El espectáculo tributario de 2014

31 08 2014

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Desde hace más de una semana, políticos, economistas y algunos sociólogos han explicado el porqué del menor monto de impuestos recaudado por el Gobierno Central en el transcurso de este año, que provocó una reforma presupuestaria aprobada por la Asamblea Nacional en la semana que pasó.

Los impuestos no se han contraído, sino que crecen menos de lo esperado. Para explicar la desaceleración tributaria se escuchan opiniones inverosímiles para los economistas, como la que argumentó el ministro de Hacienda y Crédito Público (MHCP), Iván Acosta, que confundió la política con la economía al atribuírsela a los sismos de abril recién pasado y a la sequía que impactó a la siembra de primera del actual ciclo agrícola.

Otro argumento es el mal diseño de la Ley de Concertación Tributaria (LCT), que fue señalado por el economista Adelmo Sandino, investigador del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) y también por Julio Francisco Báez, experto reconocido en Derecho Tributario, quien además agregó el problema de una mayor inequidad de la ley por sus “exoneraciones y privilegios fiscales”. Comparto parcialmente estas opiniones, porque la LCT no aseguró un aumento importante de la recaudación de impuestos a partir de su fecha de implementación, el 1 de enero de 2014, al concentrase en los primeros años casi exclusivamente en el impuesto a la renta (IR) del capital (que comenzó a ser aplicado el 1 de enero de 2010 y se profundiza desde 2014) y de las ganancias y pérdidas de capital.

El aumento importante de los ingresos tributarios se experimentará a partir de 2016. Con el fin de reducir la evasión en el pago del IR de las actividades económicas, la LCT estipuló que a partir del 1 enero de 2016 el Estado supervisará los precios de transferencia, es decir, los precios que pactan dos empresas que pertenecen a un mismo grupo empresarial o a una misma persona y, a partir del 1 de enero de 2017, el Estado reducirá gradualmente las exoneraciones del pago del IVA aplicando las tasas de 0% en 2016, 5% en 2017, 10% en 2018 y 15% en 2019 a las compras de materias primas, bienes intermedios, bienes de capital, repuestos, partes y accesorios para la maquinaria y equipos de los productores agropecuarios y de las MIPYME´s industrial y pesquera, siempre y cuando los productores no presenten proyectos para mejorar la productividad, las exportaciones, los empleos y la absorción de nuevas tecnologías. Además, en la búsqueda de la armonización tributaria directa con el resto de países centroamericanos, se reducirá la alícuota del IR del trabajo y de las actividades económicas en 1 punto porcentual por año entre 2016 y 2020; por ejemplo, la tasa máxima actual de 30% del IR será de 25% en 2020.

Sin embargo, la inequidad de la carga tributaria fue aumentada por la LCT, al incorporarse el impuesto al valor agregado (IVA) en la compra de alimentos de mejor calidad, tales como el arroz con calidad 80/20 o con empaques menores de 50 libras de cualquier calidad, los azúcares especiales, el café molido con mezcla superior a 80/20, y los aceites de olivo, de maíz, de ajonjolí y de girasol, pero desgravó el impuesto selectivo de consumo a 496 partidas del sistema arancelario centroamericano, entre las que se distinguen la orquídeas, gladiolas, coles, espárragos, hongos, arvejas, maíz dulce, mezcla de hortalizas, garbanzos, dátiles, higos, fresas, ciruelas, mezcla de frutas, té verde, té negro, curry, salmones, arenques, anchoas, cangrejos, arroz pre cocido, peras, cerezas, líquidos para sistemas hidráulicos, bañeras, duchas, lavabos, alfombras y yates. Esto último provocó la caída de los impuestos selectivos de consumo, cuestión en que coincido con mi colega Adolfo Acevedo. Ocurrió algo contradictorio: mientras se gravaba el consumo de alimentos de mejor calidad producidos en el país, se liberaba del ISC el consumo de alimentos importados.

La desaceleración del crecimiento económico, así como una menor tasa de inflación, conducen a una menor recaudación tributaria. Cabe preguntarnos por qué el Banco Central de Nicaragua (BCN) y el MHCP, de acuerdo con datos del Marco Presupuestario de Mediano Plazo 2014-2017, proyectaron para 2014, con los supuestos macroeconómicos de una tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Real de 4.5% y una tasa de inflación promedio anual de los precios al productor de 6.7%, un monto de ingresos tributarios de 48 mil 265 millones de córdobas, que es 18.3% superior al monto que se recaudó en 2013 –año en que se observó otra “sobre recaudación”-, lo cual fue aprobado por la Asamblea Nacional en diciembre de 2013.

En los últimos tres años la elasticidad Impuestos-PIB en Nicaragua ha oscilado muy cercanamente a 1.2, o sea, si el PIB aumenta 1% el monto total de los impuestos recaudados por el Gobierno Central tiende a incrementarse 1.2%. Teniendo en cuenta los dos supuestos macroeconómicos antes mencionados y la elasticidad de los tributos con respecto a la producción de bienes y servicios del país, el total de impuestos que pudo haber recaudado el gobierno en este año aumentaría 13.6%, en vez de 18.3% como lo propuso el Poder Ejecutivo en el Proyecto de “Ley Anual de Presupuesto General de la República 2014” a la Asamblea Nacional de Nicaragua. Por supuesto, que el aumento anual de 13.6% de los impuestos no será alcanzado por desaceleración del crecimiento económico de este año, ya que el ministro del MHCP ha dicho que los impuestos crecerán 11%, que considero aceptable.

En otras palabras, el proyecto del presupuesto nacional de este año sobre estimó la proyección tributaria en 1 mil 922 millones de córdobas y en 4.7 puntos porcentuales. ¿Cuál fue el propósito de esa sobreestimación? ¿Pretendían nuestros servidores públicos del MHCP, del BCN y de la Asamblea Nacional continuar fortaleciendo el artificio macroeconómico de que nuestro país, el de menor desarrollo humano en el istmo centroamericano en 2013, ya alcanzó el objetivo de tener un presupuesto nacional equilibrado? Si el crédito petrolero de Venezuela se contabilizara como una deuda pública externa, el déficit fiscal anual rondaría en 2013 el nivel del 6.0% del PIB, en vez de ubicarse en el rango de [0%, 1%] del PIB  al registrarse como una deuda privada externa con el aval del Fondo Monetario internacional (FMI).

El recorte de los ingresos tributarios aprobado en la reforma presupuestaria el jueves pasado hubiese sido de 1 mil 153 millones de córdobas, en vez de 3 mil 77 millones de córdobas con 64 votos a favor y 21 en contra en la Asamblea Nacional. Los políticos que integran la Bancada Alianza Partido Liberal Independiente (BAPLI), quienes, aparentemente, desconocen el procedimiento técnico de la proyección de los ingresos tributarios, votaron en contra de esta reforma. Uno de ellos, Eduardo Montealegre, quien rara vez se presenta al hemiciclo legislativo y continúa abusando de la inmunidad que le confiere su curul, se preguntó “quién no está pagando impuestos”, no obstante, además de ser un violador de los derechos humanos y evasor de la Justicia de nuestro país, fue señalado públicamente como evasor en el pago de impuestos por la Dirección General de Ingresos (DGI).

Ahora que el gobierno señala que la economía nicaragüense crecerá entre 4.0% y 4.5% y que la tasa de inflación en nuestro mercado será aproximadamente igual entre 7.0% y 7.5%, se ha puesto en jaque al servidor público más eficiente que ha tenido nuestro país, el cobrador de impuestos, porque el ajuste presupuestario no obedeció a una “sobre recaudación” de impuestos por primera vez en los últimos 24 años.

 

 





La felicidad y el desarrollo humano

24 08 2014

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En julio de 2014, la revista The Economist presentó una gráfica que relaciona el Índice de Desarrollo Humano (IDH), elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con un Índice de Felicidad elaborado por la empresa internacional Gallup, especializada en hacer encuestas.

En 2013, el PNUD clasificó a 187 países en función de la esperanza de vida al nacer, la alfabetización de adultos y el ingreso promedio anual por persona. A la cabeza, como ha estado desde el año 2000, se encontraba Noruega, el país con mayor desarrollo humano actualmente en el mundo; Nigeria, afectada por una sequía, y Tongo, devastada por una guerra, son dos países, el primero de África y el segundo de Oceanía, mostraron el menor nivel de desarrollo humano.

Entre los países centroamericanos Nicaragua ocupó el lugar 132, con un IDH igual a 0.61 que es el más bajo de la región, y luego le siguen Honduras con el 129 y un IDH de 0.62, Guatemala con el 125 y un IDH de 0.63, El Salvador con el 115 con un IDH de 0.66, Costa Rica con el 68 y un IDH de 0.76, y Panamá con el lugar 65 y un IDH de 0.77, que es el país con mayor desarrollo humano del istmo centroamericano en la actualidad.

Para elaborar el índice de felicidad, Gallup preguntó a la gente si tenía “emociones positivas”, o sea, “si en el día anterior habían estado riendo o sonriendo mucho, si se habían sentido más descansado, y si habían sido tratados con respeto”. La encuesta arrojó que Paraguay ha sido el lugar más feliz de la Tierra durante los últimos tres años, mientras que  Siria, encerrado en una guerra civil, es el lugar más infeliz del planeta.

Se supone que la población de los países que tienen los menores índices de desarrollo humano sea la más infeliz, ay que la población de los países con mayor desarrollo humano sea la más feliz. Sin embargo, lo curioso de los resultados es que existe un bajo coeficiente de correlación entre desarrollo humano y felicidad, apenas 0.25, bastante cercano a cero. En otras palabras, existe un bajo grado de asociación entre el desarrollo humano y la felicidad.

Los índices de felicidad de los países centroamericanos, que son los porcentajes de la población total, indican que Panamá es el más feliz con 86%; le siguen con 83% Guatemala, Honduras y Nicaragua, y continúa Costa Rica con 82% y El Salvador con 81%.

Nuestro supuesto funcionó con el hecho que Panamá es el país que tiene el mayor desarrollo humano y la mayor felicidad en Centroamérica, pero la población de Costa Rica es menos feliz que las de Nicaragua, Honduras y Guatemala, a pesar que es el segundo país que muestra un alto IDH y bastante alejado del IDH de Nicaragua. El país centroamericano menos feliz es El Salvador, que tiene  el tercer IDH más alto de la región centroamericana. En los países del istmo centroamericano, el coeficiente de correlación entre la felicidad y el desarrollo humanos es igual a 0.38, siempre bastante cercano a cero.

En resumen, Panamá, Costa Rica y El Salvador tienen índices de felicidad que están 9, 6 y 15 puntos básicos por encima de sus IDH respectivamente, mientras que los índice de felicidad de Guatemala, Honduras y Nicaragua están 20, 21 y 22 puntos básicos por encima de sus IDH en el mismo orden.

En conclusión, la gente de los países centroamericanos con un menor nivel desarrollo, como son Honduras y Nicaragua, tienden a ser los más alegres con 21 y 22 puntos básicos por encima de su IDH respectivamente, y en ese orden también está la población de Guatemala, con una brecha de 20 puntos básicos, aunque generó el 23% del Producto Interno Bruto (PIB) de la región en 2013. En cambio, la gente de El Salvador, Costa Rica y Panamá también son alegres, pero menos alegres que la gente de los tres países antes mencionados, porque sus índices de felicidad son 15, 14 y 9 puntos básicos más altos que sus IDH en el mismo orden.

The Economist recuerda una broma de Robert Kennedy, hermano del presidente estadounidense John Kennedy, quien dijo que “el PIB mide todo, excepto lo que hace que la vida valga la pena.” Pero sorprenden los valores atípicos de la población de los países centroamericanos, que teniendo niveles de vida más bajos son más felices que las poblaciones de Austria, Japón, Hong Kong, Noruega, Reino Unido, Alemania, Estados Unidos y Canadá, entre otros países con los más altos niveles de desarrollo. Aunque no suelo expresarme con palabras irrespetuosas, esto me recuerda el adagio popular que dice  “estamos jodidos pero contentos”.





La trayectoria de la economía centroamericana en 2015

21 08 2014

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La economía internacional en 2015 presenta cuatro rasgos favorables para la economía centroamericana, como son (i) el aumento de la demanda externa, es decir, las exportaciones; (ii) el aumento de la demanda interna por el mayor flujo de las remesas familiares; (iii) la menor presión inflacionaria; y (iv) la mejora de la relación de los precios de intercambio, o sea, la razón de los precios de exportación con respecto a los precios de importación. Sin embargo, la economía internacional también presenta otros dos rasgos desfavorables para los países del istmo: (i) el mercado financiero internacional no mostrará una suficiente liquidez; y (ii) el costo del crédito será mayor.

El comportamiento de los indicadores económicos promedios de la región centroamericana pronosticado para 2015 esconde notables diferencias entre los países del istmo. Por ejemplo, la tasa de crecimiento de la producción regional indica un dinamismo que es dos décimas porcentuales menor que el de 2014 al ser igual a 3.2%, pero el Producto Interno Bruto (PIB) Real de Panamá crecerá 5.3%, el de Nicaragua 4.9% y el de Guatemala, 3.6%, o sea, tres tasas de crecimiento que son mayores que la tasa de aumento del PIB regional.

El PIB Nominal regional, o el tamaño de la economía de la región, se prevé que sea igual a 222 mil 384 millones de dólares en 2015, que al dividirse entre la población total del istmo, 46 millones 515 mil habitantes, es decir, el tamaño natural de la economía regional, refleja un ingreso per cápita promedio anual de 4 mil 781 dólares, pero sólo dos países tendrán un ingreso per cápita mayor que 10 mil dólares promedio anual: Panamá con 13 mil 150 dólares y Costa Rica con 10 mil 78 dólares, mientras que Nicaragua mostrará el menor nivel con 2 mil 65 dólares, y por primera vez rompe la barrera de los 2 mil dólares.

El pronóstico de la tasa de inflación regional de 4.7% es similar a la que se espera en 2014, la cual estará influenciada en gran parte por los ajustes cambiarios de los países que tienen moneda propia –Costa Rica, 7.0%; Nicaragua, 5.0%; Honduras, 4.3% y Guatemala, 1.5%-, aunque se ve contenida por la inflación internacional o de las economías avanzadas de 1.7% y por la ya tradicional política monetaria contractiva.

Se continuará observando la persistencia de los desequilibrios financieros regionales: (i) el desequilibrio fiscal, aunque moderado al ser igual a 2.2% del PIB, pero es alto en  Honduras con el 6.8% del PIB y en Costa Rica con el 6.3% del PIB; y (ii) el desequilibrio externo, que mantiene la dependencia del ahorro externo o de los ingresos de capital del exterior sin la posibilidad de acumular reservas internacionales, con una balanza de pagos regional que tiende a mostrar un déficit en cuenta corriente igual a 6.0% del PIB, aunque dicho déficit tanto en Panamá como en Nicaragua es alto por sus niveles de 9.5% del PIB y 8.9% del PIB respectivamente.

La carga tributaria siempre permanece baja en toda la región al ser igual a 12.7% del PIB, pero los países con mayores cargas son Honduras con 16.5% del PIB y  Nicaragua con 15.5% del PIB. La baja presión tributaria regional implica la presencia de un mayor endeudamiento externo e interno del Gobierno Central, que es del orden de 43.2% del PIB regional, pero los países con un perfil más endeudado son Costa Rica con el 58.6% del PIB y El Salvador con el 57.9% del PIB.

El flujo bruto de la inversión extranjera directa (IED) esperada en 2015 por todos los países centroamericanos asciende a 9 mil 439 millones de dólares, que representa el 4.2% del PIB regional. Los países que captarán más IED son Panamá con 3 mil 436 millones de dólares y Costa Rica con 2 mil 125 millones. Nicaragua espera mantener la misma intensidad de atracción de IED esperada en 2014, que es de 1 mil 500 millones de dólares.

La región centroamericana muestra deficiencias en el desarrollo humano, específicamente con sus indicadores de la esperanza de vida al nacer, la tasa de alfabetización de personas de 15 años y más de edad, y el ingreso per cápita promedio anual. Según el Índice de Desarrollo Humano (IDH) 2013 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Nicaragua ocupa el lugar 132 entre 187 países con el IDH más bajo de la región, y luego le siguen Honduras con el 129, Guatemala con el 125, El Salvador con el 115, Costa Rica con el 68 y Panamá con el lugar 65.

Los países centroamericanos muestran un nivel de competitividad moderado. De acuerdo con el Índice de Competitividad Global 2013, entre 148 países Honduras ocupa el lugar 111, Nicaragua el 99, El Salvador el 97, Guatemala el 86, Costa Rica el 54 y Panamá el 40.

El Índice de Facilidad Para Hacer Negocios 2014 refleja, en general, que los países centroamericanos son poco amigables “para hacer negocios”. Entre 189 países, Honduras ocupa el lugar 127, Nicaragua el 124, El Salvador el 118, Costa Rica el 102, Guatemala el 79 y Panamá el 55.

El Índice de Percepción de Corrupción 2013 demuestra que los países de la región tienen problemas de transparencia y percepción de corrupción. Entre 177 países, Honduras se ubica en el lugar 140, Nicaragua en el 127, Guatemala en el 123, Panamá en el 102, El Salvador en el 83 y  Costa Rica en el 49.

La tasa de criminalidad es muy alta en tres países del istmo. En cuanto al número de homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes en 2012, en Honduras se registraron 90, en El Salvador 41, en Guatemala 40, en Panamá 17, en Nicaragua 11 y en Costa Rica 9.

En conclusión, los siete países centroamericanos del istmo centroamericano no son homogéneos, porque tienen características y problemas diferentes. Se diferencian entre los países del CA-4 y los del bloque sur (Costa Rica y Panamá). En el corto plazo, los países de la región no muestran cambios importantes en su crecimiento, estabilidad y sus vulnerabilidades, y en el largo plazo tienen problemas estructurales que afectan su capacidad competitiva y su ambiente para la atracción de inversiones.





Cómo marcha la economía de Nicaragua

16 08 2014

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No hay contracción ni caída en los niveles de producción en 2014, sino una leve desaceleración que Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) estima en 4 décimas porcentuales en todo el año, al rebajarse el pronóstico inicial de 4.8% a uno revisado de 4.4% en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) Real, debido a las afectaciones del ciclo agrícola 2014/15 por la sequía que afecta principalmente las actividades de granos básicos y la ganadería vacuna, las secuelas de la roya sobre el rubro del café, la disminución de la captura de peces por el sobrecalentamiento de las aguas del Océano Pacífico asociada con la presencia de “El Niño” y, además, por el menor ritmo de la inversión en construcción resultante de la aprobación tardía del subsidio de la tasa de interés para la construcción de viviendas de interés social.

En cuanto al alza de los precios al consumidor, según el Banco Central de Nicaragua (BCN) se registró una presión inflacionaria de  4.7% entre diciembre de 2013 y julio de 2014, que es 1.2 puntos porcentuales superior a la tasa de inflación acumulada en el mismo período de 2013, y COPADES prevé que oscile alrededor de 6.5% al final del año en curso. Sin embargo, en los primeros 7 meses de este año los precios de los 23 alimentos que integran la canasta de consumo básico, según el BCN, se incrementaron 19.6% debido a las fuertes alzas en los precios del frijol, tomate, chiltoma, leche fluida y queso seco. El costo de la canasta de 53 productos de consumo básico rompió la barrera de los 12 mil córdobas en junio recién pasado y alcanzó el nivel de 12 mil 441 córdobas en julio de este año, acusando un incremento de 12.8% en el transcurso del año.

El principal problema político en el terreno económico continúa siendo, en orden de importancia, el subempleo y el desempleo abierto. Según el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), en el tercer trimestre de 2013 de cada 100 trabajadores ocupados 48 están subempleados, es decir, trabajan menos de 8 horas diarias o devengan un salario menor que el salario mínimo legal. Por otro lado, no es creíble el dato de la tasa de desempleo abierto anual de 5.9% de la población económicamente activa (PEA) en el trienio 2011-2013 que publica  el BCN, a sabiendas que la PEA aumenta anualmente en más de 100 mil personas. En una población con distribución normal, ese nivel de desempleo abierto indicaría que en Nicaragua prácticamente no existe el problema del desempleo abierto, lo cual es una ironía económica. Es bastante probable que al menos 791 mil personas no hayan generado ingresos en este año.

La desaceleración del crecimiento económico, vinculada principalmente con el fenómeno de El Niño y la desaceleración de la economía estadounidense, ha provocado parcialmente una menor recaudación de impuestos del gobierno central al ser comparada con la proyectada por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP). Tomando en cuenta los supuestos macroeconómicos del presupuesto nacional y la elasticidad impuestos-producción, creo que la proyección del monto total de impuestos, que reflejó un aumento de 14% con respecto a lo recaudado en 2013,  fue sobrevalorada por la idea de los servidores públicos a cargo del BCN y del MHCP de pretender el mantenimiento de un presupuesto equilibrado, con el registro privado de la deuda petrolera con Venezuela, y una mejor calificación internacional del riesgo-país para colocar bonos soberanos por 500 millones de dólares en el mercado financiero internacional, a sabiendas que Nicaragua aún no tiene capacidad de pago porque el déficit comercial externo anual supera el 20% del PIB.

El Presupuesto General de la República resiente dos decisiones políticas recientes. Un problema es que a partir de 2012 el presupuesto ya no recibe ningún apoyo multilateral en divisas líquidas de libre disponibilidad para financiar el gasto público, o sea, 45 millones de dólares anuales que prestaba el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el último bimestre de cada año, debido a que el Poder Ejecutivo decidió no suscribir el quinto programa económico trienal con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Cabe recordar que el Banco Mundial (BIRF/IDA) suspendió su préstamo anual de 25 millones de dólares para apoyo presupuestario a Nicaragua en 2009 debido a las quejas de la así denominada oposición política por un supuesto fraude en las elecciones municipales de 2008. El otro problema que resiente el presupuesto nacional es la inclusión del bono salarial que antes se financiaba con el crédito petrolero facilitado por Venezuela y hoy se paga con nuestros impuestos. Por consiguiente, la reforma presupuestaria que el Ejecutivo envió a la Asamblea Nacional recorta el gasto público, principalmente el de la inversión pública, algo que es contradictorio en este momento porque la economía nacional observa la desaceleración de su tasa de crecimiento.

Los resultados del resto de los sectores económicos siguen mostrando más de lo mismo. La balanza de pagos, con su permanente problema estructural del déficit comercial externo por la presencia prolongada  de un régimen cambiario que no promueve el esfuerzo exportador, suma 979 millones de dólares en los primeros cinco meses del año y es financiado en un 57% por las remesas familiares que en el primer semestre totalizan 555 millones de dólares; el saldo de las reservas internacionales brutas oficiales de 2 mil 32 millones de dólares a finales de julio satisface las condicionalidades de la estabilización macroeconómica, al representar 2.7 veces el saldo de la base monetaria y 4.5 meses de importaciones de bienes CIF, pero ese nivel de reservas es posible por un excedente de encaje diario en moneda extranjera de 153 millones de dólares.

En el ámbito monetario, no obstante los grupos financieros radicados en el país también mantenían a finales de julio un exceso de encaje diario en moneda 2 mil 546 millones de córdobas en las arcas del BCN, éste aumentó la deuda pública interna en un monto equivalente a 44 millones de dólares con las subastas de Letras Estandarizadas y las colocaciones de Títulos Especiales de Inversión, y ha generado pérdidas equivalentes a 22 millones de dólares debido principalmente a los gastos financieros pagados por la redención de dichos títulos valores.

Finalmente, en el ámbito financiero se continúa observando que la tasa de interés pasiva no estimula el ahorro financiero y la tasa de interés activa no promueve un crecimiento económico sostenible, de tal manera que la tasa de intermediación financiera supera 7 puntos porcentuales; el 73% de la cartera de préstamos del sistema financiero nacional se concentra en el comercio y las familias, es decir, se financia el consumo final y marginalmente la producción, especialmente la de los rubros exportables; y el exceso de liquidez se mantiene, ya ejemplificado con los excedentes de encajes en monedas nacional y extranjera, y todos os bancos muestran una adecuación de capital de 13%, 3 puntos por arriba de la norma legal, por lo cual muestran una buena solidez.

Con el respeto a la opinión de algunos sociólogos, políticos, periodistas, incluso economistas, no considero apropiado provocar incertidumbre sobre el comportamiento de la economía con los indicadores macroeconómicos oficiales que se disponen a julio de este año y que prácticamente ya definieron su perfil de cierre de año. Con el crecimiento económico de 4.4%  en este año, el PIB Nominal anual rondará el monto 12 mil 150 millones de dólares y, con un crecimiento apenas de 1.2% de la población total del país, el ingreso per cápita promedio anual de los nicaragüenses tiende a alcanzar el nivel de 1 mil 989 dólares, aún muy bajo pero 124 dólares mayor que el obtenido en 2013, aunque debo afirmar que el insuficiente crecimiento económico continúa concentrándose en pocas manos.





Carta 31 al Presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua, Ing. Santos René Núñez Téllez

11 08 2014

11 de agosto de 2014

Ingeniero

Santos René Núñez Téllez

Presidente

Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

 

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Aun teniendo la confianza que la Honorable Junta Directiva de la Asamblea Nacional pueda incluir en su Orden del Día las solicitudes de dos jueces locales de lo Penal de Managua, Lic. María Ivette Pineda y Lic. Henry Morales Olivares, para que se dé el inicio del proceso de la desaforación del diputado impune Eduardo Montealegre Rivas, le escribo de nuevo para que el Poder del Estado que usted dirige me facilite el acceso a la justicia.

En mi entender ciudadano, los servidores públicos deben dar el ejemplo de respetar y cumplir las leyes, especialmente la Constitución de la República de Nicaragua, reformada y  aprobada recientemente por la Asamblea Nacional, pero es preocupante que los diputados no promuevan el respeto de los derechos humanos al hacer caso omiso a los Artículos 5 y 26 de nuestra Carta Magna al reiterarles mi petición ciudadana que se defienda la dignidad, la honra y la reputación de las personas.

También le reitero que mi acusación al presunto delincuente Eduardo Montealegre Rivas es de orden personal y nada tiene que ver con la política y las funciones de dicho diputado, además de que prácticamente él no desempeña el cargo para el que fue elegido. El primero de la lista que trató de politizar mi demanda personal en una forma poco inteligente fue el susodicho diputado; le siguió el Dr. Carlos Wilfredo Navarro Moreira, quien siendo Primer Secretario de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional me dijo que tenía la orden política (de los liberales) de proteger a Eduardo Montealegre Rivas; finalmente, la actual Primera Secretaria de la Asamblea Nacional, Lic. Alba Azucena Palacios Benavides, trató de politizar mi demanda personal al sugerirme telefónicamente que expusiera mi caso al diputado Edwin Castro, jefe de la bancada del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en la Asamblea Nacional, una acción inaceptable para evitar el contagio político de mi demanda personal.

Con la seguridad que usted leerá esta trigésima primera carta, continúo insistiendo en recibir su respuesta a mi solicitud que le presenté desde el 8 de mayo de 2012.

Atentamente,

 

 Néstor Manuel Avendaño Castellón

Economista

 

cc:           Iris Marina Montenegro Blandón, Primera Vicepresidenta.

María Eugenia Sequeira Balladares, Segunda Vicepresidenta.

Gladys de los Ángeles Báez, Tercer Vicepresidenta.

Alba Azucena Palacios Benavides, Primera Secretaria.

Loria Raquel Dixon Brautigam, Segunda Secretaria.

Carlos Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Secretario.

Archivo.

 

 





La economía, el bienestar y la ética

10 08 2014

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Un profesional que siempre está muy cerca de los políticos en el poder es el economista. En la práctica, los aciertos en las tomas de las decisiones políticas son exclusivos de los políticos, mientras que los desaciertos son siempre asignados por los políticos a los economistas. Lo cierto es que el economista propone y el político aprueba y dispone, pero estar cerca del político de turno en el poder no significa que la economía es una cuestión política, porque si lo fuera se reduciría a una mera especulación.

En mis tiempos de estudiante de licenciatura en economía en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, a finales de la década de los sesenta e inicios de la década de los setenta, se debatía si la economía era una ciencia o un arte, o una combinación de ambos. Siempre fui de la opinión que es una ciencia, tomando en cuenta que la teoría que nos dejaba la escuela keynesiana, imperante en el pensamiento económico de esa época, estaba respaldada por las matemáticas y el entorno económico nacional y, por consiguiente, no la considero especulativa.

El objetivo de la economía es satisfacer las necesidades de las personas, de la población en general, y esto es una verdad objetiva frecuentemente adulterada por la falta de ética y por la mediación de los juicios políticos. Por eso, ante las políticas económicas gubernamentales cabe siempre preguntarnos quién se beneficia, cuáles son los grupos que obtienen réditos de esas políticas o quiénes se apoderan, en el caso de nuestro país, de gran parte del insuficiente crecimiento económico o, en el peor de los casos, del acervo público a bajo costo o regalado. En economía, todo beneficio tiene un costo, es decir, las políticas económicas siempre van acompañadas de ganadores y perdedores. Los políticos siempre pregonan el beneficio, pero nunca se refieren a los costos.

Dos ejemplos notables, uno internacional, el otro nacional, pueden ilustrar lo anterior. El «efecto goteo» («chorreo» o trickle down) para salvar a los pobres del mundo, impulsado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado bajo el paraguas del Consenso de Washington, nunca pudo darse de arriba hacia abajo rebajando los impuestos a los ricos, recortando las ayudas a los pobres y asegurando con que la subida de la marea mantenga a flote a todos. Esto pudo darse en gran parte a la inversa, de abajo hacia arriba con políticas económicas que redistribuyera el ingreso y no, como observo en nuestro país, con regalías financiadas con préstamos internacionales, una parte del concepto acuñado por el académico Arturo Cruz Sequeira, el de “populismo responsable”, un sustantivo muy costoso en economía porque casi siempre desemboca en el fracaso y cuyo calificativo “responsable” no existe en la teoría económica.

El otro ejemplo nacional es el de las liquidaciones bancarias de 2000 y 2001 con sus daños adicionales sobre el presupuesto nacional en 2003, que en parte sirvió  al presidente Daniel Ortega en la campaña presidencial de 2006 al prometer que devolvería a los nicaragüenses lo que le habían quitado inapropiadamente un grupo de servidores públicos en lo que llamo una tragicomedia nacional de tres actos: el famoso rescate de los depositantes de los bancos liquidados, la reestructuración de esa deuda y las subastas de los activos de los bancos liquidados, una promesa incumplida ocho año después. En esa tragicomedia nacional, se distinguen los hoy acusados penalmente por la Fiscalía General de la República, Noel Ernesto Ramírez Sánchez y Eduardo Montealegre Rivas.

Hace varios años, después de la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008, un banquero local, Roberto Zamora, me envió su mensaje pronunciado públicamente en las instalaciones de su banco, que si yo sabía que la banca de inversión quebrada de Wall Street fue rescatada por el gobierno estadounidense, pero este banquero creo que ya debe saber que el Gobierno de Estados Unidos, representado por Fiscal General Eric Holder, ha impuesto multas de miles de millones de dólares (mdd) a Bank of America (17 mil mdd), JPMorgan Chase (13 mil mdd), y Wells Fargo, JP Morgan Chase, Citigroup, Bank of America y Ally Financial (25 mil mdd), entre otros, todos vinculados a créditos inmobiliarios de riesgo (subprime), originados durante la crisis de 2008, que generaron pérdidas por millones de dólares entre los inversionistas que los compraron. Con esos dos ejemplos puede demostrarse que las políticas económicas, carentes de ética y saturados de intermediación política, no benefician a la mayoría de la población, sino que la perjudican.

Un economista que habla sin números es político y un político que comienza a hablar con números está estudiando economía, con el riesgo de equivocarse incluso en la lectura de los datos, si no cuenta con buenos profesores. Existen más evidencias en nuestra historia económica reciente sobre cómo los juicios políticos y éticos, incluso dichos a la ligera que tratan de determinar los límites del mercado, que tratan de ocultar perjuicios económicos a la población.

Por ejemplo, el economista más capaz que pertenece a las actuales filas gubernamentales, Ovidio Reyes, presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), afirmó que Nicaragua, al haber avanzado en el mejoramiento de sus indicadores macroeconómicos, solicitaría a Moody´s Investor una mejor reclasificación del índice riego-país para colocar una deuda soberana anual de US$500 millones, olvidando que el déficit comercial externo supera el 20% del Producto Interno Bruto (PIB); también dijo que pediría consejos al FMI sobre cómo “desdolarizar” la economía nacional, lo cual provocó incertidumbre entre los agentes económicos y tuvo que dar un paso atrás, olvidando que el cargo que ocupa es más político que económico dado el perfil actual de la autoridad monetaria de nuestro país.

El servidor público a cargo de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF), Victor Urcuyo, afirmó públicamente que las tasas de interés del sistema financiero nacional son fijadas por el mercado, una falacia que es fácil de comprobar porque el mercado, una forma de organizar la economía, es más sabio de lo que es en Nicaragua. El Secretario de Políticas Públicas de la Presidencia de la República, Paul Oquist Kelley, en una forma bastante irresponsable, dijo públicamente que la ejecución del Gran Canal de Nicaragua generaría 1 millón de empleos y que el crecimiento económico de Nicaragua se duplicaría en 2018, dos juicios valorativos que desconocen el carácter científico de la economía.

Es fácil advertir la naturaleza política de un argumento económico, porque también es fácil determinar quiénes son los ganadores y los perdedores. Por eso, siempre aconsejo que al enfrentarse a una política económica o a un argumento económico debemos plantearnos la pregunta ¿quién se beneficia? Y si la política económica o el argumento económico no favorecieran a nadie en particular sino a todos, tal como nos lo enseña el Principio de Pareto, siempre será favorable a los más beneficiados del estado de las cosas, sencillamente porque tienen la posibilidad de impedir cualquier cambio que sea perjudicial para ellos.

No debemos olvidar que hay teorías económicas mejores que otras, pero dependiendo de la situación concreta que se tenga en el país. Por esto, también tenemos la tarea de asegurar el carácter científico y evitar la valoración especulativa de las políticas económicas gubernamentales.

 





Seminario “Pronóstico Económico de Nicaragua 2015″

5 08 2014

Consultores para el Desarrollo Empresarial, S.A. (COPADES) realizará el Seminario “Pronóstico Económico de Nicaragua para 2015″ en el Salón Club Lounge del Hotel Crowne Plaza el próximo miércoles 13 de agosto de 2014 de 8:30 a.m. a 12:00 m., orientado a empresarios, gerentes generales, directores de presupuesto, funcionarios y ejecutivos con responsabilidades de planeamiento, finanzas, presupuesto, comercialización, riesgo, inversión y negocios, asesores y académicos. El expositor es el economista Néstor Avendaño, graduado de la Universidad de Yale. El costo para cada participante es de US$60 más IVA y para cada participante en grupo de tres y más personas es de US$50 más IVA. Cupo Limitado. Incluye material en formato digital y Certificado de Participación. Para mayor información, llamar al 2270-0385 o escribir a corozco@copades-nic.com

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