La política monetaria de Nicaragua en 2010

20 03 2010

Más de lo mismo, es la cotidiana frase cuando me refiero al manejo de la variables monetarias y cambiarias del país, lo cual significa “esterilización” de dinero o retiro de córdobas en circulación con el progresivo endeudamiento del Banco Central con la excesiva colocación de Letras Estandarizadas -las mal llamadas operaciones de mercado abierto-, para aumentar las reservas internacionales oficiales más allá de la condicionailidad establecida con el Fondo Monetario Internacional (FMI que es de 2.2 veces la base monetaria, o sea 2.2 veces la suma del saldo de la emisión de dinero y del saldo del depósito de encaje legal en moneda nacional -cabe mencionar que la tasa de encaje legal es de 16.25% del saldo de los depósitos en córdobas en el sistema financiero nacional, pero la tasa de encaje efectiva observada al 31 de diciembre de 2009 fue de 30.2% por la excesiva liquidez resultante del frenazo crediticio con crecientes tasas de interés activas en el mercado financiero local-.

El año pasado ingresaron tardíamente los préstamos multilaterales de divisas líquidas de libre disponibilidad, US$38 millones del FMI y US$40.5 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) -quedó pendiente la entrega de este tipo de préstamo por parte del BID- debido al incumplimento de las reformas estructurales, por lo cual el FMI limitó a la implementación de una reforma tributaria a partir de 1 de enero de este año, así como un aumento de un punto porcentual, de 5% a 6%, en la tasa de cotización de los empleadores al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, con el fin de incrementar el superávit de ese organismo en C$300 millones (equivalentes a US$15 millones) en este año.

Debido al ingreso tardío de dichos préstamos, además de la suspensión de las donaciones de divisas líquidas de libre disponibilidad para apoyo presupuestario -sólo la Unión Europea donó US$15 millones a la educación pública-, nuestros servidores del Banco Central de Nicaragua endeudaron a los nicaragüenses mediante colocaciones netas de Letras Estandarizadas y Títulos Especiales de Inversión por un monto de C$1,619 millones, equivalentes a US$78 millones, con tasas de interés dolarizadas a un año plazo que disminuyeron desde 10.4% en enero a 4.0% en diciembre del año pasado, y que facilitaron en 2009 el aumento US$268 millones en el saldo de las reservas internacionales brutas, excluyendo el fondo contingente de US$164.4 millones que entregó el FMI de acuerdo con la resolución del Grupo de los 20 en su Cumbre de Londres de abril de 2009.

Como decía el fraile Luca Bartolomeo Pacioli, que realizó grandes aportes a la contabilidad, “No hay almuerzo gratis, siempre hay un debe y un haber”, ya que el “éxito” del incremento de las reservas internacionales en 2009 tiene el costo de un mayor endeudamiento a los nicaragüenses y cuyos intereses tendremos que pagar con nuestros impuestos, y para ello el Banco Central está solicitando el pago de esas pérdidas en su propuesta de ley orgánica que pronto discutirá la Asamblea Nacional. No se requiere pensar mucho acerca de qué hacer con tantas reservas, que exceden la condicionalidad macroeconómica acordada con el FMI; sencillamente, hay que pagar ese endeudamiento de corto plazo provocado por la autortidad monetaria y así volverán a disminuir las reservas internacionales oficiales del país.

Para 2010, de acuerdo con mi pronóstico económico, la política monetaria perseguirá los siguientes objetivos de (1) minimizar la pérdida de reservas internacionales netas ajustadas, que estimo caerán en USS$30 millones por el pago de la deuda interna generada por la autoridad monetaria en 2009, aunque el saldo de las reservas internacionales brutas, con el supuesto que el FMI no retire el fondo contingente de US$146.6 millones arriba mencionado, se situará en el nivel de 2.48 veces la base monetaria; (2) no incurrir en mora en el pago de US$100 millones en concepto del intereses y amortizaciones de la deuda externa reestructurada -en la actualidad, Nicaragua sólo honra el 44% del total de su deuda externa-; (3) mantener el deslizamiento de 5% anual del tipo de cambio oficial, el cual no se puede disminuir en el corto plazo por las crecientes pérdidas del Banco Central de Nicaragua y por la imposibilidad de reducir el déficit fiscal en un año preelectoral; y (4) la tasa de inflación acumulada anual, de diciembre de 2009 a diciembre 2010, la pronostico en el nivel mínimo de 9% -la tasa de inflacion acumulada a febrero de este año es de 2.44%-.

Sin lugar a dudas, el FMI debe modificar su esquema ortodoxo del manejo de la política monetaria y debe reconocer que el Consenso de Washington está fracasado, para que Nicaragua pueda encauzarse en un dinámico crecimiento económico que facilite la reducción del subempleo, del desempleo abierto y de la pobreza de los nicaragüenses.

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One response

23 03 2010
Miguel de Arriba

Estoy de acuerdo con su análisis de la política monetaria.
Por supuesto, suscribo plenamente su último párrafo referente al FMI.

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