La desigualdad del ingreso, puente entre la macro y la micro economía

22 11 2015

Presentación1

Si la política gubernamental está dirigida para reducir la pobreza, el Plan Nacional de Desarrollo Humano (PNDH) elaborado por la administración del presidente Daniel Ortega en 2007 señalaría el marco integral de las políticas públicas para reducir la desigualdad de la distribución del ingreso entre los nicaragüenses, pero, con la mayor franqueza posible, aún no se logra percibir la mejor calidad de la educación primaria y secundaria y el restablecimiento de la educación técnica media y superior, la transferencia de tecnología a las microempresas y pequeñas empresas, la facilitación del acceso al crédito en una banca estatal efectiva -que hoy es de propiedad mixta- para los productores que no son sujetos de crédito en el sistema financiero convencional, el mejoramiento de la calidad empresarial, la disminución de la evasión tributaria y la creación de un mayor espacio fiscal para la inversión pública para facilitar un crecimiento económico sostenible del país.

La reducción de la pobreza para la clase política del país ha significado disminuirla en valor absoluto con una línea del valor del consumo personal en alimentos y otros pocos bienes y servicios, pero desde hace 18 años los políticos han caído, y continúan cayendo, en la trampa de la definición unidimensional de la pobreza del Banco Mundial en términos del consumo de 2 mil 282 kilocalorías diarias per cápita para los pobres extremos en 2014, cantidad que, no se asombre, varía en cada una de las seis encuestas de medición de nivel de vida que se han hecho en el país –por ejemplo, en 2009 fue igual a 2,268 y en 2005, a 2,241-.

Otra interpretación de la reducción de la pobreza en la literatura económica es que el crecimiento económico pro-pobre conlleva cambios en la distribución del ingreso a favor de los pobres, es decir, el crecimiento económico pro-pobre en que los pobres ganan más que lo que ganarían si todos los ingresos crecieran a la misma tasa, o podríamos también tener una ‘contracción pro-pobre’, en una situación de contracción económica en la que los pobres perdieran menos que el resto de la población. Por supuesto que esta segunda definición, en que la pobreza está definida en términos de desigualdad en vez de pobreza absoluta, nunca se ha discutido, mucho menos debatido, amplia y profundamente en nuestro país.

El concepto de crecimiento económico pro-pobre se identificó con el concepto de ‘crecimiento económico de base amplia’ contenido en la “Estrategia Reforzada de Crecimiento y Reducción de la Pobreza” (ERCERP), implementada en la administración del presidente Arnoldo Alemán,  se limitó a una supuesta relación automática entre el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Real y la reducción del índice de pobreza del país, por lo que economistas, sociólogos, expertos en derecho tributario y organizaciones de la sociedad civil iniciaron sus críticas sobre las inequidades en la distribución del ingreso y de la carga tributaria.

El crecimiento económico no implica una reducción automática de la pobreza, como creen algunos economistas, ni el crecimiento económico para un país pobre –ahora de ingreso medio bajo, pero entre los más bajos del mundo- como es Nicaragua se basa en el consumo sino en la inversión. No hay que olvidar la creación de puestos de trabajo decentes para lograr el bienestar de la población.

Las críticas a las desigualdades del ingreso y de la carga tributaria se extendieron a los modelos del crecimiento subyacentes al Plan Nacional de Desarrollo (PND) y al Plan Nacional de Desarrollo Operativo (PNDO) sobre la base del concepto de ‘competitividad’ y el desarrollo de 8 conglomerados (o clúster), que fueron aprobados en la administración del  presidente Enrique Bolaños. Por lo menos, en esos cinco años existió la conciencia de que el crecimiento que se propuso en estas dos estrategias nacionales no fue pro-pobre.

Ahora, el PNDH se basa en un nuevo modelo de ‘Poder Ciudadano’, que pone al ser humano como el centro del modelo, y trata de erradicar o reducir al máximo los problemas del bajo ingreso del país y la alta desigualdad del ingreso y del consumo, pero concentra sus esfuerzos principalmente en la política fiscal, es decir, trata de reducir la pobreza con el gasto público con un mayor impacto en los programas sociales (alfabetización, salud, educación secundaria y técnica), programas productivos (seguridad alimentaria) y de proyectos de infraestructura (carreteras, reforestación, viviendas, acceso al agua potable y electrificación rural). Sin embargo, el PNDH cayó en la trampa de la definición unidimensional de la pobreza y también se ha observado en los últimos tres años la indisponibilidad de datos oficiales relacionados con el empleo por actividad económica, la informalidad del mercado y el subempleo con su desempleo equivalente.

La desigualdad de la distribución del ingreso en Nicaragua continúa siendo alta, porque la V Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) de 2009 mostró un Coeficiente de Gina de la Curva de Lorenz de Distribución del Ingreso igual a 0.45. En ese año, el 5% de la población encuestada con mayores ingresos concentraba el 21.4% del ingreso total del país, mientras que el 50% de las familias con menores ingresos sólo disponía del 20% de dicho ingreso. A esta fecha, se desconoce el Coeficiente de Gini correspondiente a la VI EMNV de 2014, que fue presentada por el Instituto Nacional de Desarrollo de la Información (INIDE) y el Banco Mundial en octubre recién pasado.

Veamos dos ejemplos más. De acuerdo con datos oficiales, la creciente informalidad del mercado (se elevó de 64% en 2006 a 79% en 2012) con sus puestos de trabajo de baja calidad, así como alta tasa de desempleo equivalente más la tasa de desempleo abierto que superó el 30% de la población económicamente activa en 2012, aumentan la desigualdad de la distribución del ingreso y no garantizan un crecimiento económico sostenible. En agosto de este año, el salario promedio mensual equivalente a US$324 que se pagó en el mercado formal apenas ajustó para la compra de los 23 alimentos contenidos en la canasta de 53 productos de consumo básico, cuyo costo era equivalente a US$302 en ese mismo mes.

El crecimiento económico es insostenible si se basa en la desigualdad de la distribución del ingreso. Si el ingreso está bastante concentrado, la capacidad para influir en la política está también bastante concentrada y provoca una mayor informalidad de la economía, y esto debilita la democracia, afecta la institucionalidad y reduce la productividad de la economía.

No es extraño, pues, que desde hace décadas la población nicaragüense ha manifestado en las diversas encuestas de corte nacional que sus tres principales problemas son la pobreza, el desempleo y la carestía de la vida. Mientras la macroeconomía está excelente, la microeconomía está bastante mal. ¿Por qué? Sería conveniente que las autoridades gubernamentales procedan a analizar los efectos de las políticas públicas para reducir la inequidad en la distribución del ingreso, del consumo y de la carga tributaria, detectar lo que está fallando y proceder a realizar las correcciones. En resumen, la gran tarea nacional es reducir la economía informal.

Recuerdo que el Grupo de los 7 (G-7), al responsabilizar al Fondo Monetario Internacional (FMI) en octubre de 1996 por la conducción del proceso de la reducción de la deuda externa y de la reducción de la pobreza en los 43 países pobres más endeudados del mundo, entre los cuales figuraba Nicaragua, estableció que se evaluará ex-ante el efecto de las políticas establecidas en las áreas fiscal, monetaria y cambiaria de los programas de ajuste económico, en ese entonces denominados “Servicio Ampliado de Ajuste Estructural (“Enhanced Estructural Adjustment Facility”, ESAF), sobre la población pobre del país. Nunca se evaluó ex-ante ni ex-post.


Acciones

Information

One response

22 11 2015
Reinaldo J. Sánchez Vanegas

Dr Avendaño, toca un tema crítico que amerita discusión más profunda y de fondo, en esa discusión se pueden encontrar soluciones a muchos de los problemas relacionados a la pobreza estructural y los mecanismos que alimentan el círculo vicioso de ésta en Nicaragua. Gracias Dr. Avendaño por ilustrarnos en estos asuntos. Ojalá y que de este artículo se desprendan discusiones en función de reformular muchas políticas públicas relacionadas al tema de la distribución del ingreso. No estoy convencido que tasas impositivas altas a sectores altamente rentables, sean efectivas….la carga fiscal es transferida y pagada por los productores primarios en la cadena productiva (pequeños agricultores especialmente), los salarios fijados en córdoba, son otro mecanismo que ha empobrecido a los más pobres después de tantos años con una política monetaria de mini-devaluaciones (reptante)…Esto amerita un buen análisis de las políticas que contribuyen al empobrecimiento de los má pobres….a ver si desde una reforma de políticas públicas se pude abordar de una manera más efectiva la pobreza y el empobrecimiento estructural .

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: