A Nicaragua le han condonado 14 mil 733 millones de dólares desde 1990

16 08 2015

Presentación1

La Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (PPME o HIPC por sus siglas en inglés) surgió en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) realizada en Washington, D.C. en octubre de 1996, y fue ampliada por el Grupo de los 7 (G-7) en la ciudad alemana de Colonia en junio de 1999. El FMI fue nombrado por el G-7 como coordinador mundial de esta iniciativa de reducción de la deuda pública externa.

La Iniciativa HIPC tuvo tres puntos. El Punto de Entrada, que se celebró en Nicaragua con una fiesta en septiembre de 1999, una celebración muy rara porque el país entraba oficialmente a ese extraño club de 41 países pobres muy endeudados tras cumplir el criterio exportador, el criterio fiscal y reformas estructurales profundas realizadas por la administración de la Sra. Violeta Barrios vda. de Chamorro; el Punto de Decisión, alcanzado por Nicaragua en diciembre de 2000, en el cual se determinó el alivio interino de la deuda con el Club de París y las instituciones financieras internacionales, así como el monto total de la deuda externa que sería condonado cuando el país alcanzara el Punto de Culminación; y el Punto de Culminación, que fue calificado como “Flotante” por el Grupo de los 7 (G-7), por la celeridad que el gobierno de cada país HIPC pudiera aplicar al cumplimiento de las reformas estructurales convenidas con el FMI, al cual Nicaragua arribó el 23 de enero de 2004.

Entre el Punto de Entrada y el Punto de Decisión, Nicaragua cumplió un programa trienal del FMI, inicialmente llamado ESAF (Enhanced Structural Adjustment Facility) y después denominado PRGF (Poverty Reduction and Growth Facility), y entre los puntos de Decisión y de Culminación el país estaba ejecutando otro programa trienal con el FMI, pero podía llegar al Punto de Culminación en un plazo menor de tres años.

En el Punto de Culminación “Flotante”, Nicaragua, con la realización de 65 reformas estructurales entre 1990 y 2003 para facilitar el crecimiento económico sostenible generado por la empresa privada, obtuvo la condonación automática de 1 mil 306 millones de dólares que se adeudaban a los países miembros del Club de París, mientras que  el monto de la deuda multilateral sujeto a condonación totalizaba 963 millones de dólares y sería pagado por los países ricos del mundo entre 2004 y 2023, pero este componente de la deuda de Nicaragua fue efectivamente pagado cuando Nicaragua recibió el beneficio de otra iniciativa de reducción de la deuda pública externa, el de la Iniciativa de Alivio de la Deuda Multilateral (MDRI por sus siglas en inglés) impulsada por el entonces Secretario del Tesoro y posteriormente Primer Ministro de Gran Bretaña, Gordon Brown, preocupado por la severa carga de la deuda pública externa de los países africanos.

Menciono esta parte de la historia económica de Nicaragua porque ahora escuchamos la versión tanto oficial como de instituciones financieras internacionales que “Nicaragua subió en las categorías como país HIPC y ello le permite liberarse de la presión de concesionalidad” en la contratación de la nueva deuda pública externa. Creo que esta aseveración no es correcta. Veamos el porqué.

Nicaragua ya dejó de ser un país HIPC, pero aún no nos hemos graduado en la Iniciativa porque no hemos concluido la reestructuración de la deuda pública externa con los Términos de Colonia con algunos países que no son miembros del Club de París, entre los que se destacaban hasta mediados del año de 2014, en orden de importancia, Costa Rica, Libia, Honduras, Irán, Perú, China Popular e India. Hoy Nicaragua, de acuerdo con la clasificación del Banco Mundial, es un país de ingreso medio bajo al registrar en 2014 un producto interno bruto per cápita promedio anual de US$1,905, mientras que en 1995 era de apenas US$685. Cabe señalar que en 2014 y en el primer semestre de 2015, el Banco Central de Nicaragua (BCN) publicó un monto condonado de la deuda pública externa por “otros países” de US$351 millones, por lo cual se encuentra pendiente de reestructuración un total aproximado a un millardo de dólares con dicha Iniciativa. El BCN no aclara cuáles son los países que han condonado deuda pública externa, con el argumento de que esos “otros países” han pedido que no publiquen sus nombres, algo cuestionable porque la deuda no es privada.

En cuanto al elemento de concesionalidad de 35% establecido desde el año 2000 y alineado con las condicionalidades establecidas por el FMI, que no es nada más que el porcentaje por el cual el valor presente de la corriente esperada de pagos de servicio de la deuda difiere de la cantidad nominal de préstamo, desapareció efectivamente en diciembre de 2012, cuando expiró el cuarto programa trienal con el FMI y Nicaragua no volvió a suscribir un nuevo programa económico con dicho organismo multilateral. No hay que olvidar que ahora el FMI es un asesor de confianza del Gobierno de Nicaragua.

Cabe mencionar que en período 2000-2014 el elemento de concesionalidad promedio anual de 52% de la nueva deuda pública externa contratada por el gobierno de Nicaragua se ha fundamentado en plazos de entre 30 años y 40 años, con años de gracia de entre 9 años y 17 años y con tasas de interés promedio que oscilan entre 1.2% y 3.3%.

El hecho que hoy el Banco Mundial nos ha elevado al status de país de ingreso medio bajo no significa que sus nuevos préstamos a Nicaragua no serán concesionales, sino que dejaremos de recibir donaciones de dicho organismo multilateral por un monto anual aproximado a US$30 millones. No es conveniente que Nicaragua busque endeudarse en el exterior en términos no concesionales, sencillamente porque no tenemos capacidad de pago en el mercado financiero internacional. En otras palabras, si el ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, lograra colocar bonos soberanos en el exterior, sólo podría hacerlo con mayores tasas de interés.

No dudo que Nicaragua continuará recibiendo préstamos multilaterales concesionales, principalmente del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo por varios años más. No hay que exponer el país al riesgo de no pagar nueva deuda externa -ya no hay iniciativas para reducirla-, porque aún la tasa de crecimiento económico anual de Nicaragua de entre 4% y 5% no es suficiente para reducir el subempleo, el desempleo y la pobreza. Es por esto que sugiero al presidente de la República, Daniel Ortega, convoque al FMI para concluir la reestructuración de la deuda con la Iniciativa HIPC y, por otro lado, que el gabinete económico le proponga la reducción de la evasión tributaria –una tarea que ya debió haber iniciado el ministro Acosta- y la reestructuración del gasto público, en vez de que se acelere el crecimiento de la deuda pública para financiar el gasto presupuestario de reducción de la pobreza.


Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: