Reservas igual a más deuda externa e interna

7 04 2012

Las reservas internacionales brutas del Banco Central de Nicaragua (BCN) cerraron en marzo de este año con un total de 1 mil 932 millones de dólares, que fue superior al del mes precedente en un monto de 154 millones de dólares, un máximo histórico.

El aumento de esas reservas en marzo se debió a otro aumento de 160 millones de dólares en el mismo mes del saldo de encaje efectivo sobre los depósitos en dólares que los banqueros llevan al BCN, cuyas tasas de encajes efectivas diaria de 22% y catorcenal de 19.7% es producto de la hiperliquidez del sistema financiero, que está asociado con la deuda externa privada proveniente de Venezuela y no con los “ahorros del país” como dijera el ex presidente del BCN, Mario Arana.

¿Cómo un país pobre y aún muy endeudado en términos de producción podrá ahorrar divisas, si el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos ha oscilado entre el 13% y el 21% del Producto Interno Bruto (PIB) en los últimos 11 años y la tasa de interés del sistema bancario local no fomenta la atracción del ahorro financiero?

Las reservas internacionales de Nicaragua se fundamentan sobre la deuda pública externa e interna, tanto pública como privada, registrándose en la pública interna la de corto plazo emitida por el BCN. Veamos por qué. Del total de reservas internacionales brutas arriba mencionado,

i)               179 millones de dólares se adeudan al FMI y son intocables para las autoridades del país al estar asignadas exclusivamente al “fortalecimiento” de la posición de las reservas internacionales del país.

ii)             173 millones de dólares que incluyen 164 millones de dólares correspondientes al préstamo contingente del FMI que fue entregado a Nicaragua en agosto de 2009 para enfrentar cualquier crisis de iliquidez de reservas debido a la recesión económica mundial, de acuerdo con instrucción del Grupo de los 20 (G-20) en su Cumbre de Londres en abril de 2009; el resto, 9 millones de dólares, es muy probable que son certificados de depósitos de sociedades extranjeras.

iii)           596 millones de dólares pertenecen a los depositantes de dólares del sistema financiero nacional, en concepto de encaje sobre esos depósitos, entre ellos los de ALBANISA que corresponden a la deuda privada externa con Venezuela.

iv)           102 millones de dólares pertenecen también a los depositantes de dólares del sistema financiero nacional, en concepto del Fondo de Garantía de los Depósitos.

Los montos indicados en los cuatro acápites anteriores totalizan 1 mil 50 millones, que pertenecen al FMI y a los depositantes de dólares en el sistema financiero nacional.

El remanente de 882 millones son reservas del sector público, principalmente del Gobierno Central por los préstamos atados que financian sus los proyectos y programas, así como por su esfuerzo fiscal de proteger la posición de dichas reservas con el aumento de sus depósitos en el BCN, un esfuerzo que no se debería perder en el corto y largo plazo.

Cabe agregar que el saldo de la deuda de corto plazo emitida por el BCN con las subastas de sus Letras Estandarizadas ascendía a 137 millones de dólares al 31 de marzo de este año, por lo cual el remanente antes mencionado que pertenece al sector público se reduce a 745 millones de dólares. Es obvio que cuando se rediman esas Letras, los inversionistas financieros convertirán los córdobas con mantenimiento de valor en dólares.

Si agregamos al remanente de 882 millones de dólares los 173 millones indicados en el acápite (ii), que como dijimos incluyen el préstamo contingente del FMI y los certificados de depósitos de sociedades extranjeras, obtenemos un dato aproximado (por efectos de redondeo) a 1 mil 56 millones de dólares, que corresponden a las Reservas Internacionales Netas Ajustadas (RINA), las cuales han caído 33 millones de dólares en el primer trimestre del año en curso.

Es por eso que los servidores públicos deben continuar cuidando las reservas internacionales del país, especialmente el presidente del BCN, lo cual también no se puede perder en el corto y largo plazo porque siguen representando el talón de Aquiles de nuestra economía, aún cuando hoy, en términos brutos, representan 2.6 veces el saldo de la base monetaria registrada el pasado 31 de marzo, un nivel que está 4 décimas por arriba de la condicionalidad establecida con el FMI que garantiza la estabilidad macroeconómica del país.

Debido a que el FMI realiza evaluaciones trimestrales de la economía nacional, no me es extraño que el saldo del encaje en dólares aumentó en la cuarta semana de marzo en la mitad de su aumento mensual, y tampoco me extrañaría que en los primeros días de abril se reduzca cuando los banqueros retiren parte del sobre encaje en dólares en poder del BCN.

No dudo que los banqueros continuarán colaborando con el gobierno para mantener una saldo de reservas internacionales brutas de al menos igual a 2.2 veces el saldo de la base monetaria, en un año que la ventanilla de préstamos concesionales de divisas líquidas de libre disponibilidad del FMI para “fortalecer” la posición de las reservas, y la del BID para apoyo presupuestario, permanecerán cerradas hasta que el Gobierno de Nicaragua suscriba el quinto programa económico trienal, el Programa “Servicio de Crédito Ampliado 2012-2015”, con el FMI.


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