Managua, Nicaragua
8 de mayo de 2012
Ingeniero
René Núñez Téllez
Presidente
Asamblea Nacional de Nicaragua
Su Despacho
Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. René Núñez Téllez:
El 31 de enero de este año solicité en forma escrita a la Primera Secretaria de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, Lic. Alba Azucena Palacios Benavides, que presentara a los miembros de la Junta Directiva que usted preside las dos solicitudes de desaforación del Sr. Eduardo Montealegre, diputado de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), por sus presuntos delitos de orden privado contra mi persona, las cuales fueron remitidas por los jueces Lic. María Ivette Pineda Gómez, el 6 de octubre de 2008, y Lic. Henry Morales Olivares, el 15 de junio de 2011, al entonces Primer Secretario, Dr. Wilfredo Navarro Moreira. También he de informarle que tuve conocimiento, de parte del Despacho de la Lic. Palacios Benavides, que ambas solicitudes de desaforación ya se incluyeron en la Agenda de la Asamblea Nacional.
Dos meses y ocho días después de haber presentado mi solicitud a la Lic. Palacios Benavides, le remito esta carta abierta para conocer cuándo la Honorable Junta Directiva de la Asamblea Nacional pondrá los dos mandatos judiciales antes mencionados en el Orden del Día de la Asamblea Nacional y se pueda proceder a la formación de una comisión especial que los analice y se pronuncie al respecto, y no se continúe negando mi derecho de tener acceso a la justicia como me ha sido negado durante 3 años, 8 meses y 8 días por el uso inapropiado que ha hecho el Sr. Eduardo Montealegre de la inmunidad que le confiere su cargo público.
Como es de su conocimiento, querellé al Sr. Eduardo Montealegre por injuriarme y calumniarme al escribir y difundir en el diario La Prensa el 31 de julio de 2008 que yo era uno de los quebradores más conocidos del Banco del Café y, además, por menoscabar mi reputación profesional al afirmar que no servía el estudio que realicé ad honorem y a solicitud de la Contraloría General de la República sobre las liquidaciones de cuatro bancos ocurridas en 2000 y 2001, lo cual ha provocado serios daños morales y económicos, incluyendo la persecución laboral y profesional a mi familia y mi persona como represalia del Sr. Eduardo Montealegre. Es de conocimiento público que la soberbia del Sr. Eduardo Montealegre le impidió retractarse y lo condujo a ponerse al margen de la ley.
De acuerdo con información pública del 20 de junio de 2009, un día antes de esa fecha usted recomendó al Sr. Eduardo Montealegre que renunciara a su fuero, al declarar que “Si a mí me acusara alguien de injurias y calumnias, yo dejo mi inmunidad, porque cuando alguien es despojado de su inmunidad por un tema específico, se le despoja solamente para ese tema específico” y usted agregó que “… en ese tipo de casos, acogerse a la inmunidad no es un comportamiento adecuado de personas responsables y de personas que están dispuestas a responder por sus actos”.
Sin embargo, su recomendación fue menospreciada por el Sr. Eduardo Montealegre, quien continuó ofendiéndome públicamente y agregando más injurias y calumnias contra mi persona, incluso en una supuesta carta de disculpas que él escribió a solicitud del entonces Primer Secretario, Dr. Wilfredo Navarro, y que hizo circular desde la casa del movimiento político que lleva su apellido, lo cual me obligó a querellarlo por segunda vez.
También es de conocimiento público que el Sr. Eduardo Montealegre politizó mi demanda y sus aliados políticos lo respaldaron públicamente en esa politización. Es increíble que en nuestro país si un político, en este caso el Sr. Eduardo Montealegre, fuese acusado de una presunta delincuencia común, pueda transformarla campantemente, con el beneplácito de sus aliados, en una acusación política y consolide la impunidad. Por esta clase de conducta política, Señor Presidente de la Asamblea Nacional, considero que se tenga en cuenta la necesidad de fortalecer la ética entre algunos servidores públicos que ejercen la política como una profesión.
En espera de su respuesta a mi solicitud arriba mencionada, hago propicia la ocasión para reiterarle las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.
Atentamente,











