Reducción de la tasa de encaje legal sin una política crediticia

14 02 2011

El presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, anunció que el Consejo Directivo de esa entidad ya aprobó una reducción de la tasa de encaje legal que actualmente es de 16.25%, o sea el porcentaje de los saldos de los depósitos en córdobas y en moneda extranjera que los banqueros debe llevar a las arcas del BCN para que éste regule la cantidad de dinero en el mercado y evite al surgimiento de presiones inflacionarias.  

Independientemente de los puntos porcentuales que reduzcan a la actual tasa de encaje legal, el anuncio del presidente del BCN es insuficiente para conducir a una disminución de la elevada tasa de interés activa, que no es competitiva entre los países centroamericanos que poseen moneda propia.

Así lo ha reconocido el actual presidente de la Asociación de Bancos Privados de Nicaragua (ASOBANP), Juan Carlos Argüello, quien afirmó que el nuevo anuncio sobre la reducción de la tasa de encaje legal, del cual no han sido comunicados oficialmente, “tendrá una incidencia positiva en cuanto al costo del dinero que se dispone para otorgar créditos, pero su efecto no es inmediato” a la entrada en vigencia, pero sí deberá sentirse en el año. ¿En cuál mes? No lo dijo.

El anuncio oficial de reducir la tasa de encaje legal es insuficiente para reducir la tasa de interés debido a la presencia de una excesiva tasa de encaje efectiva, que al 10 de febrero era de 26.8% para los depósitos en córdobas y de 18.7% para los depósitos en dólares, por lo cual los bancos mantenían en la bóveda del BCN un exceso de encaje de C$2,088 millones de córdobas, un dinero ocioso que no goza de mantenimiento de valor ni genera intereses según la ley monetaria, y de US$59 millones, por los cuales los banqueros tienen que pagar intereses a los ahorristas mediante la alza de las tasas de interés activas que cobran a los prestatarios.

Es por eso que el presidente de ASOBANP afirmó que el efecto de la reducción de la tasa de encaje legal no sería inmediato sobre el costo del dinero, o sea la tasa de interés, por la presencia del excesivo monto de dinero que los banqueros tienen depositado en el BCN. Además, debe tomarse en cuenta que, según el Balance General Consolidado del Sistema Financiero Nacional (SFN) al 31 de diciembre de 2010, que se encuentra en la página web de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF), indica que el 32% del total de las disponibilidades en moneda extranjera constituía depósitos en instituciones financieras del exterior.

Entonces, ¿qué hace falta para hacer suficiente el anuncio de la reducción de la tasa de encaje? Lo más importante que hace falta es la política financiera o crediticia, que sea supervisada por el BCN, y que aún no existe en la práctica ni en la nueva ley del BCN. Es necesario firmar un acuerdo nacional entre la autoridad monetaria y los banqueros, que sea firmado para concretar una política crediticia que financie el capital de trabajo que demandan las actividades productivas.

El presidente del BCN debe saber que con un tipo de cambio fijo, como es el tipo de cambio reptante con un deslizamiento diario preanunciado, las reservas internacionales brutas oficiales se exponen al riesgo de una mayor caída con una mayor liquidez en el mercado resultante del aumento del multiplicador de dinero, que siendo hoy igual a 6.15 podría oscilar entre 7 y 8. El riesgo de pérdidas de reservas internacionales oficiales se acrecentaría porque el Gobierno de Nicaragua se comprometió con el Fondo Monetario Internacional (FMI) con una política monetaria expansiva, o sea con la reducción del saldo de la deuda interna emitida por el BCN, a través de la redención de Títulos Especiales de Inversión y Letras Estandarizadas que subastó el año pasado.

Los banqueros, por su parte, no se arriesgan a colocar más préstamos por el temor de no poder recuperarlos, a pesar que la economía nacional crece a un ritmo de 4% anual. Los bancos decidieron mantener una gran liquidez a expensas de reducir su tasa de rentabilidad, una situación  que no pueden mantenerla. Además, las entidades bancarias financian principalmente el consumo de la población en el mercado más grande del país, la Ciudad de Managua, ya que a finales de noviembre del año pasado el 74% de la cartera de crédito es destinado de hecho a las familias, distribuido en comercio, préstamos personales, tarjeta de crédito para el consumo y préstamos hipotecarios.

Existe, pues, el problema de retomar una verdadera política crediticia que intermedie los depósitos del público no bancario hacia el financiamiento del crédito que demandan las actividades productivas, dado el freno que hoy existe para las inversiones financieras en títulos valores del Estado de Nicaragua.

Por otro lado, veo muy probable que, después que se oficialice la nueva tasa de encaje legal, las arcas de la autoridad monetaria continúen sirviendo para depositar un mayor sobre encaje del observado hasta ahora. Entonces, ¿para qué sirvió la medida? Para nada. ¿Alguna opción para usar ese dinero ocioso a favor de la economía? Claro que existe.

En ese escenario, no habría que desestimar la activación de un mecanismo de regulación de la liquidez que el BCN, convertido en un prestamista de última instancia, no usa. Primero, aconsejaría a la autoridad monetaria incrementar la tasa de encaje legal, tomando en cuenta la tasa de encaje efectiva. Luego, oficializar la apertura de una ventanilla de redescuento en el BCN a favor de los productores, sobre la base una política de crédito dirigido financiada por el dinero ocioso del sobreencaje. Y por último discutir y suscribir esta política con el FMI.

Con el FMI ya no deberían existir herejías económicas. Todo puede ser discutido con el FMI. La Oficina Independiente de Evaluación (IEO, por sus siglas en inglés) del FMI en su reciente informe “Actuación del FMI en el periodo que desembocó en la crisis financiera y económica: la vigilancia del FMI de 2004 a 2007” destacó que “la opinión mayoritaria entre el personal del FMI –un grupo cohesionado de macroeconomistas– era que la disciplina de mercado y la autorregulación bastarían para evitar problemas graves en instituciones financieras”, y la “débil” gobernabilidad interna y una cultura que desalienta el pensamiento crítico jugaron también un papel fundamental en la citada falta de previsión.

La incapacidad del FMI para prevenir la posibilidad de una crisis sistémica de forma precoz, aguda y eficaz es un hecho que nos debería hacer más humildes, que la institución reconoce con sinceridad y al que está lista para responder, afirmó el francés Dominique Strauss-Kahn, actual director gerente del FMI. Urge, pues, que el FMI reconozca que debe implementarse una política crediticia que favorezca el crecimiento económico de Nicaragua, que nos facilite salir del escenario exclusivo de la estabilización macroeconómica. Necesitamos un crecimiento suficiente d ela economía nacional, siempre acompañado de una estabilidad del tipo de cambio y de una baja presión inflacionaria estable.

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One response

14 02 2011
Miguel de Arriba

Estoy totalmente de acuerdo.
El Estado no está pintado como pretenden los neoliberales; está para actuar.
Sin embargo, esta medida del Banco Central no servirá para nada mientras no se regule de forma efectiva a los bancos.

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