Mientras en Ecuador se resuelve, en Nicaragua se manipula

4 02 2014

 

«No se puede dejar en la impunidad esta tragedia nacional», dijo recientemente el Presidente de Ecuador Rafael Correa en referencia a la crisis bancaria de 1999 en la que el Estado de Ecuador salió al rescate con desembolsos por más de 8 mil millones de dólares para evitar el colapso de todo el sistema financiero de dicho país.

En Nicaragua se congeló el crimen social de haber sustraído casi 500 millones de dólares del presupuesto nacional para rescatar a los depositantes de cuatro bancos que fueron liquidados en 2000 y 2001, y haber seguido saqueando al erario en 2003 con la reestructuración de esa deuda pública interna y con las subastas de activos del sector público proveniente de los cuatro bancos liquidados. Debido a la desvergonzada actitud del diputado Eduardo Montealegre Rivas de escudarse inapropiadamente en la inmunidad, no le importó alargar la fila de los impunes de nuestro país, y paralizar el juicio a 39 personas acusadas penalmente por la Fiscalía General de la República por delitos contra la economía nacional la industria y el comercio, delito de fraude,  y delito de tráfico de influencias.

Unos pocos meses después de la reestructuración comercial de esa deuda, es decir, a inicios del año 2004, el entonces ministro de Hacienda y Crédito Público y hoy diputado impune Eduardo Montealegre Rivas, quitó el vaso de leche escolar a los niños que asistían a las escuelas primarias del país, en un momento en que el Club de París concedía a nuestro país la condonación del 100% de la deuda pública externa, para que el gobierno procediera a reducir la pobreza de los nicaragüenses con los impuestos liberados del pago de esa deuda externa condonada. Pero esos impuestos fueron desviados por Montealegre Rivas al pago de la onerosa, ilícita y acusada penalmente deuda pública por la quiebra del INTERBANK, BANCAFÉ, BANIC y BAMER. Recuerdo que el noble pueblo de Japón salió al rescate de los niños de educación primaria y donó el vaso de leche durante 2004.

El Presidente de Ecuador, Rafael Correa, señaló que prevén sellar en este año de 2014 la crisis bancaria que vivió el país en 1999 cuando se cerraron varios bancos y otros pasaron a manos del Estado y apuntó que los grandes deudores deberán pagar sus obligaciones hasta abril próximo, a los que llamó «peces gordos» en referencia, entre otros, a los accionistas y administradores de instituciones bancarias involucradas.

El Presidente de Nicaragua Daniel Ortega, durante su campaña presidencial de 2006, prometió a los nicaragüenses recuperar lo que el habían quitado al Estado de Nicaragua con el rescate de los depositantes de los bancos liquidados, pero hasta ahora los grandes deudores, en vez de pagar, siguen recibiendo de los contribuyentes el pago de esa deuda que benefició a unos pocos. A finales de 2013, todos nosotros continuaremos pagando con nuestros impuestos un saldo del principal de esa deuda equivalente a 175 millones de dólares más los intereses correspondientes asociados con un plazo hasta el año de 2028 pagaderos semestralmente y con una tasa de interés de 5.0%, que se eleva a 5.32% en los últimos diez pagos, como resultado de la reestructuración soberana que realizó el ex presidente del BCN, Dr. Antenor Rosales.

Si no se pagan todas las deudas hasta abril de este año, dijo el presidente Rafael Correa, se declarará insolventes a los involucrados con lo que perderán el control de sus bienes, no podrán firmar contratos ni salir del país sin la autorización del juez, y sus nombres serán publicados en la prensa a nivel nacional.

En Nicaragua, sólo una vez se ha roto el sigilo a los banqueros, y fue en abril de 2006 cuando la Contraloría General de la República (CGR) solicitó al Juzgado Quinto Civil de Distrito de Managua levantar el sigilo bancario y ordenó a la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF), a las juntas liquidadoras de los cuatro bancos intervenidos por el Estado de Nicaragua, al presidente de la junta directiva del Banco Central de Nicaragua (institución que no goza del sigilo bancario), al BANPRO, al BANCENTRO y al BDF a brindar a la CGR toda la información que ella requiera a fin de cumplir el mandato constitucional de controlar, examinar y evaluar la gestión administrativa y financiera sobre todo el proceso de emisión y negociación de los CENIS por las quiebras bancarias.

Aparentemente, en Nicaragua no existe voluntad política para cobrar esta deuda a los verdaderos deudores. Sólo basta con que la Junta Directiva de la Asamblea Nacional ponga en el Orden del Día el mandato judicial que pide la desaforación del diputado Eduardo Montealegre Rivas para que presente ante el Juez Quinto de Distrito Penal de Audiencias Julio César Arias, quien lo espera desde el 17 de junio de 2009. Por esa falta de voluntad política es fácil deducir que el diputado acusado por la Fiscalía General de la República, y además querellado por este servidor por sus graves injurias y calumnias contra mí, que la espada de Damocles pende sobre su cabeza si no contribuye a la legitimización de las leyes que se aprueben en la Asamblea Nacional, en su carácter de coordinador político de la Bancada Alianza Partido Liberal Independiente (BAPLI).

El gobernante de Ecuador, Rafael Correa, comentó que ha sido «una pesadilla» lo relacionado a la crisis bancaria de su país e indicó que ha habido «muchísima impunidad porque estaban involucrados los poderosos de siempre». Lo mismo ocurre desde hace 5 años en Nicaragua. La impunidad bancaria parece ser más sólida que la impunidad política. Aunque la administración del Presidente Daniel Ortega está demasiado próxima al sistema bancario comercial del país, todo mundo sabe que con Eduardo Montealegre Rivas no hay distancia en absoluto: metafóricamente hablando, él es el sistema bancario comercial, aunque haya vendido al crédito sus acciones en el BANCENTRO, como lo afirmó públicamente.

Como una vez señalé en mi blog de economista, el diputado acusado y querellado Eduardo Montealegre Rivas tiene una imaginación enfebrecida, sus insultos provienen de su mecanismo de defensa llamado proyección –un problema sicológico por medio del cual traslada sus presuntos delitos a otras personas-, puede bravuconear y mostrar una fuerte retórica, su soberbia lo ciega, y todo esto siempre lo conduce a una dirección equivocada.

Tanta es su confusión, que él se siente por encima de la Ley. Yo creo que él está al margen de la Ley. Ahora le aplico su frase “¡La verdad os hará libres!”, que me escribió el 4 de junio de 2009 en una de sus así llamadas propuestas de retractación en que él, el querellado, autorizaba la publicación de su retractación, es decir, él era el ofendido y yo el ofensor. Una prueba más de que siempre lo observo en una dirección equivocada sin hallar la línea de la moral.

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Un comentario

7 02 2014
reynaldogonzalez

Lo que sucede es que este señor Montealegre tiene un ego muy grande, es una persona que estafo nuestro sistema financiero con una manada de ladrones de saco y corbata. La justicia de nuestro país deja mucho a entrever, ya que son incapaces de actuar ante estos hechos, esto fue algo que quedo en la impunidad. Las personas por ser diputados no deberían tener impunidad ya que deberían ser los primeros en demostrar su confianza en las leyes de nuestro país y dar a entrever que todos somos iguales ante la Ley.

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