El índice de aflicción de los nicaragüenses

28 06 2015

Presentación1

En estos últimos años se ha puesto de moda la elaboración de variados índices en el ámbito socio económico, con los cuales se trata de medir la dicha o la desdicha, la felicidad o la tristeza de la población de cada país. Además de los serios índices de desarrollo humano, de pobreza, de potenciación  género y de pobreza elaborados por el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), han adquirido cierta popularidad una serie de índices entre los que se destacan los de felicidad, de competitividad, de facilidad para hacer negocios, de percepción de corrupción, de libertad, de cooperación en la lucha contra el narcotráfico y de homicidios intencionales.

Aunque los problemas del tamaño de la muestra no tienen nada que ver con la metodología, en 2014 apareció el Índice de Aflicción que trata de identificar la desdicha de los ciudadanos de 108 países -en el mundo hay un poco más de 200 países- y ordenarlos jerárquicamente, encabezando la lista el país en que se sufre más. En vez de haber sido un filósofo, este índice fue presentado por el economista Steve H. Hanke, profesor de la Universidad Johns Hopkins, quien también fue asesor de Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

La metodología que utiliza Hanke es la suma de las tasa de desempleo, la tasa de inflación y la tasa de interés activa o del crédito de corto plazo, y a este total resta el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Real per cápita de un año con respecto al año anterior.

Los primeros cinco países que encabezan la lista, iniciando con el peor, fueron Venezuela (106.03 puntos), Argentina (68 puntos), Siria (63.9 puntos), Ucrania (51.8 puntos) e Irán (49.1 puntos), golpeados los dos primeros por la inflación y los tres últimos por el desempleo.

Los cinco mejores, el último es el mejor, fueron Japón (6.18 puntos), Taiwán (5.91 puntos), China (5.69 puntos), Suiza (5.39 puntos) y Brunei (4.94 puntos). El país latinoamericano que se ubicó en el mejor lugar de esta lista fue Ecuador, que ocupó el puesto 73 con 13.72 puntos, mientras que el que se ubicó en el peor lugar después de Argentina fue Brasil al ocupar el sexto lugar con 42.79 puntos y después le sigue en el puesto 25 Uruguay con 28.37 puntos.

Este índice de aflicción no ha sido un invento del economista Hanke. Otro economista estadounidense, Arthur Melvin Okun (1928-1980), a quien le debemos la Ley de Okun y presidió el Consejo de Asesores Económicos de su país en el bienio 1968-1969, propuso un índice de desdicha con la suma de las tasas de inflación y desempleo. Posteriormente, el economista también estadounidense Robert Joseph Barro incorporó a dicho índice la tasa de interés y la diferencia entre las tasas de crecimiento del PIB potencial y del PIB observado en la práctica. Ahora, Hanke determina el valor del índice con la variación relativa del PIB Real per cápita y descarta de la fórmula el PIB potencial que había introducido Barro.

Una crítica a este índice es que suma indicadores económicos nominales o en precios corrientes, como son la tasa de inflación y el costo del dinero, con indicadores reales o de volumen o en precios constantes, como son la tasa de desempleo y la tasa de crecimiento del PIB Real por habitante. Hay países que tienen un alto desempleo como España o Grecia; hay otros países que tienen una elevada inflación, como Venezuela y Argentina. En estos casos, un indicador, el desempleo o la inflación, determina la magnitud del índice, y en relación con el señalamiento de que no se ponderan esos indicadores económicos es bastante discutible que un punto de inflación equivalga a un punto de desempleo en términos de aflicción. Si usted le pregunta a un trabajador su preferencia sobre estar desempleado o estar afectado por la inflación, la respuesta sería que no desearía ninguna de esas dos situaciones.

Una observación adicional es que la distribución del ingreso se ha empeorado en los últimos años, porque los estratos de la población con mayor riqueza concentran la mayor parte del ingreso nacional, por lo cual la metodología propuesta por Hanke podría agregar el indicador del Coeficiente de Gini para medir la desigualdad en los ingresos.

Con el propósito de medir la versión del Índice de Aflicción presentada por Hanke, los datos oficiales de Nicaragua correspondientes a 2014 son los siguientes: tasa de desempleo, 6.78%; tasa de inflación, 6.48%; tasa de interés activa de corto plazo (adicionando la tasa de devaluación nominal), 18.54%; y tasa de crecimiento del PIB Real per cápita, 3.46. Así, el Índice de Aflicción de Nicaragua es igual a 6.78 + 6.48 + 18.54 – 3.46 = 28.34 puntos, siendo la tasa de interés o el costo del crédito el factor determinante de la desdicha de los nicaragüenses. Con este puntaje, Nicaragua se encuentra entre los países menos favorecidos de Latinoamérica, muy cercano al puesto de Uruguay.

El Índice de Aflicción podría servir de referencia a los políticos, quienes aprueban las políticas públicas que tratan de mejorar el bienestar de la población, aunque no hay que olvidar que lo que muestran las estadísticas es importante pero lo que ocultan es esencial. Este índice, por supuesto, es un indicador más, como el Índice Big Mac que es publicado por la revista The Economist para comparar el poder adquisitivo de distintos países donde se vende la hamburguesa Big Mac de McDonald’s y determinar, sin base científica, la subvaluación o la sobrevaluación de la moneda del país que se analiza.


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