Las preocupaciones tardías del FMI

30 06 2010

El Fondo Monetario Internacional (FMI) manifestó recientemente sus preocupaciones por las políticas económicas populistas y los problemas de gobernabilidad en Nicaragua, que afectan la sostenibilidad de las finanzas públicas y el ambiente empresarial.

Debería reconocerse que la suspensión de las donaciones del Grupo de Apoyo Presupuestario ha incidido en el aumento de la deuda pública externa, por lo cual el saldo de dicha deuda se está aproximando al 65% del PIB a finales de 2010, mientras que en 2008 era de 56% y, por lo tanto, la vulnerabilidad externa de la economía se expone a un severo riesgo. Por esta preocupación, el FMI propone la diversificación de los mercados de exportación y de las fuentes de cooperación internacional.

Por otro lado, el FMI reconoce que el bono salarial anunciado por el Presidente Daniel Ortega el pasado 30 de abril aumentó la planilla salarial en 0.5% del PIB, implicando un crecimiento de la masa salarial de 9% en vez del 3.5% aprobado en el programa económico de este año, pero el FMI guarda silencio sobre el crecimiento de la producción que ahora se acerca a 3% en vez del 1% programado y sobre la tasa de inflación de precios al consumidor que se ha elevado hasta 7% en vez del 3% programado para este año por efectos de las alzas de precios internacionales de los hidrocarburos, los alimentos y las materias primas.

Sin embargo, el FMI reconoce que el bono salarial no aumentará el déficit fiscal de 4.9% ni el saldo de la deuda interna del gobierno central de US$1,273 millones fijados para 2010, debido a que ha sido financiado con una donación de Venezuela, pero está preocupado por la creciente tendencia del gasto público y porque el bono podría influir las negociaciones salariales en el sector privado. Aparentemente, el FMI vuelve a ignorar que la política salarial en el sector privado depende exclusivamente de la capacidad financiera de las empresas, tal como se estableció en el primer Programa “ESAF” del FMI en nuestro país.

Hasta ahora, y tardíamente, el FMI reconoce que el crecimiento económico de Nicaragua es muy anémico y que la reducción de la pobreza es muy lenta, pero continúa ignorando aparentemente, o encubriendo, que la pobreza se amplió y se profundizó cuando Nicaragua recibió la más grande ayuda como fue la de no pagar el servicio de la deuda externa a los países miembros del Club de París y a las instituciones financieras internacionales con la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (HIPC).

En vez de que se canalizaran los impuestos liberados del pago de la deuda externa a proyectos de educación, salud y saneamiento ambiental, algunos altos cargos públicos en la Administración del Ing. Enrique Bolaños, principalmente en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público  y en el Banco Central, avalados por el FMI, desviaron más de la mitad del alivio de la Iniciativa HIPC hacia el pago de una deuda pública interna, que ha sido denunciada como ilícita y acusada penalmente por instituciones del Estado.

Muy tarde reconoce el FMI que el país necesita políticas públicas para mejorar la competitividad empresarial y la productividad de la economía, pero el policía financiero internacional prosigue ignorando aparentemente que: 

(i)           el aumento del año promedio de escolaridad de la población es un problema que no se puede resolver en el corto plazo y que es necesario restablecer la educación técnica media y superior en el país; 

(ii)          urge la transferencia de tecnología para las microempresas y pequeña y medianas empresas por parte del Estado; 

(iii)         el tipo de cambio real muestra un 20% de sobrevaluación, porque es un rehén de la excesiva dolarización extraoficial y de los mecanismos de indexación de precios con respecto al valor del dólar; 

(iv)         se requiere introducir los servicios públicos y mejorar la red vial en las zonas rurales; y 

(v)          se necesita mejora la regulación de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) para disminuir los costos a la economía y a las familias, ya que la tasa de interés no es fijada por el mercado libre.

Pero el FMI se limita a señalar que para elevar la competitividad sólo se requiere limitar los ajustes salariales –algo factible en el corto plazo- y reducir la dependencia del petróleo -sólo posible en el largo plazo-.

Finalmente, el FMI trata de mitigar sus actuales preocupaciones, en el mal momento de un elevado desempleo, al aconsejar las autoridades gubernamentales que para compensar la reducción de la ayuda externa: 

(i)           amplíe la base de contribuyentes –yo diría cobre bien los impuestos y revise las exenciones y exoneraciones en el pago de los tributos-; 

(ii)          mejore la administración tributaria  -esta es una tarea permanente-; 

(iii)         racionalice el gasto público con la contención del ajuste de los salarios del sector público –esto dependerá del crecimiento de la producción y de los precios, acorde con la fórmula fondomonetarista-, y con la reducción de las grandes asignaciones presupuestarias –lo cual parece una invitación a modificar la Constitución de la República para disminuir el 10% del gasto total del presupuesto en concepto de transferencias a las universidades y al Poder Judicial, lo cual no es posible en un año electoral y demanda un gran consenso nacional-; 

(iv)         reduzca los subsidios generalizados -¿los del transporte público en la Ciudad de Managua y en Ciudad Sandino?, ¿y los del consumo de energía eléctrica?; y 

(v)          reforme el sistema de pensiones, con el aumento de años para la jubilación, el aumento de las tasas de contribución y la reducción de los beneficios de los asegurados, con el fin de mejorar la situación financiera del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social –lo cual también no es posible realizar en un año electoral-.

Es muy probable que en el momento de discusión para lograr la cuarta revisión y la quinta revisión del Programa “Servicio de Crédito Ampliado” en agosto próximo, el FMI condicione la aceptación de sus consejos no sólo para esa aprobación sino también para la extensión de un año de dicho programa.

Si esas pretensiones se concretaran, el presupuesto de Nicaragua se ajustaría a expensas del 80% de la población que es pobre, el crecimiento económico del país sería más lento de lo que afirma actualmente el FMI, seguiríamos empantanados en la estabilización macroeconómica que es insuficiente para reducir el malestar microeconómico, y el equilibrio fondomonetarista provocaría más pobreza porque reducir el déficit fiscal, por ejemplo de 5% a 3% del Producto Interno Bruto (PIB), con menos donaciones externas conduciría a un ajuste draconiano.

Nicaragua necesita buscar un mayor crecimiento y de mejor calidad para potenciar la demanda interna, o sea la inversión y el consumo, y no continuar basando el crecimiento de la producción exclusivamente sobre las exportaciones.

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3 07 2010
Roberto Guerra

El libro de Oscar Ugarteche, “Historia crítica del FMI” está disponible en el sitio Web que se indica arriba, lo pueden ofrecer libremente a sus lectores, se trata de una publicación del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, para compartir con todos los interesados en el tema.
http://www.4shared.com/document/7TwYrGV_/HistCriticAdelFMI2010.html

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