Se necesita una Iniciativa HIRC

14 08 2011

Después de que Standard & Poor´s degradara la calificación crediticia de Estados Unidas el 5 de agosto, la segunda semana de este mes registró una gran turbulencia en la economía mundial. La semana se inició con una teleconferencia de los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del G7 para asegurar que estaban dispuestos a tomar “todas las medidas necesarias para respaldar la estabilidad financiera y el crecimiento”, a sabiendas que los márgenes de sus políticas fiscal y monetaria son muy estrechos para enfrentar otra recaída de la economía mundial. Por los resultados de la semana, el G7 no logró su objetivo.

El “relajamiento cuantitativo” que no pudo acelerar el crecimiento económico ni reducir el elevado desempleo de Estados Unidos, hoy pone en duda cuánto más la Fed pueda estimular la economía con las tasas de interés entre el 0% y el 0.25% desde diciembre de 2008, y a su presidente, Ben Bernanke, sólo le queda la herramienta extrema y muy controversial de volver a imprimir dinero para comprar de bonos, hipotecas y otros activos de riesgo –sería la tercera ronda del “relajamiento cuantitativo”- pero ahora con un grave riesgo inflacionario.

El Tesoro de los Estados Unidos también está atado de la manos, como la Fed, con la aprobación del Congreso de reducir el gasto federal, una medida contradictoria y muy nociva para la economía estadounidense, porque al contraerse el gasto público habrá menos crecimiento económico y menos recaudación tributaria, por lo cual no se reducirá el déficit fiscal ni el desempleo y, por lo tanto, habrá más presión para incrementar el techo de la deuda pública.

Las bolsas de valores en el mundo tuvieron sesiones muy volátiles la semana pasada, al desplomarse en un par de ocasiones, con la rebaja de la nota de la deuda estadounidense y con el rumor un posible contagio de la banca francesa con la crisis de la deuda europea,  y al subir por el inusual comunicado de la Fed de mantener hasta mediados de 2013 su política monetaria, y con ello las tasas de interés de referencia por debajo del 0.25%.

Inmersos en esa incertidumbre, los inversionistas financieros buscaron refugios en el oro -la onza troy subió hasta US$1,800 y ahora ha descendido a US$1,747-, los bonos del Tesoro –pese a la degradación de la deuda-, el yen –que está en su máximo nivel con respecto al dólar desde 1945-, el franco suizo –que está acompañado de una economía sólida y de una deuda poco elevada-, y el bund alemán –cuya tasa de interés a 10 años plazo es inferior a la tasa de inflación-.

Afectados también por la rebaja de la deuda estadounidense, los precios del petróleo cayeron casi tres dólares el barril en las primeras operaciones de la semana pasada. De referencia para Latinoamérica, los futuros del petróleo WTI para septiembre cayeron hasta 83.84 dólares el barril; de referencia para Europa, los futuros del crudo Brent se desplomaron hasta 106.20 dólares el barril; volvieron a bajar luego de que la Fed informó que la economía de ese país se recupera a un ritmo más lento de lo esperado –el barril WTI bajó hasta US$79.30 y el barril de Brent estuvo por debajo de los US$100-, y han cerrado la semana en US$85 y US$108 respectivamente. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) revisó a la baja su previsión de la demanda mundial de petróleo para 2011 al estimar, si la desaceleración se confirma en la segunda mitad del año, el descenso en el consumo diario de barriles de crudo de 89.5 millones a 89.4 millones y, para 2012, 89.3 millones en vez de 91.1 millones previstos antes de estas turbulencias económicas mundiales.

En Europa el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, insistió en que los estados reduzcan sus déficits y confirmó que el BCE comprará activamente bonos sobreaños en el mercado secundario de las bolsas de valores. Grecia continúa afectada por la crisis de la deuda soberana –la mayor parte de esos bonos están en manos de banqueros alemanes-. El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, convocó urgentemente a su gabinete económico y al gobernador del Banco Central, en la que ordenó preparar nuevas medidas para reducir el déficit público, a pesar que Francia observó un estancamiento económico en el segundo trimestre de este año. El premier italiano Silvio Berlusconi anunció un severo plan de ajuste económico, al recortar el gasto público, elevar los impuestos a las rentas altas, suprimir los municipios pequeños, liberalizar los servicios municipales y aumentar de 62 a 65 años la edad de jubilación de las mujeres.

Por otro lado, el Banco de Inglaterra recortó su crecimiento económico para este año de 1.8% a 1.4%, aumentó la inflación de 2011 hasta 5% e indicó que la economía no se podrá recuperar hasta dentro de tres años. Las autoridades económicas de China están presionadas por una alta inflación de 6.5%, superior al 4% anual programado para este año, pero es poco probable que eleven por cuarta vez en el año la tasa de interés para contrarrestar el sobrecalentamiento de la economía china por los riesgos de una muy probable recaída de la economía mundial. Japón también recortó su pronóstico de crecimiento económico para 2011 a un 0.5% desde un 1.5%, debido al desplome de la actividad fabril tras el terremoto de marzo y la posterior crisis nuclear.

La Universidad de Michigan informó que la confianza de los consumidores estadounidenses en la evolución de la economía y de su situación financiera personal se desplomó en agosto hasta su punto más bajo desde mayo de 1980, al retroceder hasta 54.9 puntos -muy por debajo de los 63.7 registrados en julio-, debido a las preocupaciones sobre la recuperación económica del país. Además, un sondeo de Reuters/Ipsos reveló el miércoles 10 de agosto que un 73% de los estadounidenses cree que el país va por el mal camino, y es la cifra más alta de descontento desde octubre de 2008 en plena crisis financiera y apenas semanas antes de que los votantes estadounidenses se alejaran del Partido Republicano del entonces presidente George W. Bush para poner a Obama en la Casa Blanca, quien ha sufrido una sacudida en la confianza de su liderazgo y que podría afectar sus oportunidades de lograr la reelección en noviembre de 2012.

Se complicó el panorama económico mundial, tal como se preveía al imperar la política de reducción del déficit fiscal sobre la política de reducción del desempleo a través de un mayor gasto de inversión pública en infraestructura económica y social.

Si los países ricos decidieron en octubre de 1996 desendeudar a 43 países con la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (HIPC: Heavily Indebted Poor Countries), sugiero que a más tardar en octubre de este año decidan cómo auto rescatarse, cómo rescatar a sus economías avanzadas que hoy están en un franco retroceso, con la Iniciativa para Países Ricos Muy Endeudados (HIRC: Heavily Indebted Rich Countries).

Con esta sugerencia, se podría concretar la gran respuesta fiscal al problema del severo endeudamiento público de esos países que hoy preocupa a sus políticos, con los bancos centrales comprando al más largo posible todas las deudas soberanas para que todos los países incrementen la inversión pública que facilite una mayor inversión privada, la generación de más empleos, el aumento de la producción, la recaudación de más impuestos, la reducción del déficit fiscal y el pago ulterior de las deudas públicas que estarían en manos de los bancos centrales.





Estados Unidos pone un pie en el terreno de la insolvencia financiera

6 08 2011

Por primera vez en la historia económica mundial, el índice de riesgo-país de los Estados Unidos comienza a elevarse porque lo bonos avalados por el Tesoro fueron degradados el 5 de agosto de 2011. Cabe recordar que Estados Unidos recibió por primera vez la máxima nota crediticia AAA por parte de la agencia Moody’s en 1917, y por S&P en 1941.

La creciente deuda pública que este año alcanzará el 102% del PIB, el pesado déficit presupuestario que ya alcanza el 11% del PIB y las carencias en la planificación de la política fiscal han sido las tres causas por la cuales la agencia Standard & Poor’s (S&P) bajó la nota crediticia o de la deuda de largo plazo de Estados Unidos de AAA (excelente o de riesgo mínimo) a AA+ (muy buena o de bajo riesgo), en un escenario de lentísimo crecimiento económico y elevado desempleo. Las otras dos agencias, Moody´s y Fitch no rebajaron la calificación a la primera economía del mundo.

La nota de Standard & Poor’s señala que “La rebaja refleja nuestra visión de que la efectividad, estabilidad y previsibilidad de los legisladores e instituciones políticas de Estados Unidos se han debilitado en un momento de desafíos fiscales y económicos a un grado mayor de lo que habíamos previsto cuando le asignamos una perspectiva negativa”, y remarcó que las perspectivas de largo plazo de la deuda de Estados Unidos son “negativas”, con lo cual se descarta un recorte mayor de la nota en los próximos seis o nueve meses.

Los reguladores financieros estadounidenses reaccionaron rápidamente con la publicación de una circular dirigida a los bancos, en la cual afirman que “Desde el punto de vista de los riesgos de los fondos propios, el cálculo de los títulos de deuda del Tesoro y de otros títulos garantizados por el Estado Federal estadounidense, administraciones públicas y organismos semipúblicos, nada cambiará”, y agregaron que el estatus de estos títulos “será el mismo” en los pagos de estos reguladores, entre ellos la Reserva Federal (Fed).

¿Cuáles serán los principales efectos de la reducción de la calificación crediticia en Estados Unidos? Subirá el costo del endeudamiento del gobierno, las empresas tendrán que pagar más intereses para obtener préstamos –esto podría poner en dudas la calificación de algunos bancos-, y los consumidores verán elevarse el costo de sus hipotecas y el de las tarjetas de crédito para el consumo y, en el caso que se diera una fuga de inversionistas financieros, la Fed se vería obligada a subir las tasas de interés o a comprar bonos para introducir liquidez en el sistema.

Todo eso ocurrirá en un momento en que la economía estadounidense se encoge y la recesión sigue siendo una realidad para el 9.1% de la población económicamente activa, o sea 14 millones de desempleados –el 44.4% de larga duración- y a éstos hay que sumar a los obligados a trabajar a tiempo parcial y los que no buscan empleo, lo que eleva el subempleo al 16.1%. Por consiguiente, se incrementa el riesgo que la economía estadounidense caiga de nuevo en una recesión, lo cual tendría su impacto en todo el mundo como pudimos observarlo en 2009.





Los números de las encuestas de intenciones de votos

5 08 2011

Siempre la política ha subordinado a la economía en la práctica, aunque el presidente antes de haber sido un político haya sido un economista. También lo ha sido en la teoría, pero hoy ha sido desprestigiada por ciertos políticos nicaragüenses.

En econometría el margen de error más popular es igual a 5%, o sea que el pronóstico económico goza de un 95% de confianza. En cambio, la técnica de muestreo para realizar una encuesta de intención de votos para elegir a un presidente de la República, que da lugar a la especulación política, se basa en el 97% de confianza, o sea que admite tradicionalmente un error del 3%.

Las encuestas sobre las preferencias de los candidatos en el estadio político actual han entrado en una vorágine y simulan un extraño ambiente electoral por las manipulaciones de los porcentajes, sin tomar en cuenta la voluntad de los ciudadanos de nuestro país o de los electores nicaragüenses.

Un acto repudiable desde cualquier punto de vista, comentado públicamente por distinguidos periodistas nicaragüenses, fue la usurpación del nombre de una casa encuestadora costarricense, UNIMER, para “empujar” desde abajo al candidato a presidente de la Alianza PLI. Un acto de esa naturaleza sólo puede prevenir de una persona sin escrúpulos, sin ética, sin respeto para las personas y para sí mismo, con el fin de sacar a su candidato de una “llanura” y llevarlo a una “colina”.

El operador político de la Alianza PLI intentó engañar otra vez con otro resultado falso a favor de su candidato presidencial, pero al no poder mostrar el acta de certificación de la supuesta encuesta no le publicaron el nuevo “empuje”. Posteriormente, UNIMER manifestó que no ha realizado encuestas electorales en Nicaragua en este año.

Otro salto espectacular que observo en los porcentajes políticos es el del candidato a presidente de la Alianza Unida Nicaragua Triunfa encabezada por el FSLN en el poder, al concederle la empresa encuestadora Consultora Siglo Nuevo el 50% de intención de votos. Estimo que ese porcentaje es ansiosamente buscado por dicha alianza política para poder cambiar el actual modelo económico neoliberal, ya que el Consenso de Washington aún no ha sido sepultado en Nicaragua, por un modelo “cristiano, socialista y solidario”, aunque el presidente de la República ya afirmó que su plan de gobierno “es el que está en práctica y que hay que mejorar”.

Los candidatos a presidentes del PLC, de la Nueva ALN y del APRE no han entrado al juego de las encuestas, y personalmente espero que cuando entren lo hagan en buena lid, con un excelente aprecio a la ciudadanía que es la que elige, porque los jugadores actuales, especialmente los de la Alianza PLI, ya montaron a un tigre en la “colina” sin ningún plan de gobierno y sólo con un listado de intenciones que podría concretarse sí y solo sí obtuviesen al menos 56 escaños en la Asamblea Nacional de Nicaragua.

Una gran tarea política nos han dejado los tergiversadores de las encuestas de intenciones de votos, que consiste en restaurar la credibilidad de la población en estos instrumentos que sólo arrojan resultados estáticos, los de un solo momento, y facilitan análisis comparativos pero que no son útiles para predecir al ganador de las elecciones del 6 de noviembre de próximo, a pesar que solo tiene un margen de error del 3%.

En cambio, con la econometría y con el 5% de error podemos pronosticar el entorno económico del próximo año, que hoy se ve nublado, como las actuales encuestas de intenciones de votos, por los riesgos de una nueva recaída de la economía mundial que podría suscitarse antes que concluya el presente año.





Concreción del riesgo previsto

4 08 2011

El gobierno de Estados Unidos reconoció hoy la desaceleración del crecimiento económico estadounidense, a pocos días que la Cámara de Representantes y el Senado de la primera economía del mundo legislara una reducción de la demanda agregada para aumentar el saldo de la deuda pública, que superó el ciento por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) un día después de la aprobación legislativa.

Aunque el riesgo del “default” en la primera economía del mundo nunca existió por ser exclusivamente una tercia o una pugna política de cara a las elecciones estadounidenses presidenciales en noviembre de 2012 –nunca pensé que oficialmente Estados Unidos se declarara en quiebra-, los legisladores estadounidenses elevaron el techo de la deuda de 14.3 billones de dólares en 2 billones de dólares -900 mil millones de dólares de inmediato y otros 1.5 billones en 2012-, y recortaron el gasto público entre 2.1 billones y 2.5 billones de dólares en la próxima década –un recorte inmediato de 1 billón de dólares, mientras un comité bicameral y bipartidista tiene plazo hasta fin de año para identificar la reducción de otros 1.2 billones de dólares-, con el fin de reducir el déficit del presupuesto federal que actualmente es igual a 11% del PIB.

La rama ultraconservadora del Partido Republicano, el Tea Party, llamó a drásticos recortes en el gasto público y a desterrar todas las formas de impuestos. Con esa decisión económica, creo que  todos han perdido en la nación del norte y también han afectado al resto del mundo, aunque la Casa Blanca afirmó que es una “victoria para el pueblo estadounidense”.

El presidente Barack Obama no pudo restablecer los impuestos a los ricos que eliminó el anterior presidente George Bush y dijo que “es importante que aprendamos a vivir a la medida de nuestros medios”, al recaer el ajuste del gasto sobre las espaldas de quienes han soportado el rescate bancario de septiembre de 2008 y lo peor de la recesión.

El acuerdo, que no incluyó impuestos a los ricos pero sí recortes a los programas sociales, como el seguro de desempleo y los sistemas de salud semipública de Medicaid y Medicare, ha puesto en jaque las consignas de “Cambio” y “Sí Podemos” y, consecuentemente, el presidente Obama ha perdido la confianza de sus bases al ser muy blando y conciliador. El profesor Paul Krugman se quejó del presidente al afirmar que “siempre empieza las negociaciones situándose a mitad de camino, y a medida que el otro se corre a la derecha, él le sigue en esa dirección”.

Aparentemente los republicanos consideran que el acuerdo, según palabras de sus líderes en la Cámara, John Boehner y Eric Cantor, es un gran triunfo para su partido por su insistencia en un presupuesto equilibrado sin ningún incremento de impuestos. Estoy seguro que no lograrán el ansiad deseo de un presupuesto equilibrado porque, al conocer ellos que la economía estadounidense apenas había crecido 0.4% en el primer trimestre de este año y, en términos preliminares, 1.3% en el segundo trimestre, y acompañada de una tasa de desempleo abierto de 9.2% de la población económicamente activa en junio recién pasado, la reducción del gasto federal en una economía alicaída desacelerará más el crecimiento de la producción y ampliará el déficit federal en el mediano y largo plazo. Además, el Partido Republicano con su firmeza mostró una imagen radical y generó dudas sobre su capacidad para gobernar.

El espectáculo político, mejor dicho el circo político, por la falta de acuerdo del aumento de la deuda federal a lo largo de casi un mes, afectó a demócratas y republicanos, a sabiendas que la mitad de esa deuda es dinero que el gobierno se debe a sí mismo. La popularidad del presidente Obama cayó a 40% porque no pudo defender su propuesta de ley, mientras que la del Congreso es aún más baja.

El pasado 27 de julio, el banco central de Estados Unidos, la Fed, reconoció que el crecimiento de la economía se desaceleró en 8 de las 12 zonas del país en junio y principios de julio, lo que arrojó dudas sobre la recuperación de la actividad en el segundo semestre del año. Por lo tanto, la crisis es de empleo y de crecimiento económico, y no de un déficit presupuestario. Uno de cada seis estadounidenses está desempleado, la pobreza ha crecido, la crisis hipotecaria no tiene solución y las recientes estadísticas oficiales destacan que la gran recesión de 2007 a 2009 fue más profunda y amplia de lo sospechado, y la recuperación actual es más frágil de lo pensado, de acuerdo con el comunicado de la Fed.

Los mercados reaccionaron con indiferencia al acuerdo. Moody’s dio el martes 2 de agosto una primera indicación poco tranquilizadora, al bajar de estable a negativa la perspectiva sobre la nota AAA que Estados Unidos mantiene desde 1917. Por su parte, la agencia Fitch también anunció que colocará en revisión con perspectiva negativa la nota, mientras se espera la decisión de la calificadora más influyente, Standard and Poor’s, que fue la primera en anunciar una posible rebaja.

El jueves 4 de agosto al mediodía, los precios de las acciones se desplomaron en la Bolsa de Valores de Nueva York, ante la persistente preocupación por el mal estado de las economías de Estados Unidos y Europa. El Standard & Poor’s 500 cayó más 3% y tuvo una corrección bursátil al quedar 10% por debajo del pico reciente de 1.363 logrado el 29 de abril; el índice Dow Jones, que abarca las compañías bien establecidas, perdió más 1 mil 100 unidades desde el 21 de julio; y el tecnológico Nasdaq perdió 89 unidades para quedar en 2 mil 603 unidades.

El barril de petróleo WTI, que se cotizaba a más de 100 dólares el 9 de junio, perdió 4% para quedar en 88 dólares el barril hoy jueves, debido a los temores de que su demanda bajará por la debilidad de la economía, mientras que el oro, el refugio más seguro en tiempos turbulentos, observó un precio de 1 mil 680 dólares la onza troy.

Con todo lo ocurrido en Washington ha quedado demostrado que Estados Unidos, dicho sea de paso como Europa, han vivido por encima de sus posibilidades, por lo cual hoy tienen elevadas deudas públicas e invitan a reflexionar que el Club de París, que aglutina a los países de economías avanzadas, debe comenzar a idear una Iniciativa para Países Ricos Muy Endeudados, tal como oficializaron el desendeudamiento externo de 43 países pobres muy endeudados en octubre de 1996. Los países de economías avanzadas ven hoy sus economías en retroceso.

La nueva puja legislativa sobre el techo de esta deuda se dará hasta después de las elecciones de noviembre de 2012, en las que Barack Obama intentará postularse a un segundo mandato. ¿Cobrará impulso la economía de Estados Unidos en los próximos 16 meses? ¿Podrá reelegirse el presidente Barack Obama? Veremos.