (en el activo el valor de los bonos, y en el pasivo la deuda contraída), un monto que es aproximadamente igual al tamaño de la economía de Alemania. Sin embargo, la tasa de inflación fue igual a 1.6% promedio anual en el período diciembre 2007 – diciembre 2015 y en 2015 fue igual a 0.7%, alejada de su meta inflacionaria anual de 2%.

Entonces, tal como el economista John Maynard Keynes preguntara en la década de los 30 del siglo pasado, durante los años de la gran depresión económica mundial, ¿por qué Estados Unidos ha emitido una excesiva cantidad de dinero y la tasa de inflación en el mercado estadounidense es baja?

La respuesta es que los estadounidenses están dispuestos a mantener cualquier cantidad de dólares que ofrezca la Fed porque la tasa de interés ha estado muy cercana a 0%, o sea, en un rango de 0% a 0.25%, que se elevó a un rango de 0.25% a 0.50% en diciembre de 2015. En otras palabras, la política monetaria tremendamente  expansiva no puede influir en la tasa de interés ni en el nivel de renta. Es lo que los economistas llamamos la trampa de la liquidez: Si el gasto no responde a las variaciones de la tasa de interés, -por ejemplo, si la tasa de interés baja puede disminuir el ahorro y elevar el consumo-, no existe la relación entre el dinero y la producción.

Cuando la demanda agregada –consumo, inversión y exportaciones- es baja en un escenario de inflación casi nula, o de deflación como ha sido en Japón, y la tasa de interés es 0%, la política monetaria deja de ser efectiva, porque los agentes económicos no tienen incentivos para desprenderse del dinero y buscar otros activos más rentables. Se podría decir que es más atractivo mantener dinero ya que sirve como medio de pago y su poder adquisitivo no se deteriora en gran forma porque la inflación es baja, o aumenta si los precios caen. Esta es la trampa de la liquidez.

Por consiguiente, la emisión de dinero queda en los bolsillos de los agentes económicos. No hay desequilibrio entre oferta y demanda, la política monetaria no provoca un impacto macroeconómico, es decir, no aumenta la actividad económica ni eleva los precios al consumidor.

Ese fenómeno lo conocieron los japoneses en la década de los noventa del siglo pasado, al emitir una gran cantidad de yenes y comprobar que persistía el estancamiento de la producción. También lo sabe el ex presidente de la Fed, el economista Ben Bernanke, un estudioso de la gran depresión económica mundial, que tuvo que lidiar con el problema de la gran recesión durante todo el tiempo de su mandato en la Fed. También lo sabe el estadounidense y premio Nobel de Economía Paul Krugman, quien criticó las políticas del partido Republicano y anticipó que la política monetaria expansiva, sin el apoyo de un gasto expansivo de inversión pública, no aceleraría el crecimiento económico ni generaría inflación debido a la trampa de la liquidez. Entrampados, con una mayor emisión de dólares se podía financiar el aumento del déficit fiscal resultante de un mayor gasto de inversión pública sin generar inflación.

Sin embargo, al final la emisión de dinero siempre impactará el nivel de precios, Por eso, la Fed comenzó a reducir gradualmente la política monetaria de relajamiento cuantitativo desde diciembre de 2013 y la eliminó en octubre de 2014, porque al salir la economía de la trampa de la liquidez, o sea, al iniciarse el proceso gradual de aumentar las tasas de interés también se está iniciando una política monetaria contractiva para que el exceso de dinero en circulación no acelere la presión inflacionaria. El problema es que la tasa de inflación anual es menor que 1% y la tasa de desempleo de 5% está muy cercana a la del pleno empleo.

Esa es la tarea emprendida por la economista Janet Yellen, actual presidente de la Fed, que es totalmente distinta de la que dirigió Ben Bernanke, pero es algo que nunca se ha implementado  en la política monetaria y, por consiguiente, exige una gran atención de parte de la Fed.


Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: