Desempleo global vs Inflación

7 06 2015

Presentación1

Como es de conocimiento general, estabilizar el córdoba y mantener un desenvolvimiento normal de los pagos internos y externos mediante la normación y la supervisión del sistema  de pagos del país es el objetivo del Banco Central de Nicaragua (BCN). De entrada, la tasa anual de inflación “piso” del córdoba es 5%, que es igual a la tasa de deslizamiento anual del tipo de cambio oficial nominal mantenida invariablemente desde 2004.

La política monetaria del BCN está diseñada para una moneda que es marginal en nuestra economía al representar el 21% de la liquidez global del mercado y se diseña sobre el único mandato de mantener una presión inflacionaria baja y estable, mejor dicho una tasa de inflación de un dígito, una solitaria misión monetaria que en la práctica se reduce a contar cúal es el monto de reservas internacionales brutas (RIB) en las arcas del BCN y cuál es el monto de la base monetaria (M0), es decir, el total de la emisión de dinero, una responsabilidad del BCN, y del encaje sobre el monto de los depósitos en córdobas, una responsabilidad de los banqueros que deben llevar al BCN por ley el 12% diario y el 15% catorcenal del saldo total de los depósitos en moneda nacional.

El cumplimiento del único mandato de la política monetaria del BCN es que el saldo de las RIB debe ser igual, al menos, a 2.5 veces el saldo de la M0, la cual es 3 décimas mayor que la que se estableció (2.2 veces) en el cuarto y último programa económico trienal suscrito con el Fondo Monetario Internacional que expiró en diciembre de 2012.

No obstante, es evidente que el aumento de las RIB en manos del BCN depende exclusivamente de los desembolsos de la cooperación oficial destinada a la ejecución de programas y proyectos del sector público y de los depósitos de encaje en moneda extranjera que los banqueros mantienen en el BCN.

Con base en datos del BCN, entre enero y mayo de este año, por ejemplo, el saldo de las RIB había aumentado US$171, con el apoyo del ingreso neto de US$84 millones de donaciones y préstamos de divisas líquidas atadas a los proyectos públicos netos del pago de intereses y amortizaciones de la deuda pública externa, y de US$87 millones de encaje en moneda extranjera, pero el BCN registraba un excedente de encaje diario del orden de US$300 millones con una tasa de encaje efectiva de 20.6%, aunque la tasa de encaje legal diaria es de 12%. Por lo tanto, el BCN no debería incurrir en costos adicionales al comprar divisas en la mesa de cambios, con el fin de asegurar un monto de RIB que garantice la estabilidad del córdoba.

Sin embargo, el excedente de encaje también se observa en moneda nacional, o sea, en córdobas. Siempre a finales de mayo, ese excedente ascendía a C$2,818 millones con una tasa de encaje efectiva de 20.4%. Por lo tanto, el BCN no incurre en costos por mantener este excedente de encaje en córdobas al no pagar intereses ni mantenimiento de valor sobre dicho saldo de encaje y, por supuesto, recibe el beneficio de no subastar Letras para “esterilizar” dinero del mercado y mantener la estabilidad del córdoba.

Con lo antes expuesto se puede comprobar que la política monetaria del BCN es más de lo mismo –como si estuviese en un atolladero-  al diseñarse sólo con la regla simple de la estabilidad de los precios en córdobas -el índice de precios al consumidor se mide con la moneda nacional que es marginal-, sin importarle el desempleo y el crecimiento de la producción. En otras palabras, parece que al formulador de la política monetaria no le preocupa la reducción y, posteriormente, la estabilidad del desempleo global, que incluye el desempleo abierto y el desempleo equivalente asociado con el subempleo. Todo el peso de la política monetaria se concentra en la inflación.

Si usted tiene acceso a la página web del BCN, podrá constatar que desde el año de 2012 no se publican los datos de la ocupación por actividad económica. ¿Por qué? No se sabe. Además, en los últimos años se ha observado la euforia de los servidores públicos porque la economía de Nicaragua crece a un ritmo anual de entre 4% y 5%, pero no mencionan que el Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua apenas participa en el PIB del istmo centroamericano con 6.5% excluyendo a Panamá, y con 5.2%, incluyendo a Panamá. Aún más, ningún servidor público menciona que el salario medio nacional, que es un poco menos de 2 veces el salario mínimo legal promedio simple, facilita sólo la compra de 23 alimentos que integran la canasta de 53 productos de consumo básico.

Es obvio que en las actuales condiciones de la economía de nuestro país, con un crecimiento insuficiente para reducir el desempleo global y la pobreza, la política monetaria del BCN debería darle más peso a la estabilidad del desempleo que a la estabilidad de la inflación. Por supuesto que habría que reformar el mercado laboral debido a su gran informalidad; promover la inversión de los empresarios nicaragüenses con menores tasas de interés –de allí la necesidad de restablecer efectivamente la banca de fomento, que hoy es de propiedad mixta-; incrementar la productividad de la economía mediante la educación técnica, la innovación y la tecnología; y reestructurar el gasto gubernamental para dar un mayor espacio a la inversión pública, que apenas representa el 4% del PIB y el 22% del gasto total gubernamental. Por supuesto, no habría que olvidar las políticas públicas para reducir la desigualdad de la distribución del ingreso, porque no existe un vínculo automático entre crecimiento económico y reducción de la pobreza.

Desde hace casi 40 años, la economía de Nicaragua no crece con tasas potentes y hasta este año está iniciando su incursión al estadio de crecimiento de 5% a 6%, pero debido a su baja productividad requiere crecer 6% para reducir en 1 punto porcentual la tasa de desempleo global. Es por esto que el BCN no debería limitarse a ser un policía de la inflación nacional, pero es muy probable que algunos servidores públicos se refieran a las sugerencias de política macroeconómica arriba mencionadas como una herejía, un caos, que atenta contra la escuela monetaria ortodoxa y, consecuentemente, rechacen la política neokeynesiana. Ojalá que reflexionen al respecto.


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