La economía pasará a un segundo plano en la contienda electoral

4 01 2016

Presentación1

De acuerdo con datos a octubre del año pasado publicados por el Sistema de Monitoreo de la Opinión Pública de M&R Consultores, el 84.2% de los encuestados señaló que los tres problemas económicos principales de los nicaragüenses, que dicho sea de paso han persistido desde hace varias décadas, son el desempleo –yo agregaría el subempleo-, la pobreza –que es un efecto del desempleo y el subempleo- y la carestía de la vida –no por la baja inflación, sino por los bajos salarios resultantes de la creciente informalidad del mercado local-. En el ámbito social, 13.0% de los encuestados está preocupados por la delincuencia, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la crisis de valores y la falta de ayuda internacional. Así, la pobreza y la delincuencia se explican en gran forma por la subutilización de la fuerza laboral.

Según la estrategia del Plan Nacional de Desarrollo Humano (PNDH) presentada en 2008 y actualizada en 2009, la política laboral del país promueve, tutela y restituye el derecho al trabajo digno. Este enunciado contrasta con la realidad del mercado laboral del país, porque, según datos oficiales correspondientes al último trimestre de 2012, del total de 3 millones 96 mil personas ocupadas, el 23.3% trabajó menos de 40 horas semanales (los subempleados visibles) y el 28.6% devengó un salario menor que el salario mínimo legal (los subempleados invisibles). Por consiguiente, el 51.9% del total de ocupados estaba subempleado, o sea, 1 millón 606 mil 491 personas, y, además, el 76.2% del total de ocupados laboraba en establecimientos sin registros contables, es decir, 2 millones 358 mil 671 personas que no pagan impuestos ni cotizan la seguridad social. El número de ocupados plenos era de 1 millón 12 mil 838 personas.

La población económicamente activa (PEA) del país era de 3 millones 261 mil 383 personas en ese mismo trimestre. El desempleo abierto afectaba al 5.1% de la PEA –es irónico que Nicaragua tuviese pleno empleo a finales del año de 2012-, la cual sumada a la tasa de desempleo equivalente relacionada con el subempleo arrojó una tasa de subutilización global de 31.3% de la PEA. En otras palabras, 1 millón 420 mil 480 personas económicamente activas no generaron ingresos a finales del año de 2012.

La discusión del salario mínimo legal se realiza desde hace más de dos décadas con un notorio desgaste político entre trabajadores, empresarios y funcionarios públicos. El actual salario promedio de la economía nacional sólo sirve para comprar los 23 alimentos de la canasta de consumo básico. La generación de empleos es complicada para el gobierno, que ya no es productor sino regulador, y le es mucho más difícil la generación de empleos decentes, es decir, empleos con contratos, cotización al seguro social, y con salarios, al menos, iguales que el salario mínimo legal y que cubran el grupo de alimentos de la canasta de consumo básico.

Los empleos precarios con bajos salarios o mal pagados, el alto número de subempleados y la creciente informalidad del mercado laboral deterioran la cohesión social, generan actividades ilícitas -tales como la corrupción, el tráfico de drogas, la trata de personas, el robo y la prostitución-, y provocan inestabilidad en las instituciones públicas y privadas, mejor dicho en la sociedad en general.

Tan importante es el crecimiento económico como la distribución del ingreso para reducir la pobreza. Sin embargo, cuando el ingreso nacional, una vez deducidos los intereses de la deuda pública y los intereses de la deuda de los consumidores, no se distribuye equitativamente entre las remuneraciones, el ahorro de las empresas, los impuestos directos a las familias y a las empresas, en otras palabras, cuando el ingreso no se distribuye adecuadamente entre las familias, las empresas y el gobierno, aumenta el subempleo, crece la informalidad del mercado y la población con bajos ingresos, o la población menos favorecida, recurre a cualquier medio para sobrevivir. Consecuentemente, disminuye la confianza en las instituciones gubernamentales, la policía y los partidos y líderes políticos y se debilita la democracia. Estas son las consecuencias de una amplia brecha entre la gente rica y la gente pobre.

Sin embargo, se debe reconocer que la administración del Presidente Daniel Ortega ha dirigido ingentes recursos para reducir la pobreza, especialmente la pobreza extrema, que ya se aproximan al 60% del gasto total del presupuesto nacional y al que se adiciona el 37% de la cooperación petrolera de Venezuela registrada en el período 2010-I Semestre de 2015, pero el crecimiento económico es aún insuficiente para reducirla con una mayor celeridad: los estudios econométricos indican que el producto interno bruto (PIB) real de Nicaragua debería crecer al menos 6% anual para reducir en 1 punto porcentual la tasa de subutilización de la fuerza laboral, debido a la baja productividad de la economía.

La macroeconomía del país está excelente, pero es frágil, mientras que la microeconomía está mal y tiene muchas asignaturas pendientes. Aún con esa rara combinación, en un año electoral los riesgos económicos y financieros están en mínimos, pero el riesgo político está moderado y ojalá no se vuelva alto en este año por los reclamos de la población por las afectaciones que producirá la ejecución del mega proyecto del Gran Canal de Nicaragua y por la transparencia de las elecciones nacionales, especialmente en el conteo de los votos el próximo 6 de noviembre. El 90.2% de los encuestados por M&R Consultores está de acuerdo con que el gobierno convoque a la observación internacional, y sólo el 4.1% está en desacuerdo.

Los políticos opositores se han enfilado detrás de las marchas populares, sin ningún programa alternativo al de la alianza política en el poder que está encabezada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Por esta razón, es muy probable que el tema económico no adquiera importancia en la contienda electoral, ya que se habla muy poco de la política monetaria, la política cambiaria y la política financiera, mientras se continúa alabando la excesiva dolarización extraoficial de la economía y se reduce el espacio marginal que ocupa el córdoba en el mercado. Sin embargo, el gobierno debe seguir implementando su estrategia económica.

El tema político tiende, pues, a ser el más importante en las elecciones presidenciales de este año. Si los partidos políticos de oposición unidos no suman grandes simpatías -del total de entrevistados, el 5.4% simpatiza con el PLC y el 2.3% con el PLI; el 0.2% con el MRS y el 0.1% con los Conservadores; el 35.9% se declaró independiente y el 56.1% simpatiza con el FSLN-, desunidos les será más difícil competir en la contienda porque apenas el 1.9% de los encuestados afirmó que el problema del país es político, según la última encuesta de M&R Consultores. Y les será peor si entran al juego electoral personas deshonestas, como el así denominado líder político de la oposición y presidente del PLI, Eduardo Montealegre Rivas, a quien querellé porque es un violador de los derechos humanos al calumniarme e injuriarme cuando, en forma escrita, me tildó en dos ocasiones de ser un defraudador del Estado de Nicaragua, pero continúa escudándose en la inmunidad que le confiere su cargo de diputado que no ocupa en la Asamblea Nacional. Este político impune prefiere mantener su estigma de ser un presunto delincuente, también muy bien marcado por la Fiscalía General de la República que en julio de 2008 lo acusó “en su calidad de coautor de los delitos contra la economía nacional la industria y el comercio, delito de Fraude,  y delito de Tráfico de influencias”, cuando, como ministro de Hacienda y Crédito Público y como miembro del Consejo Directivo del Banco Central de Nicaragua, entre julio y octubre de 2003 reestructuró la deuda pública interna por las liquidaciones bancarias de 2000 y 2001, y entre mayo y agosto de 2003 aprobó las subastas de los activos de los cuatro bancos liquidados.


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3 responses

13 01 2016
Heber Acuña

EXCELENTE QUE MAS SE PUEDE ESPERAR MENOS DE USTED
EXCELENTE ANALISIS

21 01 2016
Alba

Doctor, qué tan conveniente es aperturar un negocio en las actuales condiciones económicas?

21 01 2016
nestoravendao

Estimada Alba: Puede hacerlo. La economía nicaagüense continuará creciendo en este año electoral, los riesgos económicos y financieros del país se encuentran en mínimos. Sólo hay que tener cuidado del ruido político, porque la oposición política del país está desintegrada y no tiene estrategia ni una alternativa nacional. Saludos cordiales, Néstor

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