De todo, muy poco nuevo y un improbable

24 08 2011

Mucho pensamiento político del más largo plazo con objetivos económicos en los próximos cinco años contiene el programa de la Alianza PLI. Releo el eslogan del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) cuando se afirma que “lo que se está haciendo bien, lo seguiremos haciendo, pero mejor”, tal como lo afirmara el presidente Daniel Ortega el 19 de julio recientemente pasado.

Mejores salarios y menor costo de la vida es muy ilusorio en el corto y mediano plazo, porque elevar la productividad laboral con más educación primaria y técnica, transferir tecnología a la micro y la pequeña empresa, así como mejorar y a ampliar la infraestructura económica del país no es una tarea de cinco años ni de corto plazo, con más razón aún inmersos en una desaceleración económica mundial en el mediano plazo. Sería mucho mejor prometer sentar las bases para ese objetivo y sería más aconsejable la creación de puestos de trabajo con una mayor inversión privada y pública para continuar el largo proceso de reducción de la pobreza.

Sus tres pilares morales, la honestidad administrativa, el respeto absoluto a la ley, y el tratamiento por igual a todas y todos los nicaragüenses, también se contradicen al encontrarse en las filas de esa alianza el aspirante a primer diputado nacional, Eduardo Montealegre, quien con su soberbia, prepotencia, escudado en su inmunidad y protegido por sus aliados políticos en la Asamblea Nacional, se burla del imperio de la ley y se pone al margen de la misma cuando este servidor lo acusó el 27 de agosto de 2008 por ser un violador de los derechos humanos al calumniarme como un defraudador del Estado de Nicaragua, después que ya había sido acusado por la Fiscalía General de la República el 7 de julio de 2008 por sus presuntos actos de corrupción en la reestructuración de la deuda por las liquidaciones bancarias de 2000 y 2001 y en las subastas de activos de los bancos liquidados.

Los cinco ejes del GOBIERNO PARA TODOS son los tradicionalmente conocidos en las campañas presidenciales del país, pero con ciertos sesgos compartidos y con otros controversiales, ya que (i) “crecer más y mejor, y así generar más y mejores empleos”, ya  señalado con el objetivo de 1 millón de empleos del programa del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), se hace acompañar con (ii) el “cumplimiento de los Objetivos de  la Cumbre del Milenio de la Naciones Unidas”, lo cual es común a todos los países del mundo y, por supuesto, se observan avances en nuestro país; (iii) “la restitución y la consolidación de la institucionalidad democrática del país”, una tarea pendiente de todos los políticos mas no de un partido político en particular con el propósito de disminuir el riesgo político del país; (iv) “incrementar sustancialmente la preparación técnica y profesional de los jóvenes”, para mejorar su productividad y remuneración; y (v) “el desarrollo de inversiones en infraestructura que atiendan las necesidades de consumo y producción de los nicaragüenses”, pero no hay que olvidar a las exportaciones porque el déficit comercial del país se aproxima al 30% del PIB.

Las líneas transversales presentes en esos ejes son (i) la equidad de género en todas las acciones de política gubernamental, tarea que el país viene cumpliendo y mejorando desde inicios de la década de los noventa, y (ii) una Nicaragua Verde, en la perspectiva más amplia del desarrollo sostenible, en la cual se destaca la reforestación y la captura de carbono, dos temas abordados ampliamente con un proyecto de corte nacional que presentó recientemente el PLC. Sin embargo, reconozco también que es muy novedoso el “combate a fondo a la mala disposición de la basura” para proteger el medio ambiente, pero no dice cómo se llevará a cabo ese combate.

Desde hace varios años en nuestro país existen políticas públicas que son presentadas como nuevas por el programa de la Alianza PLI, por lo cual no serían muy atractivas la atención a las MIPYMES para satisfacer sus necesidades de capacitación, tecnología y crédito -con un fondo en el Banco Produzcamos-; el aumento y la diversificación de la producción exportable, teniendo en cuenta los tratados de libre comercio; la reducción de la tasa de 15% del IVA al reducirse las exenciones y exoneraciones del pago del IVA; el fomento de la asociación de los productores –ya está contemplado en la Ley de Equidad Fiscal-; el incremento de los rendimientos agropecuarios, el desarrollo del turismo, el cambio de la matriz de generación de electricidad, el destino de al menos el 7% del PIB a la educación primaria y secundaria, el aumento de los salarios de los maestros de educación pública y el mantenimiento del 6% del presupuesto nacional para las universidades.

Son bastante discutibles las intenciones de la Alianza PLI de reducir las cargas impositivas –cuando simultáneamente propone elevar el gasto público de consumo e inversión-; establecer un Sistema Nacional de Investigación y Asistencia Técnica –sin el concurso de institutos politécnicos-; revisar el salario mínimo basado en el aumento de la productividad –la ley reconoce los aumentos de la producción y de los precios al consumidor-; incrementar la cooperación externa –dudoso por los problemas presupuestarios de las economías avanzadas-; establecer una Canasta Básica de Bienestar, -la canasta de 53 productos de consumo básico contiene 23 alimentos para garantizar la ingesta de 2 mil 455 kilocalorías diarias per cápita-; reducir drásticamente las tasas de mortalidad materna (67 por 100 mil nacidos vivos registrados en 2008) e infantil (29 por 1 mil nacidos vivos en 2006) –ya se han reducido drásticamente desde la década pasada-; implementar una campaña masiva de educación de la sexualidad para adolescentes y jóvenes –ya se emprendió con la cooperación internacional desde la década de los noventa, de tal forma que la tasa de crecimiento de la población se ha reducido hasta 1.2% promedio anual en este quinquenio-; y toda persona mayor de 70 años que no cuenta con cobertura de la seguridad social y no tenga otra fuente de ingresos, reciba una transferencia mensual del Gobierno Central equivalente a C$500 –en la actualidad se le entrega un monto equivalente a 1 mil córdobas-.

Lo que observo bastante improbable excepto que la Alianza PLI llegara a obtener una mayoría calificada en la Asamblea Nacional, porque es una tarea para todos los políticos del país y no para los que integran un partido o una alianza aunque la propongan, es reducir a 62 el número de diputados, reducir a 7 el número de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, sustituir el Consejo Supremo Electoral por un Tribunal Electoral apartidista compuesto por 5 miembros, y la mayoría necesaria para ser electo presidente de la República será la mitad de los votos más uno.

Aconsejo a los formuladores del plan de gobierno del candidato a presidente de Nicaragua por la Alianza PLI que basen sus promesas sobre evaluaciones más recientes de las condiciones socioeconómicas de los nicaragüenses y la situación del entorno económico internacional, demuestren cómo serán posibles porque observo que hay varias muy controversiales y discutibles, y no enfatizar aquéllas que ya se han implementado en buena forma desde hace más de una década en el país. Además, es necesario observar cierta originalidad en el programa.


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