La estabilidad macroeconómica y el descontento de la población

9 11 2014

Por la ausencia de la cooperación oficial en divisas líquidas de libre disponibilidad para apoyo a la balanza de pagos y al presupuesto nacional en este año, y que se observa desde 2012, el Banco Central de Nicaragua (BCN) ha tenido que recurrir en una mayor forma a la compra de divisas, es decir, ha comprado divisas por un monto de 172 millones de dólares en los primeros 10 meses de 2014 para lograr un aumento de casi 177 millones de dólares en el saldo de las reservas internacionales brutas y continuar garantizando las condicionalidades de estabilización macroeconómica del país, o sea, la estabilidad del tipo de cambio y del índice de precios al consumidor. Por supuesto que para administrar su balance de divisas, el BCN también ha recibido el auxilio de un aumento de US$82 millones en el encaje en moneda extranjera que los banqueros depositan en las arcas de la autoridad monetaria.

Las dos condicionalidades de estabilización macroeconómica se han sobre cumplido en todos los momentos de este año. A finales de octubre recién pasado, el saldo de las reservas internacionales brutas de 2 mil 170 millones de dólares fue equivalente a 2.86 veces el saldo de la base monetaria o dinero de alto poder, que es la suma del saldo de la emisión de dinero y el del saldo del encaje sobre los depósitos en córdobas que los grupos financieros depositan en el BCN, que es superior a las 2.2 veces que se estableció en el cuarto programa económico trienal con el FMI, y que el BCN la elevó hasta 2.4 veces en su política monetaria presentada en el Marco Presupuestario de Mediano Plazo (MPMP) 2015-2018, que acompaña la propuesta de Ley del Presupuesto General de la Republica (PGR) 2015 recién presentada por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) a la Asamblea Nacional de Nicaragua.

La segunda condicionalidad es que el saldo de las reservas internacionales brutas sea equivalente a 3 meses de importaciones de bienes CIF. Tomando en cuenta el valor promedio mensual de dichas importaciones entre enero y agosto de este año, el saldo de las reservas internacionales al 31 de octubre es igual a 4.61 meses de susodichas importaciones. Por consiguiente, no hay lugar para una especulación en el mercado cambiario.

Al 31 de octubre, cada dólar de reserva internacional neta (tanto del monto adeudado al FMI como del saldo de la deuda interna de corto plazo) del BCN respalda a casi 12 córdobas, mientras que el tipo de cambio oficial de C$26.3824 por US$1 fue igual a 2.2 veces la paridad cambiaria antes mencionada. En otras palabras, la estabilidad del tipo de cambio reptante está garantizada. Sin embargo, este régimen cambiario continúa fortaleciendo la dolarización extraoficial de la economía junto con la proliferación de mecanismos de indexación de precios con el tipo de cambio, obstruyendo la correcta aplicación de la política monetaria y financiera de la autoridad monetaria.

Por otro lado, siempre utilizando los datos del BCN, el mantenimiento de una baja y estable presión inflacionaria también se ha logrado, aunque ha sido torpedeada tanto por la especulación de los precios del frijol desde febrero de este año como por los elevados precios de los combustibles líquidos no obstante la caída acelerada del precio internacional del petróleo observada desde junio de este año.

En octubre, mes en que se inicia una aceleración estacional de los precios al consumidor por la conclusión de la “cosecha de primera” del ciclo agrícola y por la creciente demanda de dinero en el último trimestre del año, la inflación fue apenas de 0.11%, acumulando una presión de 5.04% en el transcurso del año (que es 1.1 puntos porcentuales mayor que la registrada en enero-octubre de 2013) y, en términos interanuales, o sea, entre octubre de 2013 y octubre de 2014, la inflación fue igual a 6.63%, apenas 2 décimas menor que la observada en octubre de 2013.

Este resultado inflacionario es, indudablemente, aceptable para el BCN, ya que programa en una extraña forma la tasa de inflación anual local con la suma de dos dígitos, la tasa de devaluación nominal oficial (5 puntos) y la tasa de inflación de los países de economía avanzada (2 puntos). Pero no se debe obviar el reclamo de los estratos de la población de bajos ingresos por el alto costo de la vida, ya que concentran sus gastos principalmente en la adquisición de alimentos.

Ese reclamo se fundamenta en que la tasa de inflación de los precios de los 53 productos contenidos en la canasta de consumo básico es de dos dígitos en el transcurso de este año. El costo oficial de dicha canasta en septiembre fue de C$12,220.30, el cual refleja una tasa de inflación acumulada de 10.66% a dicho mes, y una tasa de inflación interanual (con respecto a su costo en septiembre de 2013) de 11.19%. Lo preocupante es que el costo de los 23 alimentos incluidos en la canasta se ha incrementado 16.12% debido a las alzas importantes de los precios de los siguientes productos: frijol, ayote, plátano verde, repollo, papa, queso seco, arroz y carnes de res, cerdo y pollo. Además, se agrega el agua.

En la tarea de mantener la estabilidad del tipo de cambio y de los precios al consumidor, el BCN ha colocado Letras Estandarizadas y Títulos Especiales de Inversión en términos netos (colocaciones menos redenciones) por un monto total de 2 mil 17 millones de córdobas entre enero y octubre de este año, una nueva deuda pública interna generada por el BCN, con la consecuente reducción de la base monetaria en 522 millones de córdobas. Este es el costo de la estabilidad, al cual se adiciona una pérdida del BCN de 807 millones de córdobas en el lapso antes mencionado en concepto del pago del mantenimiento de valor y del rendimiento de los títulos valores que ha emitido anteriormente.

Aunque algunos servidores públicos y representantes de los grupos financieros radicados en el país afirman que todo está funcionando bien y no hay que modificar nada, se puede concluir, con base en el escenario macroeconómico descrito anteriormente con datos oficiales, que  la política macroeconómica tiene debilidades desde hace varios años. El reto es concluir las reformas estructurales de la economía, entre ellas la política del gasto público, la política monetaria, el régimen cambiario y el restablecimiento de la política financiera, para que en el largo plazo se logre disminuir la informalidad del mercado, facilitar el acceso a la seguridad social, ampliar la escolaridad promedio nacional, amentar la productividad y, especialmente, reducir el grave desequilibrio comercial externo que nos conduce a un mayor endeudamiento público externo.

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