El cuerpo del presunto delito de Montealegre

6 04 2012

Después de haber escrito en mi blog el artículo “La defensa psicológica de Montealegre”, en el que recogí la opinión científica de una distinguida psicóloga centroamericana que prefirió mantener su identidad en reserva, sobre el mecanismo de defensa denominado proyección que usa el diputado querellado esperado en dos juzgados locales de lo Penal de Managua, he recibido mensajes de personas que radican en el país y que viven en otros países (principalmente de Centroamérica, Venezuela, Estados Unidos, España, Francia y Alemania), preguntándome cuál fue el presunto delito que Eduardo Montealegre cometió contra mi persona.

A continuación, les presentaré el cuerpo del presunto delito del diputado querellado Eduardo Montealegre, quien hace gala por abusar de la inmunidad que le confiere su cargo público, el cual apareció en la edición del 31 de julio de 2008 del diario La Prensa, Sección Política, página 5.

El titular de ese chat de Montealegre con los lectores de dicho diario dice así: “Eduardo Montealegre, candidato a la Alcaldía de Managua por la Alianza PLC: “Mi conciencia está muy limpia, porque mi actuación fue correcta”

A continuación, el cuerpo del presunto delito contenido en las respuestas escritas por Montealegre a las preguntas 4 y 18, que he transcrito literalmente y he agregado una nota personal (en letras itálicas) a cada una de las respuestas.

4- ¿Duda de la profesionalidad con que se hizo el estudio de los Cenis? Si es así, ¿por qué?

Alfredo Salinasno

pluma_fuente@hotmail.com

Managua

El estudio que hizo el economista Néstor Avendaño es el único que conozco que alguien haya hecho. A mi juicio contiene una serie de errores. Por ejemplo, dice que el riesgo soberano de Nicaragua es el mismo que el de los Estados Unidos y que por lo tanto la tasa de refinanciamiento no debió ser 8.4 por ciento, sino 4.4 por ciento, que era la tasa para bonos a diez años en los Estados Unidos. Todos sabemos que el riesgo soberano de Nicaragua no es igual al de los Estados Unidos. Y cuando ésa es una de las muchas afirmaciones equivocadas que ese estudio contiene, pues entonces yo dudo de la profesionalidad de este estudio, que es el único que conozco. Porque el que hizo la Comisión Especial de la Asamblea Nacional ya nos dimos cuenta cómo se inició y por qué se hizo.

Nota: Nunca he dicho que el riesgo soberano de Nicaragua es el mismo de Estados Unidos. Son testigos los periodistas, diputados y políticos de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) y mi asistente economista, reunidos en un salón del Hotel Intercontinental Metrocentro, que participaron en mi exposición solicitada por la bancada de la ALN en la Asamblea Nacional sobre los resultados de mis investigaciones de las liquidaciones bancarias, que me pidió la Contraloría General de la República (CGR) en enero de 2006 y que concluí en febrero de 2007. Montealegre me injurió al escribir que mi estudio contiene muchas equivocaciones, y tendrá que demostrarlas en un juzgado por haber menoscabado mi capacidad profesional. Además, los empresarios nicaragüenses y extranjeros conocen que yo dirijo el cálculo y el análisis del Índice de Riesgo-País de Nicaragua, el único que se hace en Nicaragua, que sirve de guía a los inversionistas y es publicado por organismos internacionales.

18- ¿Podría usted dar a conocer a la ciudadanía quiénes fueron los responsables de las quiebras bancarias? Incluyendo a personajes sandinistas, por supuesto.

Genaro Pulido

kabildo2000@yahoo.com

Diriamba

La quiebra de cada uno de los cuatro bancos se debió a actos ilícitos o por lo menos actos irresponsables de quienes dirigían esos bancos, desde sus presidentes, gerentes generales, directivos, etc. Los nombres son muchos, pero los que más se conocen son Francisco Mayorga y Néstor Avendaño, del Banco del Café; Samuel Santos y José Félix Padilla, del Interbank; Haroldo Montealegre, del Banco Mercantil; y Daniel Ortega y unos panameños del Banic.

Nota: Montealegre no podía decirme que he cometido actos ilícitos si no se ha probado nada ante los tribunales de justicia. Con esa calumnia escrita por este diputado querellado se afectó mi imagen, mi reputación profesional y mi honor. Montealegre lesionó mi honra personal y la honra de mi familia. Es de conocimiento de los nicaragüenses que el 6 de agosto de 2008 me presenté voluntariamente ante el Señor Fiscal General de la República, Dr. Julio Centeno Gómez, con el acompañamiento de la Presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), Dra. Vilma Núñez de Escorcia, para que me investigaran y esclarecieran las declaraciones irresponsables de Eduardo Montealegre. La Fiscalía General de la República resolvió que no existían elementos de convicción que me responsabilizaran en la liquidación forzosa del Banco del Café.

Ese es el cuerpo del presunto delito, por lo cual Eduardo Montealegre es un presunto delincuente.

El 6 de agosto de 2008, el banquero sibilino Eduardo Montealegre negó haberme llamado quiebra banco y que alguien le debe estar calentando la cabeza (se hace visible su mecanismo de defensa psicológica).

En medios de comunicación públicos con fecha del 7 de agosto de 2008, Montealegre dijo que no hay “nada que investigar” (se olvidó que es un diputado y pretendió ser juez de sus actos) y añadió que el ofendido en el caso de los Cenis ha sido él, debido a que “economistas muy conocidos” lo han llamado deshonesto, manipulador e irresponsable en el caso Cenis (reaparece su mecanismo de defensa psicológica).

Si yo soy el economista conocido, porque no he escuchado a otro colega que le señale sus acciones inapropiadas en el caso de los CENIs, en esta ocasión le afirmo públicamente al diputado querellado que estoy dispuesto a demostrarle con las matemáticas financieras, ante su nueva bancada en la Asamblea Nacional o ante el Juez, su presunta delincuencia de la “reingeniería financiera” cuando reestructuró la deuda pública interna en concepto de las liquidaciones bancarias, y sus acciones inapropiadas en las subastas de los activos de los cuatro bancos liquidados que se realizó en Banco Central de Nicaragua (BCN).

El 18 de septiembre publicaron sus declaración que no me ha llamado quiebrabancos, sino que interpreté mal sus palabras (otra vez saca a lucir su mecanismo de defensa psicológica), por lo cual le contesté públicamente que leyera y releyera su respuesta escrita de la pregunta 18 en su chat con los lectores de La Prensa, porque parece que no entiende lo que escribe.

Según publicaciones del 30 de septiembre de 2008, Montealegre dijo que el juicio en su contra podrá estar viciado, porque desde un principio la juez debió mandar las diligencias del caso a la Asamblea y no mandarlo a citar, y que se trata de una patraña política del matrimonio Ortega-Murillo porque saben que vamos ganando –se refiere a las elecciones municipales de noviembre de 2008- (vuelve a activar su mecanismo de defensa psicológica). ¿Acaso Montealegre no es un ciudadano nicaragüense, para que la Juez María Iveth Pineda no lo llame, conforme a lo establecido en la ley y su reglamento?

Finalmente, en una supuesta carta de disculpas con fecha del 2 de febrero de 2011 que Montealegre escribió e hizo circular desde la dirección electrónica de su movimiento político Vamos Con Eduardo (VCE), y por la cual volví a querellarlo por nuevas injurias y reiteradas calumnias, dice en su antepenúltimo párrafo:

Considero que no es saludable para Nicaragua que dos ciudadanos comprometidos con los valores democráticos, y que además comparten similares formación y experiencia en el ámbito de las finanzas y la economía, abandonen el campo del debate público de las ideas y dediquen sus esfuerzos a acusarse en el ámbito judicial” (recurre a su mecanismo de defensa psicológica).

Montealegre nunca ha hecho esfuerzo alguno para acusarme en el ámbito judicial y lo invito a que lo haga, porque tendrá que presentar pruebas y no falsedades como suele hablar en sus peroratas contra mí ante los periodistas y desde la casa de su movimiento político personal. Ojalá Montealegre me acuse en los juzgados, que allí estaré para defenderme porque nunca huiré de las autoridades nacionales.

Él trata de igualarse conmigo no sólo en conocimientos y en experiencia, sino también en la defensa del honor, algo que él no conoce por su cuestionada conducta en su calidad de servidor público cuando fungió como ministro del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), porque yo soy el que lo he acusado el 27 de agosto de 2008 en el Juzgado Sexto Local de lo Penal de Managua, a cargo de la Juez María Ivette Pineda Gómez –quien solicitó la desaforación del diputado querellado a la Asamblea Nacional el 6 de octubre de 2008- y el 11 de febrero de 2011 en el Juzgado Sexto Local de lo Penal de Managua, a cargo del Juez Henry Morales Olivares –quien también solicitó la desaforación del diputado querellado a la Asamblea Nacional el 27 de abril de 2011-.

Definitivamente, como me decía mi amiga psicóloga, Eduardo Montealegre utiliza su mecanismo de defensa denominado proyección, que es un comportamiento inconsciente, para “conseguir” vencer, evitar, circundar, escapar, ignorar o  sentir angustias, frustraciones y amenazas por medio del retiro de los estímulos cognitivos que las producen. De Eduardo Montealegre no se puede esperar respeto, porque él mismo no se respeta.

Montealegre está irritado ante la situación dificultosa que tiene por mis dos acusaciones por sus injurias y calumnias, que ya sabemos continuará negando arropado en su inmunidad. Sólo es cuestión de tiempo para que se retracte como lo manda nuestra ley y que compense todos los daños morales y económicos que ha provocado hasta la fecha y los que provoque en el futuro.

En la vida hay algo mucho peor que equivocarse, y es empecinarse en el error, y eso es lo que practica Eduardo Montealegre. Confunde la cura de la enfermedad con la necesidad de primeros auxilios por su comportamiento inconsciente de sacar a relucir su mecanismo de defensa psicológica. Es con razonamientos y no con insultos con los que se debería defender Eduardo Montealegre.

En un próximo escrito me referiré, con base en información oficial y en mis apuntes de la economía de Nicaragua, al acto reñido con la ley del pago de una indemnización de US$450 por acción para un total de 35 mil acciones, o sea un monto total de 15 millones 750 mil dólares, a los socios del Banco Nicaragüense (BANIC) de parte del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) en febrero de 2000, sin tener derecho a esa indemnización porque el BANIC era la institución bancaria más descapitalizada en el momento de su nacionalización en 1979, al tener un patrimonio negativo de C$496.8 millones, equivalentes a US$49.7 millones. Una indemnización sin ningún sentido y otro golpe a los contribuyentes o al erario de Nicaragua. Es muy probable que vuelva a funcionar el mecanismo de defensa denominado proyección del diputado querellado.





La defensa psicológica de Montealegre

3 04 2012

En esta Semana Santa conversé con una distinguida psicóloga de origen centroamericano, quien me ha pedido no escribir su nombre, una solicitud que respetaré, y me preguntó si había desistido de mis demandas a Eduardo Montealegre ahora en el gobierno del presidente reelecto Daniel Ortega.

Le contesté que el honor siempre se defiende y que el diputado querellado ya debió haber aprendido que él no imparte justicia, que sus acusaciones contra mí debe demostrarlas en un juzgado, que también debe respetar a las personas, a las instituciones y a las leyes y, además, él sabe que tiene dos juicios pendientes con la Justicia por haberme difamado y adjudicado un delito que nunca he cometido, que él escribió en el diario La Prensa publicado el 31 de julio de 2008 al afirmar que yo soy uno de los más conocidos que quebraron el Banco del Café.

Agregué que las solicitudes de dos jueces para desaforar al diputado querellado Eduardo Montealegre por injurias y calumnias ya están en la agenda de la Asamblea Nacional de este año, mediante mi petición a la Primera Secretaria de la Junta Directiva, Lic. Alba Azucena Palacios Benavides, y espero que la Junta Directiva las incorporen pronto en el orden del día, sin olvidar que durante 3 años y 7 meses este diputado querellado ha hecho mal uso de la inmunidad que le confiere su cargo público con el fin de no retractarse tal como lo manda la ley ni compensar los daños morales y económicos que ha provocado a mi familia, alargando así la fila de los impunes de nuestro país.

La psicóloga también me preguntó sobre mi reacción a otras tres afirmaciones públicas que hizo Montealegre sobre mí en mayo de 2010: (i) que yo debo explicar a la población mis declaraciones de impuestos, (ii) que él sabe que yo entro y salgo como perro por su casa de la Secretaría del FSLN y (iii) que yo aprobé créditos del Banco del Café a partes relacionadas en forma irregular.

Le respondí que esas tres afirmaciones ofensivas de Montealegre me obligaron a ripostarle públicamente que él trataba de atribuirme actos ilícitos e irresponsables que él había cometido a luz pública, una rara forma de defensa de una persona que yo consideré inteligente, serio y capaz.

Mi amiga psicóloga me aclaró que con esos insultos el ahora diputado constitucional usó un  mecanismo de defensa llamado proyección, debido al conflicto emocional que le provoca la querella. Con esa defensa psíquica, me dijo la experta en estos asuntos, el diputado querellado “proyectó” hacia mí sus pensamientos y sentimientos inaceptables para él, que no los acepta como propios porque le angustian o lo inquietan, y así logró poner afuera esas amenazas que lo conturban.

Ese mecanismo de defensa, que no lo conocía en términos científicos rigurosos, lo había percibido el 11 de mayo de 2010, cuando Montealegre, que siempre llama “payasadas” a mis acusaciones, quiso “transferirme” algunos de sus actos irresponsables y muy reñidos con la moral, la ética, la probidad y las leyes. Cuáles actos, me preguntó la psicóloga.

Contesté que Montealegre tiene pendiente en la Dirección General de Ingresos (DGI) sus  declaraciones de ingresos millonarios tanto por la venta de su casa de habitación a una representación diplomática acreditada en nuestro país como por la venta “simulada” al crédito de sus 9 mil 78 acciones en LAFISE BANCENTRO a la empresa panameña Commercial View Corporation el 20 de abril de 2002, y sobre esto último admitió públicamente que no le han terminado de cancelar los pagarés, y mientras eso no suceda recibirá dividendos provenientes del BANCENTRO. Como él no ha pagado sus impuestos, dijo que yo “demuestre mi declaración de impuesto sobre un ingreso de 1 millón de dólares”. Tendrá que demostrarme ese ingreso, que supongo es similar al monto en que vendió su casa de habitación, por haberlo escuchado de un ex director de la DGI.

Agregué que Montealegre, al haber sido descubierto, presentó sus disculpas a sus aliados políticos por no informarles oportunamente de su reunión secreta con el presidente Daniel Ortega en la Secretaría del Frente Sandinista de Liberación Nacional durante la noche del 10 de abril de 2010. Con su ofensa que yo “entro y salgo como perro por su casa de la Secretaría del Frente Sandinista” “proyectó” totalmente su impulso de reunirse con el presidente Ortega, a quien no he visto ni he hablado personalmente desde mediados de 1985.

Le dije también que el banquero Eduardo Montealegre con la proyección de su práctica bancaria de conceder créditos irregulares a “partes relacionadas”, es decir a accionistas y directores de un banco, hacia mí, intentó de nuevo difamarme al endosarme su mala imagen por los créditos masivos relacionados con el Matadero Amerrisque (del cual él y sus socios de BANCENTRO eran dueños), los cuales si se hubiesen clasificado conforme la ley hubiera puesto en graves aprietos financieros a esa entidad bancaria, pero Montealegre gozó de la protección del superintendente de bancos de esa época, Noel Sacasa, quien huyó del país por los casos de las liquidaciones de cuatro bancos ocurridas en 2000 y 2001. Los nicaragüenses saben que yo me presenté voluntariamente a la Fiscalía General de la República para que me investigara de la acusación gratuita de ser quiebra banco escrita por Montealegre en el diario La Prensa, y la entidad estatal resolvió que yo no tuve ninguna responsabilidad en el cierre del Banco del Café.

Con mi amiga psicóloga aprendí que todos utilizamos, en diferente grado, mecanismos de defensa que pueden ser útiles para protegernos de la experiencia consciente desagradable, pero Eduardo Montealegre recurre con mucha frecuencia a ese mecanismo de defensa no razonado, la proyección, para reducir su estrés, evitar o escapar de sus frustraciones y amenazas, y poder funcionar normalmente, lo cual es un grave defecto en política. Es una técnica de su inconsciente con la cual él proyecta sus ideas dolorosas hacia otras personas para sentir que son ajenas a él, que no tienen nada que ver con él. Con ese mecanismo de defensa de su ego, Montealegre alivia su ansiedad, pero lo hace negando, interpretando mal o distorsionando la realidad.

Concluyó mi amiga psicóloga que Eduardo Montealegre experimenta hostilidad hacia los demás, pero cree ver en éstos la hostilidad y el odio hacia él, porque su ego no funciona bien al experimentar la ansiedad de realidad, que es el temor que surge ante la amenaza o los peligros reales, los cuales son mayores con la acusación que le hizo la Fiscalía General de la República por sus acciones inapropiadas en la reestructuración de la deuda pública interna por las liquidaciones bancarias antes mencionadas y las subastas de los activos de esos bancos liquidados que se realizaron en el Banco Central de Nicaragua.

Me despedí de la psicóloga diciéndole que Montealegre es soberbio, prepotente, amoral, mentiroso y violador de los derechos humanos. Puso, según él, una lápida a mi demanda, a sabiendas que un mandato judicial incumplido nunca expira, y siempre lo he enviado a releer su grave acusación a mi persona porque, supuestamente, no entiende lo que escribe.