Combinación de riesgos en un año electoral

15 11 2015

El próximo año de elecciones presidencial y de diputados se perfila con buena tendencia de crecimiento económico, baja tasa de inflación, creciente déficit fiscal por el gasto electoral, y creciente déficit comercial externo espoleado por la caída de los precios internacionales de las materias primas y las pérdidas en la cosecha de rubros de exportación por efectos de la sequía, tales como caña de azúcar y maní.

No obstante la presencia de crecientes desequilibrios financieros, la estabilidad macroeconómica, retratada con la relación de las reservas internacionales brutas con respecto a la base monetaria, está garantizada con el exceso de al menos seis puntos porcentuales sobre lo que exige la ley en el monto del encaje sobre los depósitos en moneda extranjera que los banqueros llevan al Banco Central de Nicaragua (BCN) y con las compras de divisas que realiza la autoridad monetaria en el mercado local, con el consecuente mayor endeudamiento público interno a través de las subastas semanales de Letras Estandarizadas del BCN.

En la actualidad, los riesgos económicos y financieros del país se encuentran en niveles mínimos históricos y, a todas luces, continuarán así el próximo año. Aunque la tasa anual de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Real oscile entre 5% y 6%, continúa siendo insuficiente para reducir los problemas del subempleo, del desempleo y de la pobreza; el PIB (o ingreso) Per Cápita promedio anual superará levemente los 2 mil dólares, muy alejado del de Panamá que se aproximará a los 14 mil 345 dólares y del de Costa Rica que tiende a los 11 mil 380 dólares; el endeudamiento público externo se mantiene en el nivel normal de 40% del PIB y el pago de intereses y amortizaciones de la deuda pública externa mantendrá, como en los últimos años, un nivel atractivo para los inversionistas extranjeros, porque se aproximará al 5.5% del valor de las exportaciones domésticas de bienes FOB y del valor agregado de la maquila.

Los riesgos del próximo año aparecen en el plano económico internacional y en el plano político nacional. La economía de Estados Unidos, principal socio comercial e inversionista del país, seguirá avanzando con mayor fortaleza en 2016, al preverse, según datos recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI), que la primera economía mundial crecerá  2.8%, con una tasa de inflación acumulada anual de 1.4% y una tasa de desempleo abierto de 4.9% que confirmaría el pleno empleo.

El riesgo económico externo es el de la fortaleza del dólar estadounidense, -por ejemplo, al cierre del viernes de la semana pasada el euro se cotizaba en US$1.0774-, lo cual provoca un encarecimiento de los bienes y servicios que exporta Estados Unidos y, muy probablemente, disminuirá la demanda de los mismos en el exterior y provocará una desaceleración de su crecimiento económico esperado de 2.8% el próximo año. Cabe agregar que el ya anunciado aumento gradual de las tasas de interés del banco central de Estados Unidos (Fed) no afectará el financiamiento externo del sector público de Nicaragua -porque éste continúa siendo concesional aunque el Banco Mundial nos clasificara como país de ingreso medio bajo- ni provocará disturbios financieros en la banca radicada en el país -porque las tasas de interés en el mercado local aún no juegan un papel efectivo en la asignación de los recursos financieros-.

En el plano político nacional han surgido dos riesgos que podrían intensificarse en 2016. No me refiero a los partidos políticos de oposición que tiene el gobierno, porque están desunidos, no se entienden entre ellos mismos, no cuentan con un programa alternativo al de la alianza política en el poder y no gozan de un apoyo importante entre la población nicaragüense.

Esos dos riesgos son las protestas de la población por la cuestionada transparencia electoral y, por otro lado, por la construcción de la mega obra del Gran Canal de Nicaragua. En cuanto a la primera, es obvio que no se observa riesgo alguno para la permanencia en el poder de la alianza política encabezada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), por lo que la observación electoral, nacional e internacional, rubricará la victoria de dicha alianza el 6 de noviembre de 2016.

En cuanto al segundo riesgo, es conveniente que el presidente de la República, Comandante Daniel Ortega, dialogue directamente con la población que será afectada con la construcción de ese megaproyecto, en caso se diese el cumplimiento de los requisitos técnicos, financieros y de protección del medio ambiente. Los servidores públicos relacionados con el Gran Canal de Nicaragua, incluyendo a sus voceros, han perdido seriedad y credibilidad entre la población con sus anuncios exagerados e incumplidos, aunque la mayor parte de la población está de acuerdo con la ejecución de esta mega obra. Soy de la opinión que sólo los mega proyectos podrán sacar rápidamente a Nicaragua de ese extraño lugar de ser el segundo país más pobre de América Latina y el Caribe, pero todos los mega proyectos tienen que cumplir con todos los requisitos para que sean aprobados.

En un año electoral, es bastante difícil que las autoridades gubernamentales realicen reformas estructurales a la economía porque pondrían en riesgo la atracción del votante. Sólo se implementará una reforma, ya incluida en la Ley de Concertación Tributaria, cuyo propósito es reducir la evasión en el pago de impuestos con la supervisión estatal de los precios de transferencia entre empresas extranjeras radicadas en el país y sus casas matrices en el exterior y entre las empresas nicaragüenses y las empresas de zona franca establecidas en el país.

Finalmente, un problema real visto en la acera política desde la acera económica, como es la desigualdad en la distribución del ingreso en Nicaragua. Continuamos esperando que el gobierno publique la metodología y el banco de datos de la VI Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) 2014, para conocer el valor del Coeficiente de Gini de la Curva de Lorenz del Ingreso, el cual disminuyó de 0.55 en 2005 a 0.46 en 2009, y cuanto más se acerca a 0 hay menos desigualdad.

Con datos oficiales de la V EMNV de 2009, el 10% de la población encuestada que tenía los mayores ingresos se apoderaba del 33.65% del ingreso total, mientras que el 66% de la población encuestada que tenía los menores ingresos capturaba el 33.66% de ese ingreso total, aunque también debemos tener en cuenta que en las encuestas de medición de nivel de vida siempre se subestima el ingreso de los ricos, el famoso 1%, porque son personas menos accesibles. La desigualdad del ingreso es, pues, el puente entre la macroeconomía y la microeconomía, la primera excelente pero frágil y la segunda mal pero amplia.


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