Vamos bien, pero hay que resolver muchas cosas

26 05 2015

Presentación1

Comparto la afirmación del asesor económico de la Presidencia de la República, Comandante Bayardo Arce, del avance que muestra la economía nacional  en varios de sus flancos, pero no en todos como lo dejó a entrever el servidor público. La macroeconomía está muy bien, pero, reitero, es bastante frágil, mientras que la microeconomía está bastante mal al retratarse con la justedad del salario promedio nacional y el valor de los 23 alimentos básicos que están incluidos en la canasta de consumo básico y con el 80% del mercado afectado por la creciente informalidad.

Me referiré a pocas cifras macroeconómicas y enfatizaré el tema de la política macroeconómica. El asesor presidencial afirmó que en este año la tasa de crecimiento económico prevista es 4.7%, o sea, el punto medio del rango de 4.5% y 5.0% que señaló el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes hace tres meses. Sin embargo, estimo que Nicaragua ya dejó el estadio de crecimiento de entre 4% y 5%, no sólo por los importantes proyectos de infraestructura económica ejecutados por el sector público, sino también porque más del 70% de la inversión fija del sector privado corresponde a la inversión extranjera directa, que el asesor cifra en US$1,700 millones en el año en curso, 13% mayor que el dato aún preliminar de 2014. Además, el proyecto hidroeléctrico TUMARÍN ya se inició, aunque tardíamente, por lo cual se puede concluir que no podrá ejecutar el total de US$200 millones en el primer año de los cuatro que dura la ejecución de este proyecto y que tiene un costo de US$1,100 millones.

La tasa de inflación se perfila, según el Comandante Arce, en 6%, sólo medio punto porcentual por debajo de la del año pasado y es el límite mínimo del rango de 6% a 7% que manifestara Ovidio Reyes a inicios del año. Creo que la presión inflacionaria será menor que 6%, a pesar que las caídas de los precios internacionales del petróleo y de los combustibles no se canalizan adecuadamente en los precios locales de los derivados del petróleo. La hipótesis de US$70 por barril de crudo WTI la observo muy desproporcionada, porque la guerra de precios en el mercado internacional del petróleo apenas se está iniciando. COPADES, la firma que dirijo, pronostica que la tasa de inflación se aproximará a 5.4% en 2013, con un precio promedio del barril de petróleo WTI de al menos  US$55 y a lo sumo US$60.

Coincido con la apreciación del Comandante Arce que el modelo de alianza entre el gobierno, los empresarios y los trabajadores, aunque implementado en forma bilateral y no multilateral, es muy importante para el desempeño de la economía nacional, sencillamente porque la oposición política no es sólida, está muy dividida y no cuenta con una estrategia socioeconómica alternativa a la que tiene la alianza política en el poder. Comparto también su opinión que el objetivo del programa gubernamental es generar riquezas y reducir pobreza, pero esto se logra vía inversión, porque no existe el populismo económico “responsable” y con políticas públicas para redistribuir el ingreso con una mayor equidad.

En este ámbito, es necesario resolver el problema estructural del gasto público de que sólo C$22 de cada C$100 se destinan a la inversión –los servidores públicos sólo piensan en reformas tributarias-, que facilite el impulso del gasto de inversión de los empresarios nicaragüenses que en 2014 fue igual a 30% del gasto de inversión fija del sector privado, ampliar y mejorar la calidad de la educación primaria y secundaria, restablecer la educación técnica media y superior, transferir tecnología a los propietarios de microempresas y pequeñas empresas y fortalecer la banca de fomento aunque ahora es de propiedad mixta (pública y privada). Reitero que el punto central de la agenda gubernamental es promover la competitividad empresarial y elevar la productividad de la economía.

Sin embargo, difiero en las afirmaciones del asesor económico presidencial sobre la política macroeconómica. Nicaragua aún no cuenta con un presupuesto sostenible y equilibrado, dado el artificio macroeconómico del registro del crédito petrolero facilitado por Venezuela como una deuda privada externa, y tampoco tiene una balanza de pagos sostenible porque el déficit comercial de bienes con el exterior, de 20% del Producto Interno Bruto (PIB), es uno de los más altos de Latinoamérica.

Nuestro país, aunque se clasifica como un país ingreso medio bajo al tener en 2014 un ingreso nacional bruto per cápita de US$1,790 –pero estamos entre los más bajos, porque el ingreso nacional bruto de estos países se ubica en un rango de US$1,036 a US$4,085 según el Banco Mundial-, continúa siendo un país muy endeudado en términos de producción –la deuda pública externa e interna representó el 49% del PIB y estimo que el saldo de la deuda petrolera con Venezuela asciende al 22% del PIB- y, peor aún, no nos hemos graduado en la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (PPME o HIPC por sus siglas en inglés) porque el 25% del saldo contable de la deuda pública externa se encuentra pendiente de reestructuración con siete países que no son miembros del Club de París, entre los que se destacan por los montos adeudados Costa Rica, Libia y Honduras.

La estabilidad macroeconómica es una realidad, pero es frágil. Las reservas internacionales brutas siempre garantizarán su igualdad de 2.5 veces la base monetaria con el apoyo voluntario de los grupos financieros del país, aunque retiren en una semana después el exceso de encaje sobre los depósitos en dólares que trasladan al BCN a finales de cada trimestre. Hay que analizar la poca efectividad tanto de la política monetaria del BCN en un mercado excesivamente dolarizado extraoficialmente, con la cual la tasa de inflación es programada por el BCN con la suma de la tasa de devaluación y de la tasa de inflación internacional (?), como de la política cambiaria del BCN que no contribuye a reducir la gran brecha comercial de bienes en la balanza de pagos y conduce a endeudarnos más con los acreedores internacionales, atraer más inversionistas extranjeros y esperar que la economía estadounidense se dinamice para obtener un mayor flujo de remesas familiares. Además, no existe una política financiera coordinada por la autoridad monetaria, porque el Consenso de Washington, ya enterrado por el G-7, se la dejó al mercado, de tal manera que la tasa de interés no juega ningún papel para administrar una tasa de inflación baja y estable en nuestro país.


Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: