Consejos a los candidatos

24 04 2011

Varios políticos que buscan el poder en 2012 han adelantado que si ganan las elecciones del 6 de noviembre próximo, la economía crecerá más y mejor a un ritmo de 7% anual, mayor al del 3% anual del crecimiento de la población, que revivirán al Banco Nacional de Desarrollo (BND), y que romperán las desigualdades sociales para que los ricos no sean más ricos y los pobres no sean más pobres.

Es posible que la economía de nuestro país podría tener incluso un crecimiento anual mayor que 7%, y esto es posible con un plan que tenga una visión de nación y que sea respaldado por todas las fuerzas políticas, pero los opositores de la alianza política en el poder no se ponen de acuerdo ni entre ellos mismos. Esas alegres expresiones políticas parecen desconocer la existencia del Banco Produzcamos y reafirman que la desigualdad se mantendrá, porque si la redujeran en el mediano plazo hubiesen dicho que los ricos serán menos ricos y los pobres serán menos pobres. De paso, les aclaro que la población nicaragüense crece, según el censo de 2005, con un ritmo promedio anual de 1.2%.  

Los políticos tienen que hacer propuestas que respondan a los problemas reales de la gente, sin recurrir a sus ya trilladas preocupaciones por los pobres. En otras palabras, lo primero que tienen que hacer los candidatos que buscan la silla presidencial del segundo país más pobre de América Latina es ganarse la confianza de los ciudadanos, pero con los discursos que comienzo a oír creo que les será muy difícil.

Los candidatos a ocupar cargos ejecutivos y legislativos deberían reflexionar, prepararse, debatir con la ciudadanía y no comenzar a ofrecer más de lo mismo que hemos escuchado en elecciones presidenciales anteriores. Esto no es un puro trámite como el que han hecho hasta hoy ante las autoridades del Consejo Supremo Electoral. Los de abajo critican a los de arriba, los de la derecha critican a los de la izquierda, los opositores al gobierno actual no se ponen de acuerdo entre ellos mismos y, en mi opinión, todos tienen corresponsabilidades por la situación económica y política actual del país, ya son los mismos políticos que han figurado desde la década de los noventa. Por eso considero que son pocos los candidatos que pueden restaurar la confianza de los ciudadanos en la política y en los políticos.

El principal problema que tiene la población nicaragüense es el desempleo, del cual se desprende el segundo problema, el de la pobreza. El desempleo es el primer reto que tienen los aspirantes a ser presidente de nuestro país, y deben demostrar cómo pretenden resolver este problema.

El candidato que ponga en lo más alto de las prioridades políticas la creación del empleo, y que sea creíble y pueda demostrar cómo hacerlo, tendrá éxito el 6 de noviembre próximo. Pero se necesita información actualizada y veraz, sin ninguna lisonja de los asesores económicos como he observado en estos últimos años, para formular una efectiva política pública de empleo y resolver el problema del desempleo en conjunto con los empresarios radicados en nuestro país.

De acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), a mediados de 2009 de cada 100 personas económicamente activas 8 estaban desocupadas y 39 transitaban en el subempleo; de cada 100 desocupados y subempleados, 27 eran hombres y 19 eran mujeres; la tasa de desempleo abierto de los jóvenes era de 11%, y sin tener en cuenta el subempleo, entre los jóvenes de 15 a 29 años de edad, 15 de cada 100 mujeres y 11 de cada 100 hombres, no tenían empleo ni perspectivas de tenerlo en el corto plazo, un riesgo sistémico para el bienestar del nuestro país, que hipoteca nuestra capacidad futura de progreso porque la mayoría de los jóvenes ocupan empleos precarios cuando se incorporan al mercado laboral, con tecnologías atrasadas y sin contratos de trabajo, sin seguridad social ni estabilidad laboral y, como la mayoría proviene de familias pobres, se potencia el riesgo de la transmisión inter generacional de la pobreza.

En resumen, en 2009 de una población económicamente activa de 2 millones 569 mil personas, 1 millón 103 mil tenían problemas de empleo, o sea 676 mil hombres y 427 mil mujeres estaban desocupados y subempleados. Por eso, en este año de elecciones nacionales, los nicaragüenses esperamos escuchar las propuestas concretas de los políticos para resolver este problema.

Los políticos no deberían preocuparse para determinar cuántos empleos podrían crearse en los próximos cinco años de gestión pública. Ese número llega después por añadidura. Los políticos deberían preocuparse sobre cómo acelerar la creación de empleos y cómo encontrar el modo de financiarlos, cómo atraer más inversión privada doméstica y extranjera, cómo crear un fondo de crédito de largo plazo para financiar la inversión doméstica, cómo articular mecanismos colaborativos entre el Estado y las empresas para la creación de mejores puestos de trabajo, cómo orientar eficazmente a los desempleados y subempleados, cómo elevar la calificación técnica y aumentar de la productividad laboral, cómo impulsar el conocimiento de idiomas entre los trabajadores y cómo mejorar la calidad del empleo en el sector público. La inversión es desde ya en el futuro y debimos haber comenzado ayer, con una visión de nación más cohesionada que garantice un futuro más fuerte para nuestro país.

En sus campañas presidenciales, aconsejo a los candidatos a presidente y vicepresidente de nuestro país, por el orden en que aparecerán en la boleta electoral, Arnoldo Alemán y Francisco Aguirre de la alianza del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y Partido Conservador (PC), Daniel Ortega y Omar Halleslevens de la alianza encabezada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Fabio Gadea y Edmundo Jarquín de la alianza del PLI, Enrique Quiñónez y Diana Urbina de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), y Miguel Ángel García y Elizabeth Dávila de la Alianza por la República (APRE), que no prometan muchas cosas a la población para avanzar en la salida de la crisis económica de nuestro país, la cual se refleja con la gran subutilización de la fuerza laboral anteriormente descrita, y que sus propuestas para resolver el problema económico fundamental sean discutidas con los ciudadanos para lograr no sólo el intercambio de ideas sino también su credibilidad como político.

Una vez fijadas las bases del futuro programa económico, habrá tiempo suficiente para el diseño detallado de las medidas del programa aceptado por la ciudadanía, que serían ejecutadas a partir del 10 de enero de 2012. En esos momentos se podría presentar el compromiso de las metas económicas, no antes porque no serían creíbles. En síntesis, les propongo que realicen un esfuerzo intelectual seguido de un debate ciudadano a fondo con los objetivos de transformar las ideas en un programa articulado de acción política y de forjar un consenso amplio que sirva de base para el esfuerzo de la nación. La clave es la deliberación ciudadana y no el debate entre los candidatos.

Olvidaba algo. Señores y Señoras Candidatos: Busquen funcionarios ejecutivos y legislativos, que gocen de su confianza política, probos y morales, que no sean corruptos inocentes ni corruptos puros, y que no tengan asuntos pendientes con la Justicia de Nicaragua. Que sean verdaderos demócratas y respetuosos de las leyes, de las instituciones y del patrimonio nacional. Que sean servidores públicos rectos.

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