Aún tenemos una pobre calificación crediticia

13 07 2015

Presentación1

Moody´s Investor, la única calificadora internacional que analiza el riesgo crediticio de Nicaragua –las otras dos, Standard & Poor´s y Fitch no lo califican- mejoró la nota de Nicaragua de B3 a B2, pero continúa con un Grado Especulativo porque “carece de las características de una inversión deseable y está sujeto a un riesgo crediticio alto”. Aún falta pasar por cuatro calificaciones, que son las de B1, Ba3, Ba2 y Ba1, para que Nicaragua pueda abandonar este tipo de riesgo especulativo y, así, poder entrar al grupo de países con un Grado de Inversión con riesgos moderados, bajos y mínimos.

El índice de riesgo-país es un indicador económico usado por los inversionistas al momento de calcular las posibilidades de éxito de sus proyectos de inversión, el cual está influenciado por variables económicas y políticas, tanto cuantitativas como cualitativas. En la medida que el riesgo-país sea menor, mayor será la entrada de inversiones, porque los inversionistas buscan la manera de medir cuán transparente y confiable puede ser el Estado en el cumplimiento de sus compromisos financieros de la deuda externa y la deuda interna.

COPADES es la única empresa consultora nicaragüense que elabora el índice de riesgo-país de Nicaragua. Desde el segundo trimestre de 2009, la calificación de los riesgos económico y financiero pasó de ser bajo a muy bajo, porque, tomando en cuenta los datos oficiales del país correspondientes a 2014, se aceleró la tasa de crecimiento económico, 4.7%; se desaceleró la tasa de inflación, 6.5%; disminuyó el déficit fiscal equivalente a US$154 millones y a 1.3% del Producto Interno Bruto (PIB), gracias al registro del crédito petrolero de Venezuela como una deuda privada externa; disminuyó el saldo de la deuda pública externa hasta US$4,796 millones y es igual a 40.6% del PIB; el pago de intereses y amortizaciones a los acreedores externos del sector público de US$134 millones es igual a 2.7% del valor de las  exportaciones de bienes y servicios, debido a las dos iniciativas de reducción de la deuda externa que ha tenido Nicaragua (HIPC y MDRI) y porque se encuentra pendiente la reestructuración el 30% del saldo de la deuda pública externa con la Iniciativa HIPC; y el tipo de cambio real del córdoba, aunque sobrevaluado, ha permanecido estable como resultado del mantenimiento de una política cambiaria reptante.

Cinco variables no han contribuido a reducir los riesgos económicos y financieros de nuestro país: el PIB por habitante es igual a US$1,905 y a 18% del PIB per cápita mundial; el aún alto déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos de US$838 millones e igual a 7.1% del PIB, que volverá a subir con la alza del precio del barril de crudo WTI, un indicador económico de “stock” que refleja el desequilibrio financiero externo de la economía nacional; el elevado déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos como un porcentaje de las exportaciones de bienes y servicios, igual a 16.8%, un indicador de “flujo” relacionado con las necesidades de financiamiento externo; el saldo de la deuda pública externa, igual a 40.6% del PIB, excluye desde 2007 la deuda petrolera del país por su registro como una obligación del sector privado; y el saldo de las reservas internacionales netas de US$2,153 millones equivalente a 4.8 meses de importaciones de bienes CIF, se diferencia de las reservas internacionales brutas sólo con el monto de US$123 millones que se adeuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), lo cual ayuda indicar que el país tiene una insuficiente capacidad de pago, es decir, no puede endeudarse en términos comerciales en el mercado financiero internacional.

Por supuesto que los datos económicos mencionados anteriormente reflejan que las actuales condiciones macroeconómicas de Nicaragua son mejores que las de antes, pero estimo que Nicaragua aún no puede colocar deuda soberana en el mercado financiero internacional porque el sector público no tiene capacidad de pago. A pesar que el Banco Mundial clasificó a Nicaragua como un país de ingreso medio bajo por su Producto Nacional Bruto (PNB) por habitante de US$1,767 registrado en 2014, ocupa una posición muy baja en la escalera de ese grupo de países en que el PNB per cápita tiene un rango de US$1,036 a US$4,085. Por lo tanto, Nicaragua continuará recibiendo préstamos concesionales de fuentes de cooperación externa multilateral y bilateral, incluso del Banco Mundial.

El índice de riesgo-país de Nicaragua dejó de ser muy alto en el cuarto trimestre de 2006 y hasta la fecha continúa alto, porque el riesgo político dejó de ser alto en el segundo trimestre de 2012 y pasó a ser moderado hasta la fecha actual. Y podría ser un riesgo bajo con la buena voluntad de los líderes políticos del país, de ser probos y honestos. Es inconcebible que un político que tiene cuentas pendientes con la justicia de Nicaragua, que es violador de los derechos humanos, se le permita escudarse en la inmunidad del cargo de diputado, que no ejerce, y sea líder de un partido político opositor.

Nicaragua podría atraer más inversión nacional y extranjera si todos los partidos políticos actuaran buscando el bien común, el bien del país. Se observan bajos riesgos en la estabilidad gubernamental y en la tensiones religiosas; un riesgo moderado en los conflictos externos, dados los avances de los reclamos nacionales en la Corte Internacional de la Haya; un alto riesgo en la relación Gobierno-Ejército-Policía, dada la reforma de la Constitución Política, y en el orden social por el creciente índice delictivo, así como la cuestionable calidad de la burocracia y de los servicios estatales; el riesgo regulatorio puede ejemplificarse ahora con los reclamos empresariales a la Dirección General de Aduanas y a la Dirección General de Ingresos; y riesgos muy altos en el irrespeto a la Justicia y su administración, en los crecientes niveles de subempleo y la desconfianza de los consumidores con los precios de los combustibles y de la energía eléctrica, así como en la potencialidad de los conflictos sociales con los reclamos de la población frente a la construcción de la mega obra del Gran Canal de Nicaragua y de una mayor transparencia en las elecciones nacionales del 6 de noviembre de 2016.

Con voluntad política, se puede continuar disminuyendo el riesgo político de Nicaragua.


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