Los efectos del cambio climático en Nicaragua

6 05 2010

Hoy por la mañana, en nuestro encuentro empresarial tradicional de COPADES el primer jueves de cada mes, el Profesor José Antonio Milán Pérez, un notable científico que conozco desde hace más de veinte años, disertó sobre un tema de actualidad mundial, como es el Cambio Climático, con la particularidad de su impacto en Nicaragua.

Nos decía el Profesor Milán que el cambio del clima puede deberse a procesos naturales o internos o debido acciones externas, o a cambios generados por los seres humanos, de forma duradera, en la composición de la atmósfera o en el uso de la tierra, y enfatizó que es muy probable que sea de mayor escala que lo que se cree hoy.

Desde la acera de la economía, considero que es necesario una respuesta política inmediata, que no sea moralista como ha sido hasta hoy porque produce sólo medidas que no tienen ningún efecto práctico o demandas de una reconstrucción total de la economía global que no se visualiza, y  que estimo sería principalmente en los países de economía avanzada.

Continuaba explicando el Profesor Milán que la radiación solar calienta la superficie de la tierra y ésta emite radiación terrestre, pero los gases de efecto invernadero (CO2, CH4, Nox y otros) absorben y reemiten la radiación terrestre, y gracias a ello la temperatura de la tierra es de 15°C y no de -18°C; sin embargo, la actividad humana incrementa las emisiones y las concentraciones de esos gases, la temperatura de la tierra se eleva y el sistema busca un nuevo equilibrio energético. Se produce entonces un cambio en el clima terrestre. Destacaba el Profesor Milán que en el período 1840-2004 los países con mayores porcentajes en la emisión mundial de CO2 son Estados Unidos, Federación de Rusia, China, Alemania, Reino Unido, Japón, Francia, India, Canadá y Polonia, en un rango que disminuía desde casi 30% hasta 2% por país en el mismo orden según el Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés). Nicaragua tiene un porcentaje de responsabilidad o de deuda de carbono de 0.1%.   

Bien, retornando a la acera económica, puedo deducir que la raíz última del daño al medio ambiente es la desunión entre el crecimiento industrial exponencial y los recursos naturales del planeta. Una simple cuestión aritmética es que el crecimiento de la población humana, la producción y el consumo no pueden continuar para siempre, porque inevitablemente chocaremos con la creciente escasez de petróleo, agua potable y tierra cultivable, y esta experiencia se volverá cada más severa en el transcurso de este siglo. El sistema económico mundial actual, basado en el crecimiento exponencial, no es sostenible.

Además, si se acelera la globalización, se acelera el calentamiento global, no sólo por la emisión de gases sino también por el rápido crecimiento de la población, que se estima crecerá 2000 millones en los próximos 20 años, y la destrucción continua de la biosfera, o sea de los mecanismos naturales del planeta para regular el clima, como una consecuencia del desarrollo de la agricultura y el uso de biocombustibles.

Señalaba el Profesor Milán que las evidencias científicas del cambio climático en el mundo son la disminución de la extensión de la capa de nieve en el Hemisferio Norte, la retirada masiva de los glaciares de las montañas, incremento de la salinidad de las aguas, aumentos de los niveles del mar, sequías más intensas y largas en ciertas áreas, preponderancia de huracanes, en fin aumentos de catástrofes climáticas desde 1970.

El profesor subrayó que no existe un análisis exhaustivo de los daños provocados por el cambio climático en Nicaragua, tanto en organismos internacionales como nacionales. La Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL) tiene siete eventos de esta clase registrados para Nicaragua en el período 1982-2007, como son inundaciones, el Huracán Joan, el Huracán Mitch, el Huracán Félix, sequías e inundaciones provocadas por tormentas tropicales, con daños valorados de 3024 millones de dólares, 3458 personas muertas y 1.4 millones de personas damnificadas.

Los efectos del cambio climático en Nicaragua enumerados por el Profesor Milán son la disminución de la producción de granos básicos, la pérdida de la diversidad biológica y del recurso forestal, el desabastecimiento de agua, la degradación de los suelos, las inundaciones en las zonas costera bajas, las inundaciones en asentamientos humanos con deficiente red de drenaje pluvial, el impacto negativo sobre las lagunas cratéricas, deslizamientos de masas de tierra en zonas de mayor pendiente, y el aumento de la temperatura que afecta la salud de las personas, incrementa los vectores que propagan enfermedades, aumenta la erosión y la pérdida de suelos e incrementa el consumo de energía y el riesgo de incendios. También es muy probable que aumente el nivel del mar, especialmente en la Costa Caribe, pero no hay que obviar que el cambio climático puede beneficiar el clima de algunas zonas.

De acuerdo con datos del INETER, agregaba el Profesor Milán, los municipios altamente amenazados por los cambios climáticos en Nicaragua son San Francisco Libre, Matagalpa, Somotillo, Villanueva, El Viejo, Chinandega, Villa Carlos Fonseca, Tola, Estelí y Ciudad Darío, que están afectados en orden de importancia por sequías, inundaciones y huracanes.

Los municipios medianamente amenazados, en orden de importancia por huracanes, inundaciones y sequías, son El Rama, Waspam, Puerto Cabezas, Laguna de Perlas, Prinzapolka, Bluefields, La Cruz de Río Grande, Managua, Tipitapa, Puerto Morazán, La Paz Centro, Posoltega, El Jicaral, San Lorenzo, Sébaco, San Isidro, La Trinidad, León, El Realejo, Chichigalpa y Corinto. Todos los demás municipios del país se clasifican en la categoría de amenazados.

Volviendo a la acera de la economía, observo que las soluciones estándares de gobiernos, ambientalistas y expertos en desarrollo económico se concentran en la generación de energía renovable, el desarrollo sustentable y la redistribución económica entre los países ricos y los países pobres. Ninguna de estas soluciones tiene una gran incidencia en la solución del problema del cambio climático actual, porque no toman en cuenta los vínculos entre el cambio climático, la globalización y el aumento de la población mundial.

Algunos ambientalistas proponen revertir la globalización y adoptar sistemas de producción y estilos de vida de baja tecnología, pero ¿cómo hacer esto con una población mundial de casi 7000 millones de personas en 2010? Argumentan que estos problemas pueden superarse si vivimos más naturalmente, pero esto fue cierto alguna vez y ya no  lo es porque los patrones de consumo ya se han enraizado en las sociedades modernas.

Los expertos en desarrollo económico afirman que el problema es el uso de recursos per cápita, no el exceso de población, pero las demandas humanas ya sobre exigen la capacidad del paneta y no existe la más remota posibilidad de una redistribución de los recursos en el nivel global y a gran escala.

Los economistas neoliberales creen que la crisis climático-energética se resolverá por sí sola al volverse más caro el petróleo y más barato los combustibles alternativos. Estos economistas aparentemente ignoran que algunos países, tales como Irán, Rusia y Venezuela, tienen un poder geopolítico sobre la base de sus reservas petroleras. Esta corriente neoliberal se abandona en los brazos del mercado, pero es muy fácil concluir que la crisis ambiental no puede resolverse exclusivamente sobre la base de las fuerzas del mercado, que no es tan sabio como lo califica la teoría.

Advierte el Profesor Milán que el cambio climático tiene cinco características distintivas, a saber: 

  • Está científicamente comprobado (INEQUÍVOCO).
  • Es un fenómeno acumulativo.
  • Sus efectos son irreversibles.
  • De larga manifestación (las emisiones de hoy generan problemas mañana).
  • Es un fenómeno global (no tiene fronteras).

Por lo tanto, el cambio climático es un problema que trasciende la seguridad del país y la estabilidad de los ecosistemas, por lo que es imprescindible desarrollar las capacidades de adaptación necesarias para preservar nuestra supervivencia, al mismo tiempo que debemos trabajar en materia de mitigación mediante la reducción de emisiones, concluye el Profesor Milán.

Acepto la opinión del profesor de que el calentamiento global no se detendrá, porque ya está incorporado al sistema de la Tierra, pero habría que pensar en alguna perspectiva que desacelere su avance, en soluciones tecnológicas confiables. Los países emergentes, los países en vías de desarrollo, los países pobres y aún muy endeudados en términos de producción como Nicaragua, requieren ayuda para evitar más daños a sus sistemas biológicos y que puedan transitar en forma sustentable el camino hacia el desarrollo.

En el mundo los especialistas hablan mucho de “crecimiento verde”, o sea el uso de energía renovable. No cabe duda que el uso de energía renovable en Nicaragua es parte de nuestra respuesta, como lo es la energía hidráulica, la energía eólica, la energía geotérmica y la energía solar. Todo crecimiento económico debe incluir la investigación y el desarrollo de tecnologías que satisfaga las necesidades humanas y reduzca el cambio climático actual provocado por la humanidad.

Si no se detiene el cambio climático, habrá mucho que hacer para detener sus efectos: reforzar las defensas costera porque el nivel de los mares se elevará; crear sendas seguras para la vida salvaje; consumir menos energía eléctrica en las ciudades; brindar socorro a millones de refugiados ambientales; mayor preponderancia de enfermedades tropicales allí donde no era frecuente hallarlas hasta hace muy poco. Todas estas tareas requieren de todos nuestros recursos humanos y no hay motivo para que una gran cantidad de personas se encuentre desempleada en la actualidad.

La implementación de una política efectiva para detener el cambio climático se ve obstruida por la generalizada mentalidad de negación, la idea que la crisis climática no es totalmente solucionable, que el calentamiento global continuará sin importar lo que hagamos. Expertos mundiales en este tema ya han manifestado que “ya es demasiado tarde”.

Las dificultades que enfrentaremos en las próximas décadas serán masivas y algunas posiblemente ingobernables. Algunos expertos ya pronostican la guerra por el agua. La situación será mejor manejada si usamos nuestra creatividad tecnológica para negociar una crisis que ya no podrá evitarse.

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One response

9 05 2010
Frank Invernoz

Debemos defender ante, a los recursos naturales, la tierra, el agua, porque de lo contrario nos aproximaremos a la destrucción de nuestra gran casa común. Muy buen artículo, como para hacer reflexionar y poner en marcha las conciencias.

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