La economía de Nicaragua en 2009

9 04 2010

Se fue 2009 entre altibajos de la administración económica del país, porque la política fiscal y la política monetaria fueron conducidas en la misma dirección de los efectos de la recesión económica mundial, debido a la insuficiencia de recursos financieros del sector público.

Algunos políticos de derecha y de centro atribuyen a la alianza política en el poder la responsabilidad de la crisis económica de Nicaragua, ignorando aparentemente que el origen de la crisis es global y provocada por el exceso de liquidez y la falta de regulación en la intermediación financiera que condujo a la quiebra de grandes bancos estadounidenses en septiembre de 2008.

Todo el sistema financiero mundial se vino abajo desde la quiebra de Lehman Brothers, una institución que es tristemente recordada en Nicaragua por su inversión financiera en Certificados Negociables de Inversión (CENIs) del Banco Central de Nicaragua (BCN) de 75 millones de dólares a plazo de un año y con una sorprendente o atractiva tasa de interés dolarizada de 15% en 1997.

La crisis financiera mundial –que no tiene parangón por su magnitud y profundidad desde la Gran Depresión de los años treinta del siglo pasado- no contagió a los bancos comerciales de Nicaragua, porque no habían invertido en la adquisición de títulos hipotecarios contaminados de la falta de escrúpulos, del grave riesgo moral, de los banqueros de Wall Street.

Sin embargo, la recesión económica mundial derivada de esa debacle financiera golpeó a Nicaragua, que en 2009 ocupó el puesto 115 entre 133 países en el Ranking de Competitividad Mundial, con un índice de 3.44 sobre 7.00 elaborado por la escuela de negocios IMD de Suiza y el Foro Económico Mundial con base en el desempeño económico, infraestructura, eficiencia del gobierno y eficiencia de los negocios.

Las medidas gubernamentales llegaron temprano, el 20 de enero de 2009, con el “Programa de Defensa de la Producción, el Crecimiento y el Empleo del Año 2009”, y aunque se formularon en una dirección correcta no fueron efectivas para impulsar el aumento de la inversión pública porque estaba desfinanciado en US$343 millones.

Una política fiscal anti cíclica en nuestro país no es posible sin más recursos externos, debido a la insuficiencia de los ingresos tributarios, por lo cual las medidas de choque presentadas por el Gobierno para amortiguar la crisis no cumplieron su papel en 2009.

El principal problema económico que afectó a los nicaragüenses fue la caída de 1.5% del Producto Interno Bruto (PIB) Real, que estuvo acompañada del descenso promedio anual de 2.6% del desempeño productivo medido por Índice Mensual  de Actividad Económica (IMAE) de diciembre de 2009.

Esta contracción económica también estuvo acompañada de una contracción de 31% de la inversión extranjera directa, que sumó US$434.2 millones, y del aumento de 65,000 personas desempleadas involuntariamente y que elevaron la tasa de subutilización laboral global a su nivel observado en el año de 1997, que fue de 27% de la población económicamente activa.

La pobreza también aumentó porque, en términos por habitante y promedio anual, el ingreso de los nicaragüenses se redujo 52 dólares al ser comparado con el registrado en 2008, que aunado con una reducción anual de 6% en el flujo de las remesas familiares y con una tasa de inflación acumulada anual de 0.93%, provocó una caída de 2% en el volumen del consumo de las familias.

El panorama más decepcionante se vio en el presupuesto nacional por la dramática caída de 15% de los ingresos tributarios que el gobierno esperaba recaudar –aunque aumentaron 2% con respecto a lo recaudado en 2008- y también por la decisión del Grupo de Apoyo Presupuestario de suspender la donación de 45 millones de dólares para apoyo presupuestario –sólo la Unión Europea donó 15 millones de dólares para la educación pública- por el reclamo de la oposición política del fraude en las elecciones municipales de noviembre de 2008.

Eso obligó a las autoridades gubernamentales a recortar tanto el gasto de inversión pública en 84 millones de dólares como el gasto corriente en 50 millones, mientras aumentaba la deuda gubernamental interna en 88 millones de dólares, con un costo de 10% y a 3 años plazo, y utilizaba 11 millones de dólares de sus depósitos en el BCN para financiar un déficit fiscal que fue igual al 4.7% del PIB.

Un efecto benigno que nos dejó la recesión económica mundial fue una baja tasa de inflación anual de 0.93%, debido principalmente a la reducción de los precios internacionales, principalmente del petróleo, las materias primas y los alimentos. Cabe destacar que a diciembre de 2009 la caída acumulada anual de los precios al consumidor de alimentos y bebidas fue de 6%, mientras que el poder adquisitivo del salario mínimo legal se incrementaba 10% y mantenía su cobertura de un tercio del costo de la canasta de 53 productos de consumo básico.

En 2009, el valor de las exportaciones domésticas de bienes FOB disminuyó US$98 millones  hasta US$1,391 millones, con respecto al valor registrado en 2008, mientras el valor neto de la maquila disminuía US$12 millones hasta US$272 millones. Por otro lado, el valor de las importaciones de bienes CIF se desplomó US$860 millones hasta US$ 3,477 millones y observó una disminución de US$861 millones. El déficit comercial fue financiado con remesas familiares de US$678 millones, cooperación internacional de US$590 millones e inversión extranjera directa de US$434 millones, o sea un gran total de US$1,702 millones.

Con las caídas de 1.5% del Producto Interno Bruto (PIB), de 8% de los precios de importación y de 1% de los precios de exportación, un segundo y último efecto benigno de la crisis fue la reducción del déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos de 24% del PIB en 2008 a 12% del PIB en 2009, por lo cual la necesidad de financiamiento externo fue menor.

Ante la reducción de las donaciones externas, el saldo contable de la deuda se elevó de 56% del PIB en 2008 a 59% del PIB en 2009 hasta US$3,653 millones, mientras que el pago de intereses y amortizaciones a los acreedores externos fue equivalente al 6% del valor total de las exportaciones domésticas de bienes FOB y del valor neto de la maquila al totalizar US$105 millones.

Gracias al mandato del Grupo de los 20 (G-20) en su Cumbre de Londres de abril de 2009, el FMI asignó a Nicaragua un fondo contingente de Derechos Especiales de Giro equivalente a 164.4 millones de dólares, que podrían utilizarse en el caso que se presentara una grave reducción de las reservas internacionales. Sin embargo, excluyendo ese fondo contingente, la autoridad monetaria se excedió en la acumulación de reservas hasta 2.3 veces la base monetaria, ya que la condicionalidad suscrita con el FMI es de 2.2 veces, mediante las subastas de Letras Estandarizadas del BCN que lograron disminuir, en ciertos momentos del año, alrededor de 1,000 millones de córdobas la cantidad de dinero que circula fuera del sistema financiero nacional. Este éxito monetario tuvo el costo de una mayor aceleración en la caída del PIB, una progresiva reducción de la ocupación plena y, consecuentemente, un aumento de la pobreza.

El mercado financiero nacional demostró que no es tan sabio como lo pintan. Los bancos sacrificaron la rentabilidad y mantuvieron un exceso de liquidez, lo cual no se tradujo en una reducción de las tasas de interés activas ni en un instrumento para contrarrestar los efectos de la recesión económica mundial al caer el saldo total de crédito casi 4 puntos porcentuales del PIB con respecto a diciembre de 2008. Además, se observó una falta de responsabilidad empresarial financiera en el manejo de la mora de las tarjetas de crédito, al enviar a más de 45,000 tarjetahabientes a los juzgados, en vez de haber facilitado una reestructuración de esta deuda en términos realistas, dada la menor tasa de ocupación plena por el cierre involuntario de empresas frente a la recesión económica mundial.

El evento económico más importante de 2009 fue la aprobación de la segunda y tercera evaluación del programa económico trienal suscrito entre el Gobierno de Nicaragua y el Fondo Monetario Internacional (FMI), al haberse acordado para 2010 el aumento del superávit del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) en 300 millones de córdobas y la implementación de una reforma tributaria que proveerá, en principio, un aumento de 45 millones en la recaudación de impuestos en 2009. Esto impulsó un total de préstamos de 90 millones de dólares en divisas líquidas de libre disponibilidad por parte del FMI, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM/IDA) en el cierre del año y, consecuentemente, redujo los riesgos económicos y financieros del país, pero el creciente riesgo político –generado por políticos de derecha, centro e izquierda- continuó obstaculizando la atracción de la inversión doméstica y extranjera.

Salir de la crisis significa aumentar la ocupación plena, a sabiendas que reducir el subempleo es más difícil que disminuir el desempleo abierto. Nicaragua desde hace mucho tiempo gasta más de lo que produce -el consumo y la inversión superaron en un 14% a la producción de bienes y servicios en 2009-, por lo cual será difícil salir de la crisis sin un crecimiento económico competitivo y sostenible, pro-pobre y eficiente.

Hay muchos retos pendientes y es momento de aprender de los errores pasados y abordar reformas estructurales que hasta ahora se han limitado a los ámbitos monetarios, financieros y fiscales. Faltan las reformas estructurales para elevar la productividad y la competitividad; ligar los salarios y la productividad; mejorar el clima a los emprendedores y desarrollar una política educativa que permita una mejor calificación técnica; facilitar el acceso real al crédito de los agentes económicos; e incentivar la innovación -la I+D+i, investigación, desarrollo, innovación, debería convertirse en la base sólida de nuestro crecimiento económico-; y atraer inversiones domésticas y extranjeras, con una mayor seguridad jurídica, una fiscalidad atractiva y una estabilidad institucional y regulatoria.

Salir de la crisis económica es una responsabilidad de todos, pero la obligación gubernamental es coordinar esa salida con medidas consistentes con el diagnóstico, ya de sobra conocido.

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One response

28 04 2010
Doctor Avendano

Apreciado profesor:
Es evidente que el problema fundamental en nuestro pais, es la politica, la falta de gobernabilidad por intereses partidarios afecta la economia de nuestro pais.
Si la responsabilidad es de todos, por qué no hemos encontrado la clave económica para resolverlo.
mi pregunta es ?
Es necesaria una concertacion economica que este por encima de la concertacion politica?
Debe privar la patria la nacion, antes que los interese partidarios

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