El problema no es sólo techo, sino también piso y pared

18 09 2011

El sábado 17 de septiembre, en Chichigalpa, Departamento de Chinandega, el candidato a presidente de la Alianza Unida, Nicaragua Triunfa, Daniel Ortega, prometió que “se continuará dignificando a las familias nicaragüenses con el Plan Techo, erradicando así los techos miserables que heredó el sistema capitalista …  esos techos de la miseria, esos techos que son la expresión del capitalismo salvaje, como bien lo llamó su Santidad Juan Pablo II”. El problema de la vivienda no ha sido efectivamente atendido desde hace 40 años. El IV Censo de Viviendas de 2005 arrojó la necesidad de construir 347 mil 805 viviendas y mejorar 609,176 viviendas que se encontraban en mal estado, y cada año se demandan 20 mil nuevas viviendas, mientras que la capacidad de construcción actual es de alrededor de 5 mil viviendas anuales. La V Encuesta de Medición de Nivel de Vida indicó que en 2009 el 10.8% de los hogares nicaragüenses poseía una vivienda inadecuada, debido a la presencia de dos o tres materiales inaceptables en las combinaciones piso-pared-techo. Aunque el cambio del techo deplorable de una vivienda es un gesto humanitario del gobierno actual, las palabras del candidato no visualizan la solución integral a este problema en el largo plazo, ya que en la actualidad el 70% de las familias nicaragüenses con sus ingresos mensuales no tiene acceso a una canasta de 53 productos de consumo básico, mucho menos para adquirir una vivienda, debido al desempleo global y a la inequidad en la distribución del ingreso en nuestro país. Se necesita un plan realista de construcción de viviendas de interés social –el que existe ya falló-, por lo menos una respuesta inmediata a los 105 mil 100 hogares que tenían una vivienda inadecuada en 2009, y no continuar limitándose a una proyección quinquenal del Plan Techo. 





Al FMI le preocupa más la deuda pública que el crecimiento económico

16 09 2011

Al permanente ruido político, hoy se agrega el ruido de la duda fondomonetarista de la tasa de  crecimiento económico oficial de 4% de nuestro país en este año que concluirá dentro de 105 días. Si pudiésemos luchar contra la naturaleza, me sumaría a esa discusión porque Nicaragua tiene una economía eminentemente agropecuaria y agroindustrial, su índice de industrialización es bajo y los servicios, principalmente comercio y transporte, se encuentran en función de los volúmenes de producción agropecuaria y de las importaciones. Desde el punto de vista productivo, la única actividad que continúa desplomada es la de los servicios financieros, pero éstos apenas aportan el 3.4% en la formación del Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país. El crecimiento económico oficial de 4% de este año es soportado por la demanda interna, o sea el consumo y la inversión, y no por las exportaciones de bienes y servicios, cuyo volumen disminuirá en 2011 pero su valor aumentará gracias al aumento de los precios internacionales de las materias primas, del oro y de los alimentos.

Cualquier recaída de la economía mundial, en el mejor de los casos una pronunciada desaceleración del crecimiento de las economías avanzadas y en el peor escenario una recesión económica mundial, que se inicie en el último trimestre de 2011 nos afectará en 2012, nunca en este año. En términos macroeconómicos, 2011 es ya historia económica y deberíamos estar pensando en los escenarios del desempeño económico nacional que podrían ser factibles el próximo año y en cómo enfrentar los impactos de la muy probable caída de la producción y del comercio mundial.

En este año calendario de 2011 ya se observó en abril la conclusión del ciclo agrícola 2010/2011 y en todos los septiembres se registra el menor índice estacional de los precios al consumidor debido a la cosecha de la siembra de primera del ciclo agrícola 2011/012. No han ocurrido desastres naturales, tales como sequías o inundaciones, que mermen la producción agrícola ni afecten la ganadería bovina y, aunque se derrumbara la economía mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) sabe que, con o sin crisis, la gente tiene que alimentarse y curarse.

Obviamente, Nicaragua al ser productor y exportador de alimentos continuaría vendiendo sus productos a los consumidores del resto del mundo, excepto algunos delicatessen tales como camarones, langostas y café gourmet debido a las esperadas caídas de los ingresos y del consumo de las familias en Estados Unidos, Japón, Unión Europea y otros países de economías avanzadas. Y si parte de nuestros productos alimenticios no pudiesen ser exportados ni pudiesen ser consumidos en nuestro mercado interno, la metodología de las cuentas nacionales indica que el valor de dichos bienes se registraría en las variaciones de existencia o inventario, parte integrante de la inversión bruta. Así, el crecimiento económico se mantendría por el lado del gasto en este año.

Los jóvenes técnicos del FMI que visitan a nuestro país, que nunca se han preocupado por el déficit comercial externo ni por la tasa de desempleo y, por ende, de la tasa de crecimiento económico de nuestro país, hoy muestran realmente una gran preocupación por la reducción de la deuda pública y, por consiguiente, de la disminución del gasto público y del aumento de los impuestos, para garantizar un presupuesto equilibrado, o sea un presupuesto nacional que refleje un déficit fiscal de cero por ciento del PIB antes de incorporar el monto total de las donaciones externas destinadas al Gobierno Central.

Es muy extraño, yo diría sospechoso, que hoy muestren una mayor preocupación por la tasa de crecimiento económico, porque al tratar de “convencer” que el PIB es menor el ajuste fiscal sería mayor para mantener a toda costa un déficit fiscal antes de las donaciones externas del 4% del PIB. Aceptar un PIB mayor equivaldría a que el FMI reconozca la excelencia del ajuste fiscal realizado por la actual administración pública, a que el FMI acepte que los actuales servidores públicos han sido sus mejores alumnos gracias al manejo privado de la asistencia financiera venezolana, sobre la cual el FMI hoy reitera la exigencia de una plena transparencia que impuso hace poco más de un año.

La misión técnica del FMI escribió desde Washington que Nicaragua debe “continuar con la implementación de la agenda complementaria”, el talón de Aquiles de la séptima evaluación del Programa SCA como la llamé hace varios días. Creo que los problemas que encontró la misión fueron los resultados auditados de las instituciones públicas –principalmente aquéllas que reciben transferencias del Gobierno Central-, el préstamo sui generis de ALBANISA sin plazo y cero por ciento de interés para financiar el ajuste de las tarifas de energía eléctrica, y las dos reformas que el gobierno heredará al que suba al poder el 10 de enero de 2012, como son la segunda parte de la reforma tributaria propuesta en 2009 y la reforma del fondo de pensiones de la seguridad social. Sin duda alguna se superó la discusión del sesgo político y anti técnico de la reducción de la tasa de encaje legal de 16.25% a 12% diario en un momento de hiper liquidez del sistema bancario nacional.

El presidente del BCN dijo que tendremos un “crecimiento robusto” en este año, pero 4% es una tasa anémica porque mantiene congelada la tasa de desempleo global. Una tasa robusta de crecimiento para Nicaragua es de al menos 6% anual para reducir en 1 punto porcentual el grave problema de la tasa de desempleo. Para 2011, mis pronósticos actualizados sobre las variables económicas más relevantes son: tasa de crecimiento económico, 4.4%; tasa de inflación acumulada anual, 8.75%; y tasa de subutilización global de la fuerza laboral, 26.7% de la población económicamente activa.

Coincido con el presidente del BCN que Nicaragua ha cumplido las metas macroeconómicas suscritas con el FMI, yo diría con grandes márgenes a favor del país en los ámbitos de las reservas internacionales, del mercado monetario y del sector público. Sin embargo, preocupan un poco los señalamientos de los técnicos fondomonetaristas sobre las reformas estructurales antes mencionadas, mas no constituyen un grave problema porque 2011 es un año electoral y la alianza política en el poder actúa para captar más votos entre la población, lo cual es de difícil comprensión para los técnicos del FMI por su razonamiento puro en la ortodoxia macroeconómica. En este sentido, es muy probable que cualquier obstáculo a nivel técnico en el ámbito de esas reformas estructurales será superado en el nivel político, o sea entre la misión del gabinete económico del Gobierno de Nicaragua y los miembros del Directorio del FMI que viajará próximamente a Washington.

Felicito al presidente del BCN por su perseverante labor en beneficio de Nicaragua, por lo cual reitero en este año lo que he afirmado en los cuatro años pasados: El mejor funcionario en el campo económico del gobierno de Daniel Ortega es Antenor Rosales, quien preside el gabinete económico y la autoridad monetaria de nuestro país.





Se olvidaron otros males que arrastramos

16 09 2011

El 10 de septiembre de este año, en la Ciudad de Matagalpa el candidato de la Alianza Unida, Nicaragua Triunfa, Daniel Ortega, aseveró que “vamos a continuar, haciendo todo lo bueno que hemos venido haciendo, y erradicando todo lo malo que todavía venimos arrastrando” De lo malo sólo recordó el hambre, el desempleo y la falta de salud y de educación, pero no hizo referencia a un plan audaz de empleo que contenga y revierta la gran informalidad de nuestro mercado laboral que arrastramos desde inicios de la década de los noventa y que se incrementó hasta 76% en 2010. El candidato no hizo referencia a otros males que arrastramos, como son la persistencia del desvío de los recursos liberados del pago de la deuda externa a otros fines distintos del gasto de reducción de la pobreza observada desde 2002, ni el gran atraco al presupuesto nacional con la operación rescate de los depositantes de los bancos liquidados en 2000 y 2001 que realizó Noel Ramírez en ambos años, con la subasta de los activos de los bancos liquidados que administró el Banco Central de Nicaragua entre mayo y agosto de 2003, y con la reingeniería financiera a la deuda pública por esa liquidación bancaria que aplicó Eduardo Montealegre en el segundo semestre de 2003.





Un engaño y una burla

15 09 2011

Un engaño y una burla es lo que prometió a los nicaragüenses Fabio Gadea, candidato a presidente de la República de la Alianza PLI, en San Pedro de Lóvago, Departamento de Chontales. Engañó a los nicaragüenses de beneficiar a todos los sectores del país con la disminución de la tasa del IVA del 15% al 12%, porque no dijo que antes de bajar esa tasa tributaria habría que reducir exoneraciones y exenciones en el pago del IVA ya acordada entre el gobierno actual y el FMI, lo cual elevará automáticamente los precios al consumidor. Esa alianza política no tiene buenos economistas, ya que es una burla ofrecer a las personas de 70 años y más de edad que no reciben una pensión mínima de seguridad social una ayuda mensual de 500 córdobas, que equivaldrían a 71 centavos dólar diario en 2012, y con esa irrisoria cantidad el candidato de la Alianza PLI desde ahora está garantizándoles la pobreza extrema. De acuerdo con cifras oficiales avaladas por el Banco Mundial, en 2009 un nicaragüense pobre extremo pudo gastar diariamente su ingreso total de 93 centavos de dólar exclusivamente en la compra de alimentos.

 

Nota: Con el párrafo anterior doy  inicio a una serie de artículos de solo un párrafo, que escribiré acerca de las declaraciones públicas de los candidatos a presidente de la República de Nicaragua.





Falta un plan audaz de empleo

13 09 2011

“No estamos prometiendo, estamos cumpliendo” fue el estribillo presidencial del 10 de septiembre en la Ciudad de Matagalpa, pero el presidente Daniel Ortega olvidó los  incumplimientos de su actual programa.

El candidato a presidente de la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, encabezada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ratificó su afirmación pública del 19 de julio de este año en la Ciudad de Managua, que su plan de gobierno para los próximos cinco años “es el que está en práctica y que hay que mejorar”, que ahora equivale a decir “vamos a continuar haciendo lo bueno y erradicar lo malo que estamos haciendo”, pero el presidente Daniel Ortega sólo recordó lo bueno.

Reconozco que la administración del presidente Daniel Ortega ha sido la primera en introducir la política social en el programa económico suscrito con el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como varias decenas de programas emblemáticos dirigidos a los pobres y, entre éstos, a los pobres extremos, entre los que se destacan los programas de Titulación, Plan Techo, Operación Milagro, Yo Sí Puedo, Brigada Todos con Voz, Bono Productivo Alimentario, Bono Solidario, Usura Cero, Programa “Amor”, Calles para el Pueblo y Viviendas para el Pueblo. Sin embargo, enumerar logros no significa prometer ni cumplir en el futuro.

Por supuesto, una tarea afín a todos los gobiernos es atender, con el presupuesto nacional, la educación y la cultura, la salud y el saneamiento ambiental, el mantenimiento y ampliación de la red vial, el suministro de agua potable y energía eléctrica, pero lo relevante hubiese sido la inclusión de proyectos de infraestructura económica importantes en la cartera de inversiones públicas, especialmente en los ámbitos de la red vial, como la unión del Caribe y el Pacífico de nuestro país para integrar y desarrollar el 40% de nuestro territorio, y un plan de construcción masiva de viviendas de interés social porque cada año se demandan 20 mil nuevas viviendas por la formación de nuevas familias y la caducidad de las viviendas existentes, sin obviar que en 2005 había un déficit de 347 mil 805 viviendas y había que mejorar 609 mil 176 viviendas que se encontraban en mal estado registrado, según el IV Censo Nacional de Viviendas.

La promesa de hacer lo mismo en mejor forma enfrenta serias restricciones, porque la asistencia financiera de Venezuela corre el riesgo de disminuir no sólo por la muy probable recaída de la economía estadounidense y europea que arrastraría a todos los países hacia una severa recesión. Es muy seguro que el préstamo venezolano por el suministro petrolero se reduciría si cae el precio internacional del petróleo al darse una desaceleración de las economías avanzadas. Por esta razón, las promesas son ambiciosas. Nicaragua no está blindada ante un choque de esa naturaleza, sencillamente porque aún somos un país sin capacidad de pago en el mercado financiero internacional.

La promesa de hacer lo mismo en mejor forma enfrenta otro severo problema estructural del presupuesto nacional heredado de la administración de Enrique Bolaños, el cual consiste en que el 77% del gasto total es gasto corriente (consumo, intereses de la deuda y transferencias corrientes) y apenas el 23% es gasto de capital (inversión real directa o construcción y transferencias de capital). Con una escasa inversión pública y, por ende, sin un apoyo en infraestructura a la inversión privada, no se puede reducir la pobreza de los nicaragüenses.

La promesa presidencial para los próximos cinco años tiene el riesgo de profundizar la informalidad del 76% del nuestro mercado laboral, ni ayuda a las  800 mil personas que no generaron ingresos este año, porque es muy probable que aumente el subempleo y la informalidad no se reduzca. El “bono demográfico” indica que anualmente 100 mil personas ingresan a la población económicamente activa de nuestro país.

Por otro lado, el presidente Daniel Ortega sabe que al Banco Central de Nicaragua (BCN) no le interesa reducir el desempleo sino la inflación, por lo cual no existe una política financiera a la par de las dos que administra el BCN, la monetaria y la cambiaria; y también sabe que la política fiscal está muy limitada en nuestro país por el nuevo pensamiento fiscal fondomonetarista de aumentar la recaudación de impuestos (elevar la presión tributaria de la población pobre), disminuir el gasto público (no importa la tasa de desempleo), reducir el déficit fiscal (sin considerar el nivel la pobreza) y reducir la deuda pública (para tener un presupuesto solvente). Por esto último, el otro estribillo presidencial de “Gracias a Dios y al ALBA”: con deuda privada externa se combate a la pobreza de los nicaragüenses.

A pesar de todo lo bueno que se ha hecho, el presidente Daniel Ortega no se refirió a lo que prometió en la campaña presidencial de 2006 y que no ha logrado a la fecha. No asignó el 100% de los recursos liberados del pago de la deuda externa hacia el gasto de la reducción de la pobreza; no diversificó la producción exportable, no hubo construcción masiva de viviendas populares y no se estableció un mecanismo para traer remesas sin costo alguno. Además, no vi ningún intento realista para que el Estado de Nicaragua rescatara los recursos que varios funcionarios públicos, entre quienes se destacan Noel Ramírez y Eduardo Montealegre, le quitaran con el rescate de los depositantes en las liquidaciones bancarias de 2000 y 2001.

Arnoldo Alemán, el candidato a presidente que presentó primero su programa de gobierno, sentó las bases para un debate político sobre la creación de empleo formal y de mejor calidad. Fabio Gadea enfatizó la continuación de los programas y proyectos emblemáticos de la actual administración pública, y promete la generación de más y mejores empleos sin decir cuántos ni cómo. Daniel Ortega promete continuar haciendo lo bueno y erradicar lo malo que está haciendo. Falta escuchar a los candidatos a presidente de la República Enrique Quiñonez, de la Alianza ALN, y a Roger Guevara Mena, del APRE.





Hay que pedir aclaración

9 09 2011

Sobre una premisa jurídica muy cuestionable, la Sala Constitucional de la Honorable Corte Suprema de Justicia (CSJ) dio lugar al recurso de amparo de los bancos comerciales radicados en Nicaragua, que no esperaron agotar la vía administrativa en el Instituto Nacional de Promoción de la Competencia (PROCOMPETENCIA) –excepto el Banco de Finanzas (BDF), que se amparó al ser sancionado- después de haber sido denunciados por la Red Nacional de Defensa de los Consumidores (RNDC), debido a sus prácticas colusorias anticompetitivas en la fijación de la tasa de interés del 50% cobrada a los usuarios de las tarjetas de crédito para el consumo.

Esa premisa jurídica muy cuestionable es que la tasa de interés es materia exclusiva de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) y no de PROCOMPETENCIA.

La tasa de interés, o el precio del dinero, no es regulada por la SIBOIF, tal como lo señala el Artículo 50 de la Ley 561 “Ley General de Bancos” vigente en nuestro país, que dice así: “En los contratos que los bancos celebren con sus clientes, éstos podrán pactar libremente las tasas de interés. Por consiguiente, quedan derogadas todas las disposiciones legales que se opongan a este artículo”.

La Sala Constitucional de la Honorable CSJ también dejó a un lado dos artículos de la Ley 601 “Ley de Promoción de la Competencia” en detrimento de las investigaciones realizadas por PROCOMPETENCIA, tales como la aplicación de dicha ley “en todos los sectores de la economía nacional” (Arto. 2) y “cuando se trate de investigaciones de prácticas contempladas en la presente ley, efectuadas en los sectores económicos y mercados sujetos a regulación, PROCOMPETENCIA emitirá dictamen previo a la resolución de dichos entes reguladores … El dictamen emitido por PROCOMPETENCIA se limitará exclusivamente a la determinación de la práctica objeto de investigación y en ningún caso PROCOMPETENCIA deberá pronunciarse sobre aspectos técnicos propios de la regulación del sector económico” (Arto.15).

Estimo que tanto PROCOMPETENCIA y la RNDC tendrán que recurrir de nuevo a la Sala Constitucional de la Honorable CSJ para pedir aclaraciones al respecto.

“Sin comentarios” sería la respuesta sigilosa de un banquero si usted, estimado lector, le preguntase acerca de la resolución de la Sala Constitucional de la Honorable CSJ sobre la denuncia de la RNDC.





La demanda social para el nuevo gobierno

8 09 2011

El principal punto de referencia para conocer la evolución de los indicadores del bienestar social de la población nicaragüense es el Seguimiento de los Objetivos de la Cumbre del Milenio de la Organización de la Naciones Unidas (ONU).

Desde 1993 se establecieron las metas de una serie de indicadores sociales en nuestro país, que en mis análisis las he relacionado con las variables económicas, especialmente las del presupuesto nacional, y en las cuales tuve un interés especial cuando contribuí en la elaboración de una evaluación independiente del programa de reducción de la pobreza de Nicaragua durante el período 2003-2007, a solicitud del Gobierno de Suecia y coordinada técnicamente por el Instituto de Estudios Sociales de la Haya.

Ayer escribí sobre la herencia económica para el nuevo gobierno que elijamos el 10 de noviembre de este año. Ahora abordaré la trayectoria seguida de esos indicadores sociales, según la versión oficial, desde 1993 hasta el año en que se disponga su información –muestran un atraso de dos años-, así como su meta prevista para 2015, de acuerdo con los compromisos de la Cumbre del Milenio de la ONU.

Con el objetivo de erradicar la pobreza extrema, entre 1993 y 2009 el índice de pobreza se ha reducido de 50.3% a 42.5%; por su parte, el índice de pobreza extrema también ha caído de 19.4% a 14.6% y la meta programada para 2015 es 9.7%, o sea la mitad de su valor registrado en 1993.

El objetivo de erradicar el hambre se programó con reducir a la mitad la prevalencia de niños menores de 5 años edad con bajo peso (desnutrición global: peso por edad) que era de 11.9% en 1993. En 2006, este indicador disminuyó hasta 6.9% y la meta prevista para 2015 es 6.0%.

El objetivo de alcanzar la educación primaria universal en 2015 se concretó con la meta del 100%, o sea la relación de la parte de la matrícula que se encuentra en edad escolar oficial y la población en edad escolar. En 1993, dicha tasa era de 78.9% y se ha incrementado hasta 87.2% en 2008. Además, informes oficiales señalan que la tasa de analfabetismo en 2010 es de 3.3%.

En la promoción de la igualdad de género, se estableció eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria preferiblemente en 2005, y en todos los niveles de enseñanza en 2015. En 1993, la razón niñas/niños en todos los niveles de educación era igual a 106.4% y en 2005 había disminuido al nivel de 102.2%, por lo cual es fácil concluir que la meta de 100% siempre ha estado garantizada desde que se inició este seguimiento.

En relación con el objetivo de reducir la tasa de mortalidad infantil, o sea la probabilidad de morir durante el primer año de vida, por 1 mil nacidos vivos, en 1993 se registraba una tasa de 58 y había disminuido hasta 29 en 2007 y su meta programada para 2015 es de 19. Por otro lado, la tasa de mortalidad de niños menores de 5 años de edad por 1 mil nacidos vivos, se redujo de 72 en 1993 a 35 en 2007 y se espera que sea igual a 23.3 en 2015.

La mejoría de la salud materna se pretendía alcanzar con la reducción de la tasa de mortalidad materna, o sea el número de defunciones de mujeres debido a complicaciones durante el embarazo y el parto o dentro de los 42 días de conclusión del mismo, de 22.8 por 100 mil nacidos vivos registrados en 2015, pero sólo pudo disminuirse de 98.0 en 1993 a 67.0 en 2008. Además, se contempló elevar el porcentaje de nacimientos atendidos por personal especializado (médicos, obstetras y enfermeras) de 67.6% en 1993 a 80.0% en 2015, pero en 2005 ya se había superado la meta al registrarse un 80.8%.

Haber detenido y comenzar a reducir en 20015 la tasa de incidencia de la malaria por cada 100 mil habitantes, que se ha reducido de 42.8 en 2000 a 10.1 en 2005; la tasa de prevalencia de tuberculosis por cada 100 mil habitantes también se redujo de 69 en 1995 a 35 en 2005; y la tasa de incidencia del VIH/SIDA por cada 100 mil habitantes se elevó de 0.79 en 1993 a 7.67 en 2005 pero se prevé en el nivel de 15 en 2015.

Con respecto al aseguramiento de la sostenibilidad ambiental, mis registros indican que el año de 2000 el 43.6% del área terrestre del país estaba cubierta por bosques –hoy debe ser menor- y el 18.2% del área terrestre del país estaba protegida para mantener la diversidad biológica. Además, la proporción de la población con acceso sostenible a una fuente de agua potable era de 52.5% en 1993 y se elevó hasta 70% en 2008.

El objetivo de desarrollar una sociedad global para el desarrollo lo asocié, en mi carácter de economista, con el logro de la sostenibilidad de la deuda pública de nuestro país a largo plazo, cuestión en que Nicaragua avanzó grandemente mediante dos iniciativas de reducción de la deuda externa (HIPC y MDRI), que han facilitado una condonación de 14 mil 300 millones de dólares del saldo de la deuda pública externa durante el período 1990-2010. Sin embargo, la deuda interna ha sido una también una carga pesada para los nicaragüenses, derivada de las confiscaciones de la propiedad en la década de los ochenta y de las liquidaciones bancarias del bienio 2000-2001. El pago de intereses y amortizaciones de la deuda interna y externa del Gobierno Central puede ejemplificar ese avance: en 1993 dicho pago representó el 39% de los impuestos recaudados por el Gobierno Central, se incrementó a 60% en 2003 y en 2010 disminuyó hasta 24% en 2010.

El objetivo de elaborar y aplicar estrategias que proporcionen a los jóvenes un trabajo digno y productivo se evalúa con la tasa de desempleo de jóvenes ambos sexos de 15 a 24 años de edad, la cual ha disminuido de 25.3% en 1995 a 14.0% en 2009, pero continúa siendo muy alta.

En el aprovechamiento de las nuevas tecnologías, en particular las de información y telecomunicaciones, con la cooperación del sector privado se observa que la densidad del servicio de telefonía era de 4.82 por cada 100 habitantes en 2008, mientras que la densidad del servicio de telefonía celular era de 61.1 por cada 100 habitantes en 2009.

Esos son los principales retos sociales que la población nicaragüense le plantearía al nuevo presidente que inicie su mandato el 10 de enero de 2012, pero que serían resueltos con una apropiada participación de los agentes económicos y sociales involucrados: gobierno, empresarios, familias y representantes de las agencias de la Organización de las Naciones Unidas.