La ilusión de un crecimiento económico suficiente

25 10 2015

La política monetaria que administra el Banco Central de Nicaragua (BCN), persistentemente contractiva desde hace varios años, está centrada exclusivamente en mantener una baja presión inflacionaria con un tipo de cambio reptante que se devalúa 5% anual en los últimos doce años. Esta política no apoya la consecución de un importante crecimiento económico sostenible en el mediano y largo plazo a través de la inversión y creación de puestos de trabajo decentes, mas no por la vía del consumo como argumentan algunos economistas.

El objetivo del crecimiento económico se le ha dejado a la política fiscal y al mercado. Sin embargo, en un país de ingreso medio aún muy endeudado en términos de producción como es Nicaragua, algunos servidores públicos manifiestan su alegría al afirmar que el presupuesto nacional está cerca del equilibrio, es decir, con un déficit fiscal cercano a 0% del Producto Interno Bruto (PIB), porque dicho presupuesto refleja el problema estructural que de cada 100 córdobas gastados sólo 22 córdobas son orientados a la inversión pública.

Por otro lado, el mercado ha impulsado la inversión privada a través de las decisiones de empresarios extranjeros, cuyo gasto en construcción y adquisición de maquinaria y equipo representa aproximadamente el 70% del gasto de inversión fija del sector privado. La tasa de interés no juega ningún papel en la asignación de recursos en el mercado interno –ni para financiar el capital de trabajo-, porque, por ejemplo, con la tasa de inflación interanual local decreciente de 2.8% en septiembre de este año la tasa de interés activa de corto plazo asociada al córdoba con mantenimiento de valor del sistema bancario nacional muestra una tendencia creciente en este año al mostrar el nivel de 12.78%, al cual hay que agregar los 5 puntos porcentuales anuales de la tasa de devaluación del córdoba.

Otro ejemplo es la tasa de rendimiento de las Letras Estandarizadas del BCN que ha estado estable muy cercana al 4.5% a plazo de 1 año, pero la tasa de interés de los depósitos a plazo de 1 año del sistema bancario refleja una tendencia decreciente hasta 4.09% a septiembre de este año. Hace falta la coordinación de una política financiera por parte del BCN, que se manifiesta en su ley, sencillamente porque la tasa de interés la fija “el mercado”. Las estrategias nacionales, por ejemplo, las del crecimiento económico y de reducción de la pobreza, no se dejan exclusivamente en manos del mercado, sino que deben ser coordinadas por el Estado. En estos asuntos, junto a la mano invisible del mercado debe estar la mano visible del Estado.

Con una inflación baja, en Nicaragua tenemos una política de dinero caro, lo cual no es justificable en una economía de mercado libre. Entre 2006 y 2014, la economía de Nicaragua ha crecido con el ritmo anémico promedio anual de 3.6%, influenciado en parte por la caída de 2.5% de la producción en 2009 provocada por el impacto de la recesión económica mundial cuyos efectos aún están presentes en las economías avanzadas, excepto Estados Unidos y Gran Bretaña, y que ha puesto en jaque a los países de economía emergente en los últimos meses.

El crecimiento de la economía es anémico porque el país requiere que su PIB aumente al menos 6% para reducir en 1 punto porcentual la tasa de desempleo global (desempleo abierto y desempleo equivalente provocado por el subempleo) debido a la baja productividad, sin olvidar que en 2014 el tamaño del PIB de Nicaragua fue igual a 11 mil 806 millones de dólares estadounidenses y representó apenas el 5.5% del PIB del istmo centroamericano, incluyendo a Panamá.

Uno de los principales problemas que reitera la población desde hace muchos años en diversas encuestas es la falta de empleo. La población económicamente activa (PEA) de Nicaragua, que en 2014 ascendía a 3 millones 190 mil personas, aumentaba anualmente al menos en 120 mil personas jóvenes que por primera vez entran al mercado laboral a buscar un empleo –una muestra del llamado bono demográfico-, pero las estadísticas laborales más recientes muestran otro panorama que podría provocar ciertos riesgos en la toma de decisiones nacionales.

Con datos oficiales, la PEA del país aumentó en 35 mil personas en 2013 y se redujo en 19 mil personas en 2014, y esto puede ocurrir si y solo si un importante número de personas ya se cansó de buscar trabajo y prefirió pasar a formar parte de la población no económicamente activa (PNEA), que está integrada por niños, ancianos, amas de casa y personas con limitaciones físicas e intelectuales. Se ha cuestionado también que las cifras de empleo por actividad económica no han sido publicadas desde el año de 2012, lo que deja a entrever que el servidor público erróneamente se considera propietario de la información pública o trata de ocultar algún resultado contradictorio con el discurso político.

Con los últimos datos disponibles del mercado laboral contenidos en la Encuesta Continua de Hogares 2012, en el último trimestre de ese año se observaba que del total de ocupados el 76.2% laboraba en establecimientos sin registros contables, el 23.3% trabajaba menos de ocho diarias tal como lo manda el Código del Trabajo y el 28.6% devengaba un salario mensual menor que el salario mínimo legal, lo cual es ilícito. En otras palabras, 52 de cada 100 ocupados estaban subempleados.

Además, la misma encuesta mostró que en el último trimestre de 2012 la tasa de desempleo abierto era igual a 5.1% -otro dato bastante cuestionable porque indica que la economía prácticamente estaba en pleno empleo-, pero la tasa de desempleo equivalente total provocada por el subempleo ascendía a 26.2%. En suma, el 31.3% de la PEA no generaba ingresos en ese trimestre, o sea, 1 millón 21 mil personas no contaban con una ocupación plena o un puesto de trabajo decente.

Los presidentes no tienen que ser expertos en todo, pero sí tienen que escuchar a sus expertos y decidir a quiénes de ellos creer. Muy probablemente el presidente Daniel Ortega dispone de la información económica que hoy está vedada a la población, y si la información económica no está disponible sí tiene también que prever el sesgo triunfalista, que a veces raya en la adulación política, de algunos expertos que le rodean, como suele suceder en cualquier administración pública.


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2 responses

26 10 2015
Johndy Nuñez

Hola estimado Señor Avendaño quisiera saber por el salario promedio real sube de 1400 en el 2005 a 4200 córdobas para el año 2006

27 10 2015
nestoravendao

Nunca había visto esos datos. No son correctos.

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